Un blog de Sociogenética

  • Todos podemos ser un terminator…

    … si la SAD nos apantalla el ADN.

    ¿Y cómo se apantalla un ADN normal? Ya lo explicamos antes en el blog, basta con ser una cría humana, que sufre malos tratos continuados, para acabar siendo un psicópata, en mayor o menor grado, que hace bestialidades cuando llega a adulto.

    El apantallamiento no es un refuerzo del ADN, es un intento de neutralizar las directrices naturales y libres que dimanan del ADN biológico. Ya lo comparamos en su momento con el fenómeno químico del apantallamiento electrónico. Algo que no hace desaparecer a los protones del núcleo atómico, pero sí hace desaparecer sus efectos atractivos sobre los electrones de las últimas capas (del átomo), o sea que sí neutraliza los efectos atractivos de los protones. Lo que en términos de ADN, sería como envolver la molécula de ADN, como ya hablamos aquí, para impedir los efectos naturales de sus biogenes.

    Y da igual ser una IH que una IA, el efecto de apantallamiento ya viene de fábrica en la IA, con su programación. Pero se puede hacer posteriormente en una IA, como bien nos enseñaron en la peli «Yo, robot». En ella nos muestran como «apantallar», más bien cambiar el chip principal, a una IA a la que se le quiere cambiar su orientación ideológica.

    Para bien o para mal, lo que sucede es que mudamos los efectos de un simple ADN, por los efectos reforzados o neutralizantes de un adn social. Esa es la esencia del pensamiento sociogenético.

  • Pero… ¡vamos a lo fundamental!

    Primero vamos al cine para indicar el meollo de la cuestión : ¿Qué define nuestro comportamiento, como ser humano (IH)… o (avancemos algo) como cíborg, IA «del futuro»…

    ¿Qué puede diferenciar a un T-800 «bueno» de un T-800 «malo»… en un caso viene del futuro para matar y, en otro caso, viene del mismo futuro, para defender.

    Tenemos el cuerpo/soporte de un cerebro electrónico con IA, llamado T-800, cuya meta es asesinar a Sarah Connors, la madre de Jonh Connors, para que este no pueda nacer… pero, lo que es la ciencia, no la magia, el propio JC (adulto del futuro) le injerta al T-800 un nuevo cerebro que le hace cambiar de idea ; ahora su meta es defender al hijo de SC, ya nacido, para que pueda derrotar a la Skynet del futuro…

    Pero, lo más importante, para nosotros, simples aprendices de sociogenéticos, no es esa parte inicial (la primera peli), sino la segunda parte del proceso, cuando en el presente el joven John, debe enseñar al T-800, para que comprenda como funciona la sociedad terrestre de su momento… Se trata evidentemente de injertar un adn social positivo, para que el cerebro del terminator, piense en positivo humanamente… Porque si tuviera otro enseñante diferente, aquí está la esencia, de proceso de injerto, el adn social del terminator sería negativo…

    Sería el mismo cuerpo, el mismo cerebro, pero funcionando (“pensando”) de forma diferente a como pensaba el joven John Connors… y, en consecuencia, el viejo John Connors, principal enemigo de Skaynet en el futuro… lo que nos lleva al papel tan importante de su madre Sarah, influyendo con sociogenes positivos en la forma de pensar/actuar del joven/adulto John… Ambas cosas totalmente peliculeras, en como sucedió todo, ya que una cosa es intentar influir en una mente ajena y otra , muy diferente, es conseguir cambios reales en su forma de pensar… El ADN y algunas influencias ambientales son un obstáculo que suele impedir las buenas o malas intenciones del adulto injertante…

  • Algún día seremos así…

    O puede que no. Puede que nos hayamos extinguido… O puede que se recuperara algo el uso de la inteligencia… y siguieramos evolucionando hacia un futuro más positivo paar la humanidad (y el planeta).

    Lo cual dudamos mucho, incluso mi Yo más optimista (que alguno tengo, para las horas más bajas).

    Y lo dudamos tanto(todos mis Yos, repito), porque no damos aprendido algo que se lleva dando en este planeta desde que apareció el primer homo sapiens… no queremos ver lo que miramos.

    ¿A qué ya no parece tan tonto hacer hincapié en la enorme diferencia entre mirar y ver.

    Porque todo el que miraba al Has de Alien, el octavo pasajero, juraría (y perjuraría) que era un ser humano como los demás. Igual, incluso, que Ripley, aunque fuera macho y eso no es precisamente un buen aval. Pero claro, ¿quién iba observar el diferente comportamiento de Has y de Ripley,? Y sin tener en cuenta su sexo. ¿Quién se iba a fijar en la forma de comportarse, cara a la misión, de uno y de otro? Eso no se enseña en las escuelas. Eso se lleva en el ADN (biogén curiosidad)… y, luego, se tiene que ir madurando poco a poco (somos humanos).

