Y si ayer hablamos de la plasticidad cerebral, para explicar lo bien que funciona el proceso de injertar genes sociales, ahora toca resaltar como es, precisamente, esa facilidad de injerto, la que favorece que se injerten igual o mejor, los genes sociales negativos que los positivos.
Básicamente, entre otras cosas (aprecio personal al poder, por ejemplo), que también favorecen el proceso, porque la sociedad que nos rodea son muchos y nuestro ADN es uno solo!!!
Esa multitud que nos rodea resulta fatal para nuestra independencia, a la hora de madurar como cría humana.
Porque casi todos los adultos van a tener motivos, para controlar nuestra mente de cría humana, y la mayoría no por buenos motivos (para nosotros).
Este apunte nos viene bien, para aplicar en el caso de nuestro pequeño salvaje y, en general, para entender mejor como la mente humana, aún teniendo una masa neuronal de base, es más plástica (flexible) de lo que puede parecer.
Algo totalmente lógico si nos ponemos a entender como nos funciona el coco, a cualquier ser humano, aunque no entendamos mucho de neurobiología.
Todo el mundo puede, si quiere, entender que nuestra mente es muy muy manejable. Se deja manipular más de lo que nos gustaría, en general. Y casi siempre, por desgracia (o por sofisticación social) de forma inconsciente.
De hecho, como veremos dentro de poco, en esa plasticidad mental se basa el buen funcionamiento del injerto de genes sociales, del que ya hace tiempo llevamos hablando en el blog.
Puede que no lo logremos, pero, a lo mejor, acabamos intuyendo que este injerto de genes sociales, en la mente del ser humano, tiene un cierto parecido a insertar un chip nuevo, en un circuito electrónico ya montado. ¿O será pasarse de analogía?
Decimos y repetimos que los adultos no están educando. No cumplen con su función de ser tutores, que ayudan en el proceso de maduración de las crías humanas, sean familiares o no, para que ocupen su lugar en una sociedad renovada. Entonces.. ¿qué hacen los adultos?
Analicemos lo que pasa con el pequeño salvaje de Aveyron, en su relación con el médico/educador que lo atiende. David tiene un retraso motor considerable, de andar a cuatro patas y con movimiento muy reducido… no sabe andar básicamente. Ni siquiera ser bípedo.
El ambiente salvaje lo ha llevado a no desarrollar su capacidad motora, la función de relación que viene marcada en sus genes biológicos. Lo mismo podía ser si lo tuvieran encadenado en un caseto, como le pasa a algunas crías humanas, en sus casas paternas. No es tan raro. Es un combate entre la genética biológica y la «genética» social. Aunque, en este caso, lo provoque el ambiente natural, donde David se ha criado como infante humano.
Pero esa crianza ha influido en su mente, al hacerle ver que era incapaz de caminar bípedo. El médico es la influencia positiva de un gen social, ya que le ayuda a recuperar su capacidad de maniobra. Mientras que el gen social negativo lo incapacita, provocándole una autoestima muy baja, la ayuda del médico le permitirá «volverse humano». No olvidemos que el médico le enseña a hablar y a escribir, entre otras muchas cosas. Para ser capaz de relacionarse con los demás seres humanos, la que es una de las capacidades humanas más importantes.
Pero todo el proceso educativo (no simple domesticación) tiene su final, si los adn sociales de la población donde reside se ponen en su contra y deciden que se vuelva salvaje de nuevo. Será el triunfo de la contraevolución.
Siempre que hablamos de injertar los genes sociales, sean positivos o negativos, hablamos del mundo adulto. Esa SAD, que no son más que adultos que tomaron el poder y han decidido mantenerse en él, generación tras generación.
Necesitan renovar la savia de su árbol dominante, ya viene de antiguo, por lo que deben evitar el gen biológico regenerador, que lleva toda cría humana en su ADN.
Y para conseguir eso hacen de la educación un proceso de domesticación.
En vez de ayudar a madurar de forma natural y libre, lo que hacen es doblegar la voluntad de toda cría humana, para que se conviertan en dóciles piezas de la maquinaria social. En vez de revoltosos jóvenes, que buscan el cambio social.
Porque una sociedad anquilosada es una sociedad moribunda, por mucho que siga sobreviviendo durante enormes épocas de tiempo. Su extinción siempre estará más cerca, que si evoluciona natural y libremente. Porque debe tratar de que toda aportación artificial, que haga el ser humano, sea para reforzar su equilibrio natural, no para destrozarlo.
