Etiqueta: conciencia

  • Dicen que hay juegos de niños…

    … por necesitar «fuerza bruta»..

    Aunque en buena lógica, esa energía necesaria (para hacer más fuerza) solo valdría para seleccionar el tipo de jugador, independiente del sexo. Pues siempre puede haber niñas con capacidad para hacer mucha fuerza.

    Pero ya reflexionaremos un día sobre el papel que juega lo que se llama costumbre, que acaba siendo tradición, y que no es otra cosa que el implante de genes sociales. Las típicas etiquetas «de nacimiento» (normalmente clandestinas), para diferenciar socialmente lo que es igual biológicamente. Sin entrar, por ahora, en que la constitución anatómica femenina puede mostrar cierta debilidad atlética. Debido básicamente a su papel de reproductora humana. Algo que se ha puesto de actualidad con los juegos Olímpicos de Paris de 2024.

    Pero, precisamente en estas reflexiones sociogenéticas, estamos para analizar hasta que punto los genes sociales, injertados a lo largo de la infancia de una cría humana, pueden llegar a favorecer, de alguna manera, un mantenimiento de los genes biológicos (sus capacidades) demasiado anquilosados.

    No estamos hablando de que se transmitan las características genéticas sociales de un individuo a su descendencia. Solo insinuamos, en eso estamos, que el gen social es algo más que una simple etiqueta, con tus características de nacimiento, es algo más que un aspecto de tu cuerpo o de tu mente.

    De lo que aquí se habla es de que la llamada selección natural, dada la evolución tan compleja del ser humano, con la preponderancia tan grande de su organización cerebral, que va a incidir en su comportamiento individual y social… puede necesitar, en este siglo XXI, ciertas matizaciones. ¿O también exagero?

  • Y qué decir cuando las flores…

    …ni flores parecen!!

    Porque también ellas se disfrazan, como el Arce, cuando vimos que disimulaba, para despistar al invierno. Aunque , en este caso, los cambios no son solo de color, sino también de formas. Con esta flor en concreto aumenta mucho el grado de disimulo floral.

    Y es que la biodiversidad, como iremos viendo al hablar de los humanos, es un pilar básico de la evolución natural. Algo que no parece entender muy bien la mediocre versión de homo sapiens, que viene siendo el ser humano actual (tu y yo… mis diversos yos). Le va mucho más hacer de emperador en modo Star Wars de pacotilla y llenar el planeta de clones.

    Y la diversidad, tan amada por la naturaleza (sea lo que eso sea), empieza precisamente por aprender a ver lo diverso que es el ecosistema donde vivimos.

    Porque se trata de congeniar la típica rosa, más o menos preciosa, incluso muy «artificial», con cualquier otra flor, que puede resultar menos bonita e, incluso, un adefesio, para algunos cerebros selectos.

    Porque , ya lo dijimos con Sócrates en su versión platónica, la belleza es un constructo social (ver página sobre la mente), fabricado a partir del gusto de alguna gente con poder, para hacerse líder de «lo bello».

  • O pueden ser muy pocos, pero…

    … muy bien armados!!!!!!

    Y no tanto de buenos argumentos dialécticos, como de las armas de matar, esas que te pueden eliminar incluso antes de abrir la boquita.

    Usando esa técnica tan de pistolero fullero del Far West, que nos invita a disparar primero y luego preguntar. Como acabo de leer pasó estes días en Gaza. Un soldado israelí mató a un colono israelí, confundiéndolo con un palestino (¿terrorista?). Cosas del gatillo fácil, tan recomendado por los gobiernos tiránico homicidas como es el actual de Israel. Lo que podemos llamar el estado político creado por los europeos en la década de los 40.

    Porque la Gran Hipócrita Europa no solo sabe hacer crueles colonizaciones, sino también hacer nefastas descolonizaciones.

    Y lo peor es que los descendientes de eses colonizadores genocidas se quieren lavar las manos como Pilatos, cuando están disfrutando aún del poder económico y cultural, que permitió la sanguinaria colonización de sus antecesores.

    Y es que, a mediocridad humana, nadie puede ganar a los «civilizados» europeos. Y eso ya desde los «civilizados» romanos. A su lado los bárbaros vikingos eran angelitos de la guarda, por muy mala fama que se llevaran. Y los hijos y nietos de eses colonizadores, que no se sienten responsables, son la mejor muestra de nuestra mediocridad como seres humanos en versión homo sapiens. Como ellos no mataron y robaron directamente, ¡lo que hicieron sus antepasados próximos, se la trae muy floja!

  • Pero también puede ser un muro de machos y hembras, incluso crías humanas,…

    … pero tantos, tantas…

    … que pueden llegar a hacerte mucho daño… simplemente por el caos que provocan. Y presentando además una dificultad muy grande, para un filtrado positivo.