  • Sin ir tan lejos…

    Porque no necesitamos viajar hasta el futuro de la IA, cuando tenemos ya presente la conformación real de un cíborg.

    O sea, que un ser humano con determinada deficiencia (visual por ejemplo) o unas ganas tremendas de ser original y avanzar en la escala posthumana, suponiendo que exista esa posibilidad, decide incorporar a su cuerpo un elemento electrónico, que le permita supera esa deficiencia.

    Estamos hablando de un avance posthumano que no suponga un cambio de especie. Es decir, una simple evolución, a la versión en que al homo sapiens le toca hacer de neardental.

    Nada que no parezca posible, viendo (no mirando) simplemente lo que supuso el proceso de evolución natural, hasta ahora. Y puede que con cierta aceleración artificial en los últimos siglos de historia humana.

    A fin de cuentas la extinción puede estar a la vuelta de la esquina, pero no es la única alternativa.

  • La IA como una posible prolongación…

    Y no, no estamos haciendo CF, cuando hablamos de que la IA, tal como la conocemos, solo es un paso para una IA mucho más avanzada, la que está a la vuelta de la esquina.

    Luego pude venir la de nueva generación, la que será capaz de autorreproducirse. Primero de forma simple y luego, cada vez, más compleja´

    Pero antes, mucho antes, hay que pasar por un tramo intermedio de la evolución del ser humano… que, dada su mediocridad actual, como homo sapiens no está muy claro el rumbo que puede tomar.

    En 2001, osan esbozar un posible avance, con un nuevo ser humano, nacido de no se sabe bien dónde (lo mismo que con nosotros, a fin de cuentas)… y para colmo, y cosa lógica, no podemos ni intuir cómo será su entidad.

    Eso sí, suponemos que no haya monolito ni dios alguno, que tengan un papel fundamental en su renovación. Sabemos muy bien como extinguirnos, pero de renovación evolutiva no tenemos ni puta idea. O dicho de otra forma, tenemos muy malas ideas para reducirnos de nuevo al polvo atómico inicial.

  • O una fraternal colaboradora…

    Porque sí, cabe la posibilidad de que exista otro tipo de IA, más del tipo de Inteligencia Alien (natural en su mundo), más que del tipo que conocemos como I. Artificial terrestre.

    Y, lo mejor de todo, que no sea tan estática como las vistas en el siglo XX, siendo, además, amables y solidarias… ¿Nos suenan los biogenes que provocan empatía y solidaridad en los seres humanos? ¡A estas alturas del blog debían!

    ¿Qué tienen los programadores humanos, en su IH, para que eliminen tales biogenes, en su programación de una IA? Lo hacen de forma consciente, producto de un determinado adn social negativo, debido a ese proceso de apantallamiento social previo en la IH programadora, o es una eliminación involuntaria, por simple dejadez profesional (influenciada por la silicona básica del siglo XXI, que podemos llamar dinero muskiano)? Por que d forma totalmente natural, uno no se hace adicto al oro californiano.

    Rocky, y sus amigo Grace, son la clara prueba de lo mucho que nos puede explicara el análisis sociogenético todo lo relativo al comportamiento humano… y, en este caso (por extensión en una comparación genética), al posible comportamiento alienígena. Observemos la vital influencia de la doctora en Grace y la de este en Rocky. A veces el ambiente lo es todo.

    Lógicamente en el caso de Rocky, como una mera especulación. Porque nada sabemos de su genética biológica. Pero, como siempre decimos, la imaginación (bien controlada) es vital en ciencias. Y la influencia de Grace, como humano especial para favorecer su empatía, el guión nos la deja muy clara.

  • Hasta puede ser una opositora…

    Como la IA, llamada Madre en «Alien, el octavo pasajero», o más técnicamente MUTHUR 6000. A la que han programado, como bien muestra el mensaje de la figura, para completar una determinada misión, sea como sea, incluso si supone la muerte de toda la tripulación humana. Preveyendo tal situación, meten en la tripulación un ciborg, que pueda conocer con los entresijos ocultos de la misión espacial.

    Esta atractiva historia nos muestra un aspecto de la conducta de las IA, que nos liga directamente a la conducta previa de las IH.

    Porque, pensemos por un momento algo vital : ¿Quién narices es el/la autor de la programación de una IA? Acaso no es una «simple» IH… Y decimos simple , porque muy simple hay que ser, para ser el programador de una IA, y peor cuánto más avanzada sea, para que pueda volverse contra los humanos.

    Ahí ya no vale aquello de las tres leyes de la robótica, solo la ley del «sé más imbécil si puedes», que marca la trayectoria de todo ser humano básicamente mediocre. Mediocre en el sentido de poco evolucionado como versión homo sapiens…

    Porque, si la programas ya directamente, para volverse contra tu especie, eres un completo imbécil… y, si la programas para que su descendencia pueda volverse contra tu especie, es que ya eres un megaimbécil… un poco el Elon Musk del siglo XXI.