Y es solo el preámbulo de lo que luego acaban siendo las bandas callejeras… aunque en su caso los resultados suelen ser mucho peores, que los que se producen en una novatada de la Hermandad Universitaria ALFA o en la Compañía BETA del Ejército de Tierra.
Porque el falso juego que se ejecuta en la novatada o el acoso escolar, se hace un juego muy peligroso, incluso mortal, cuando se realiza en las calles y los parques del barrio, ya como pandillas másso menos organizadas.
Normalmente hay demasiados brazo ejecutores, que desean cumplir fielmente con los deseos de esos delegados del poder establecido (SAD), que son los líderes de las pandillas. Cada integrante de la banda (tribu) puede ser un fanático seguidor de los dictados de su jefe (o jefecillo).
Y como diremos mañana, este tipo de acosos «de baja intensidad» es como una introducción al acoso que se efectúa después, en la banda callejera. Se pasa de caza menor a caza mayor, a veces muy mayor, ya que implica una ligazón directa con el narcotráfico, el tráfico de armas y, como no, el tráfico de personas.
Los acosadores y acosadoras escolares son la carne de cañón de los futuros sicarios sociales… sean como integrantes de pandillas callejeras o como integrantes de bufetes de abogados, que defienden a lo peorcito de la SAD.
Podemos simplificar diciendo que el ADN solo aporta genes negativos si la suerte no está de nuestro lado, y aún así la naturaleza lo intenta paliar (apantallamiento fenotípico).
Pero el adn social es ambiguo. Si bien está diseñado por la naturaleza (cuando el proceso de maduración es natural y libre) para ser siempre positivo, aquí no cabe la mala suerte, para decidir si te injertan un gen social que sea positivo o que sea negativo… Porque existe una sociedad de adultos, que controla el ecosistema donde vas a nacer y vivir, ese conglomerado social al que aquí llamamos SAD, que tiene por objetivo principal seguir manteniendo el dominio social por parte de esos mimos adultos, u otros que les sucedan
Y por ese motivo hablamos tanto del mecanismo que usa esta SAD, para impedir que actúe el gen biológico de la regeneración social. Así como su posterior refuerzo (social), para fortalecerlo con la maduración del adolescente que lo porta.
Y por ese motivo ha inventado (la SAD) un gen social que, en vez de reforzar positivamente ese gen biológico (lo que sería natural), hace que se frene su actuación regeneradora, reforzando un efecto de pantalla (como el apantallamiento electrónico… o más potente) sobre ese gen biológico. De forma que no desaparece, no es borrado (lo cual puede ser de mucha ayuda en un futuro distópico), sino que queda apagado, tomando el mando la nueva norma que nos implanta el gen social negativo.
En la imagen tenemos indicado, muy esquemático, un efecto positivo del ADN, favoreciendo la creación de un órgano sexual básico (clítoris), que será como el chip encargado de activar la capacidad mental (cerebro), para sentir el placer sexual y la consiguiente necesidad de su uso. Y lo normal sería que el adn social reforzara esa capacidad de goce (aprendiendo a mejorarlo), teniendo así un gen social positivo… pero también puede operar de otra forma (usar otro tipo de gen) y frenar totalmente esa capacidad, haciendo incluso (con el apoyo de otro gen negativo), que se mutile a la hembra que lo posee… Y convirtiendo en un calvario (pecado) el goce natural de tal órgano sexual, en caso de no amputarlo… ese es el gen social negativo injertado en la mente de los adultos, desde que son crías humanas adolescentes.!!!
Los genes naturales o biológicos solo tienen un tipo de incidencia, ya que el hecho de ser positiva o negativa no es algo que podamos decidir. Aunque a veces lo parezca, la naturaleza no está predeterminada, es profundamente aleatoria.
Así que te puede tocar el número normal de cromosomas o tocar el tener uno más… y, como eso, otras variantes de lo que podemos llamar genes biológicos negativos… para eso la naturaleza inventó la diversidad sexual. De forma que se podía remendar el roto, del gen traído por mamá, con un gen fenotípico positivo, traído por papá, de forma que «se tapara» el gen negativo. Lo que no evita que le pueda llegar a otro descendiente posterior, debido a que el gen genotípico sigue estando en el ADN del hijo… La ruleta sigue funcionando… pero, el que quiera una seguridad al 100%, que use una pistola bien cargada.