    Porque la falta de organización para avanzar, siempre deja a los pies de los caballos a aquellos que son más sensibles a los cambios sociales. Sobre todo si los pillan a contrapié, en el medio y medio de la manifestación.

    No hay nada peor que, en momentos de cambio, no saber buscar las posiciones que darán privilegios, una vez derrocado el poder al que combates.

    Entre los que se quedan por el camino, por ser demasiado honestos, y los que no pueden avanzar, por falta de maña revolucionaria, siempre te tocará ser un perdedor, aún que tus colegas de vanguardia se hayan montado en el caballo ganador.

    Porque en el caos revolucionario no sobrevive el más honesto. Ni siquiera el más preparado. Sobrevive el que mejor se adapta a los cambios tan forzados y forzosos, que se producen en un movimiento de masas caótico. Porque los no caóticos solo los producen las dictaduras. Y la capacidad genética del ser humano para adaptarse al medio, por muy desarrollada que esté, se hace mínima en eses momentos de explosión tras explosión.Siendo las peores las explosiones emocionales que provoca el tumulto revolucionario. Tanto en los castigos seguros que se producen, como en los posibles premios, que suelen llevar «los más adeptos» (al nuevo régimen político).

  • O que sean muy machotes…

    …y nos quieran hacer papilla.

    Muy típico en las clásicas pandas de barrio. Donde mostrar cierta mínima debilidad no solo te minimiza, a golpes, sino que puede llevarte a un suicidio casi casi programado. Un muro mucho más difícil que el anterior (meter un gol), aquí «aprender a jugar» supone un esfuerzo que puede ser mortal. Pero también tiene su mecanismo filtrante. Si te haces un machote como ellos, ya podrás jugar con ellos.

    Es un tipo de muro que, para tu desgracia de humano «sensible», tanto te lo pueden montar en tu propia pandilla como en la pandilla del enemigo. A veces no sabes en cuál de ellas serán más brutos contigo. Porque ya sabemos que los amigos traicioneros, de tu panda, son mucho peor que los peores enemigos que tengas enfrente.

    Ahora ya no se trata de que te empequeñezcan, haciéndote ver que eres un simple cacho de mierda. No, se trata más bien de golpearte muy fuerte, para que seas realmente una mierda, y entera , nada de «ser mierda a cachos». Te van a quitar las ganas hasta de mirarles a la cara.

    Y recordemos que sin mirar no se puede ver. Ni una mierda. Entonces ya te pueden dejar tirado, en cualquier rincón del ecosistema, para que busquen una plaza de recogedor de mierda o de oficinista cumplidor, en el complejo social que la SAD ha construido en tu ecosistema.

    Y se disfrazan de luchadores, bien llenitos de tatuajes, pero son simples sicarios indirectos del poder establecido.Aunque lo sean involuntariamente. Y, a ese tipo de bandas juveniles, todos las sufrimos en el barrio, especialmente si era «periférico». Estamos frente a frente, o dentro de una banda que te quiere controlar. Lo que, modernamente, va evolucionando hacia una mara operativa, que desea convertirte en sus vómitos diarios.Va en su adn social negativo. Y todo, por mucho afecto que te venda para conquistarte.

  • Porque un muro puede formarlo un grupo de machos que…

    … te quieren minimizar!!!

    A veces los muros filtro lo forman personas. Humanos , mejor o peor preparados que tú, pero que tienen claro como hacer. Es decir tienen el poder necesario, para frenar tu entrada en el recinto amurallado. O, por lo menos, hacer que te sientas «más pequeño» de lo que realmente eres. Saben, incluso, como anularte.

    Estes muros son los más simples, incluso que los «de libros para estudiar». Son los que se dedican a hacer que te sientas poca cosa (si te comparas con ellos) y, con eso, ya impiden que sigas queriendo dar pasos para franquear el muro. Solo te dejarán pasar si bajas la cabeza y dejas de intentar meter un gol en su portería. ¿Quién no ha tenido durante su infancia, sobre todo en un barrio periférico, algún tipo de muro parecido este? El típico vecino machito, que se quiere hacer más «grande», haciéndote a ti más «pequeñito».

    Esto pasa porque te han metido en tu mente un punto de vista muy negativo. Esas «ideas filtro», que te hace sentir una mierda, incapaz de atravesar una simple tela, porque piensas que es un muro de metal infranqueable.

    Y así funcionan los muros filtrantes, aunque sean virtuales.

    Pero recuerda, solo necesitas aprender a jugar mejor que ellos.

  • Y es que, esto del muro filtrante, es…

    … algo muy sumamente complejo!!!