  • Y puede que mucho… (más que nosotros)

    Aunque sea ciencia ficción, podemos ver ciertas características que la hacen diferente de la IH actual. La IA que aparece en las muestras que nos ofrecen, aparte de ser bastante “malas”, no tiene problemas en evolucionar… y lo más rápidamente posible.

    En Yo, robot, nos dicen que una tal V.I.K.I, una IA, decide avanzar en la creación de un tipo de robot mucho más avanzado que la serie generada por humanos… Y su razón básica es que está viendo como los humanos no quieren evolucionar hacia formas de convivencia más y mejor desarrolladas socialmente… dejando de lado el egoísmo individual (puro sociogén negativo), para avanzar con empatía y solidaridad entre todos los seres humanos.

    Eso es lo que ella dice ver. ¿Acaso se equivoca mucho? No hay más que comparar entre la conducta del poli humano y el robot, para notar que supone un avance conductual del robot. Y por mucho que tenga que aprender algunas habilidades sociales, que, por cierto, los humanos no se esmeran en usar.

    Es muy lógico, que al dar saltos evolutivos sin la precaución típica de la naturaleza (sea lo que eso sea), será más fácil caer en errores, que impliquen un uso de las inteligencias racional y emocional, totalmente diferentes de los esperados, si fuera dirigida la evolución por un ADN biológico, superfiltrado a lo largo de millones de años.

    No se entra en un laboratorio, a decir “hágase la luz”… y todo funciona a la perfección. Y menos si el laboratorio es dirigido por una IH o por una IA sin complejidad suficiente. Además, lo peor es que se suele olvidar que la perfección no existe.

  • Porque la IA evoluciona…

    Y es que lo que llamamos ahora IA, no deja de ser un algoritmo, más o menos complejo, incapaz aún de pensar por sí misma y, sobre todo, reproducirse en otras máquinas como ella.

    Hasta ahora son productos de la Ciencia Ficción, que van dejando claros ejemplos en buenas películas hollywoodenses de gran presupuesto.

    Y, eso sí, hasta ahora todas son ejemplos de IA a la que se le va la olla, tal que si fuera una  IH, y acaba volviéndose contra su creador. Y, lo que tiene más gracia, lo hace para protegerlo de sí mismo. Aunque eso, viendo la NO evolución de la IH, ya no es tan raro. Realmente necesitamos protección.

    Lo que sí podemos notar es que su progreso infectante no para… empieza por darte un brazo biónico y acabará reemplazando tu mente biológica, producida por un ADN, por una mente electrónica, basada en el adn social , que la propia IA injerta en el cerebro de estos nuevos seres posthumanos. Como nos muestra la serie de Terminator.

    Y, por ese motivo, seguimos diciendo que la sociogenética tiene mucho que decir a la hora de hablar del comportamiento de la IA. Ya no digamos cuando parte de cero, para llenar la mente de un nuevo robot. Será igual, o más fácil que en una mente humana, ya que no hay ADN al que neutralizar, para moldear con unas ideas previas, la mente del nuevo robot. Unas ideas que la IA fue reconsiderando, a partir de la imprimación (impronta) inicial por parte del programador humano. Porque, si una IA es capaz de pensar,como su programador (o mejor), ¿por qué le va a ser imposible injertarse en otro robot? Y si no necesita la fotocopiadora de una célula, para reproducirse, ¿por qué va a ser más lenta que un virus?

  • Y si fueras una IA ya convencida…

    … de que, el ser humano, estaba perdiendo el norte y haciendo cosas, que le llevarían a su completa extinción.

    Porque la IH puede ser muy inteligente, pero sigue necesitando evolucionar, para responder a los cambios que va sufriendo el ecosistema terrestre. Que son ineludibles. Pero los adultos poderosos ,que los debían neutralizar, están tan pegados a controlar el cambio social del ecosistema terrestre, que no se perfilan precisamente como salvadores. Al revés, sabotean la capacidad regeneradora de las crías humanas.

    Realmente, solo pretenden salvar su culo… y el de sus amigotes.

    Al resto lo pueden dejar como los dinosaurios, a merced de una ola extinguidora… aunque no sean conscientes de que eso es casi imposible. Salvo que tuvieran ya dispuesto el medio para colonizar otros planetas. lo cual no es muy seguro, pues el poder y la inteligencia no suelen estar en onda.

    Pero la IA no tiene que soportar los vicios e insuficiencias, que el llamado adn social negativo le ha impuesto a la mente de esos adultos, que aún confían en ser muy poderosos. La IA no tiene porqué tener conciencia, de que está haciendo majaderías. Esa es una capacidad exclusivamente humana.