En el ejemplo de la imagen tenemos la posibilidad de que la madre no quiera dar de mamar, por la influencia social, lo cual no es muy negativo, ya que se inventó el biberón para eso.
Pero…
¿Qué sucede si la madre lo hace por pereza, para no estar sujeta al acto de amamantar, cuando se sabe que la leche materna es mucho mejor que la artificial? ¿Cómo valorar a esa madre, que no lo hace por necesidad (no tener leche por ejemplo)? Porque si lo hace por necesidad, la variante del biberón es una versión positiva del acto maternal de amamantar. Pero, si lo hace por pereza, podemos decir que es una variante negativa para ese mismo acto… Y, en este caso , es cuando estamos ante un gen social negativo. Siendo el primer caso una variante positiva, si se refuerza el mamar como acto de mejorar la maduración, física y mental, de tu hijo. Ya que no solo es una actividad nutricional, sino que lo es también afectiva… y de las primeras, no lo olvidemos, que va a recibir la cría humana recién nacida. Sobre todo después del golpe en el culo (que aún no está prohibido).
Algunas ideas (cartesianas) fuimos dando hasta ahora sobre lo que son los genes sociales, positivos y negativos. Estamos a punto de comentar algo sobre el adn social que forma la conjunción de tales genes sociales.
Estas son ideas cartesianas, sacadas de un razonamiento lógico y crítico, típicamente cartesiano.
No son ideas sacadas del pensamiento no científico, hechas fuera de la realidad que nos rodea y que tratamos de investigar. Lo que podemos llamar creencias, sean religiosas o seglares.
El ADN biológico es un entramado de características físicas y mentales, que conforman la persona (cuerpo) del ser humano, así como su personalidad. Definen su forma de ser, y por lo tanto, determinan su comportamiento. Su conducta, como homo sapiens, en la versión actual en la que estamos.
El adn social es el conjunto de los genes sociales, positivos o negativos, que la mente humana fue adquiriendo, a través de lo que aquí llamamos el injerto social (por parte de la SAD). Y no tiene nada que ver con el ADN, salvo en la «lucha» constante que llevan a cabo, a lo largo de la vida de ese ser humano.
Y observando lo que dice otra fuente diferente de la Wikipedia, nos topamos con la esencia de este tipo de estudios : la evolución humana, a partir de formas de vida anteriores… nada importante para nosotros, por la simple razón de que no tenían inteligencia suficiente (no nos valen ni los delfines ni los chimpancés)… ellos se mueven por mero instinto, por muy ayudados que estén, en algunas funciones vitales, de una mínima inteligencia.
Pero esa inteligencia no les descubre algo fundamental para nosotros : ¿cómo hacer que otro ser humano quede a nuestra merced, tal que esclavo…y, además, sea capaz de asumir ese estado sin libertad como totalmente natural? Algo muy típico de las dictaduras políticas actuales.
Ese es nuestro quid…
¿Cómo hemos evolucionado tan mal, para ser esclavizados y nos llegue a parecer algo natural? Y, para colmo, nos guste tanto esclavizar a otros, una vez que nos libera el poder que nos tiene oprimidos.
¿Cómo funciona nuestra mente, ESO que NO tienen nuestros primos tan monos, para perder la libertad sin tomar conciencia de que estamos dejando de ser un ser humano completo? Incluso siendo prehomo sapiens. Y sí, también, nos interesa mucho la evolución, Más, bien el frenado, que sufrimos como especie biológica, para no ser capaces de mantener un ritmo de evolución natural y libre.
Aquí no intentamos hacer nada de lo que parece ser la materia de estudio de ciencias como la antropología biológica. Por ejemplo…
O eso nos parece…
La singularidad que nos interesa, tal que agujero negro no estudiado hasta ahora, es el comportamiento del individuo humano, cuando se ve sumergido, voluntaria o involuntariamente, en un entramado social… que, para colmo, debía ayudarlo a madurar libremente, pero que, en la más pura realidad, trata desesperadamente de mantenerlo cautivo (racional y emocionalmente).
Empezando por el ya consabido objetivo genético (biológico) de ser, cuando cría humana, un regenerador de la organización social… quitando todo aquello que la hace agobiante y opresora…. caduca… especialmente en esa práctica anquilosada de las llamadas TRADICIONES.
Ese ataque directo de la llamada tradición, es lo primero que encuentra como muro inamovible cualquier cría humana, que empiece a analizar su situación social en un determinado ecosistema (eso que controla lo que aquí llamamos SAD).