    Tan variado y tan complejo (y tan esforzado su pase) que, muchas veces, se queda uno a este lado del muro, por el miedo a no ser capaz de atravesarlo. Como si el quedar a este lado te salvara de la muerte, del tiempo que te había tocado para vivir en el lado que debes dejar (una vez muerto).

    Dicho de otra forma se trata de hacer ver que, esto de atravesar muros (filtrarse), o saberse quedar a este lado de ellos «sin agobiarse», es un arte que está muy relacionado con el arte de ver. Y también del tiempo que se tarde en ver lo que se está mirando. La consabida paciencia en el contemplar lo que se está viendo.

    Ver para saber si conviene esperar a este lado del muro, por tiempos mejores. O intentar atravesarlo, buscando la manera en que resulte más fácil. O, por lo menos, con el menor daño posible. Es decir que nos «filtremos a nuestro gusto», no a gusto del poder establecido, ese que ha establecido el muro/filtro.

    Y qué decir del arte de fabricar muros propios, defensivos, pero que se puedan hacer traspasables, cuando necesitemos que alguien los pueda atravesar. Entonces es cuando el arte de coser y descoser las relaciones con otros seres humanos resulta indispensable. Entonces es cuando empezamos a saber manejar nuestros propios filtros, lo que nos permitirá avanzar por el entramado social de la SAD.

    Y, recordemos bien, hablamos de nuestros propios filtros… nada de filtros ajenos, comprados en cualquier bazar que la SAD tiene repartidos por el mundo. Especialmente, mucho cuidado, en los llamados centros de enseñanza, sean oficiales o no. Porque, para colmo, en eses lugares nos venden los filtros como si fueran lavadoras que funcionan. E incluso haciéndolos pasar por instrumentos de liberación social. Por ejemplo, los títulos universitarios.

  • Y,¿qué podemos decir de los muros filtro, que son…

    … como una invitación al vals?

    Esos «muros», que ni lo parecen, porque te invitan a traspasarlos como si de una simple ducha se tratase. O bañarse amorosamente en un lago algodonoso, burbujeante. Te filtran de tal modo que crees haber pasado indemne, pero ya eres otro una vez pasado el muro.

    Esos son los peores «muros». Porque en ese vapor de agua hay disueltas determinadas sustancias, químicas o digitales, que pueden controlar las decisiones que tomamos. Y pensando, para colmo, que son decisiones nuestras totalmente autónomas.

    Parece que nos invita a bailar cómodamente, pero lo que hace realmente es manipularnos para seguir una marcha militar. Camino de la enésima guerra. O ir paso a paso, cumpliendo todas las norma sociales, las habidas y las por haber. Tal como mandan los adultos que controlan esa SAD de la que tanto hablamos aquí. En el fondo es uno de los típicos filtros sociales para acabar siendo un buen soldado. El que se rebele contra el poder acabará castigado.

    Porque, desde que nacemos, hay unas normas sociales, en principio solo familiares, que nos obligan. Sí, que nos obligan porque no las escogemos libremente. Entre otras cosas porque aún no tenemos una posible libertad de acción.

    Y no porque nos la nieguen nuestros padres, no, es simplemente la ley de la naturaleza (sea lo que eso sea): debemos ir aprendiendo poco a poco. Porque «de golpe» solo se aprende a morir más pronto. Y antes de aprender a morir, toca aprender a vivir. Se necesita tomar conciencia de uno mismo. Que no nos hacemos mayores, porque nos inviten al baile de graduación social. Es una soberana estafa emocional.

  • De forma que todo nos queda grabado a fuego…

    …hasta nuestra propia muerte!!!

    Porque hay cosas que no se borran, sobre todo cuando quedan muy bien grabadas en nuestro adn social negativo. Realmente será lo que veamos, esas imágenes normalizadas socialmente el resto de nuestra vida, miremos lo que miremos.

    Es como si no pudieramos cambiar de canal en la TV. O ya más profundamente, pasará como en Matrix, que veremos un filete de carne allí donde lo único que hay es NADA.

    Las imágenes emitidas por las SAD (sociedad adulta dominante)dentro de nuestro cerebro será la única realidad que seremos capaces de ver. Solo percibiremos aquello que pasó la censura de la SAD.

    Esas grabaciones «clandestinas» son precisamente la base de lo que aquí se llama adn social negativo. Y es lo que nos llevará a una fase de reflexiones futuras, en las que comentaremos («veremos») aspectos relacionados con algo teórico de lo que produjo el cerebro de Jung : el inconsciente colectivo. Una profundización de lo que también se usa como imaginario colectivo, aunque en este caso, como pasa con la personalidad, en un contexto más light.

    En fin, que todo se complica pero, por ahora, seguimos machacando lo difícil que resulta ver lo que se mira.