Un blog de Sociogenética

  • Porque ser adolescente es vivir…

    … en una situación muy PRECARIA.

    Porque no es lo mismo ser Emma Watson, y salir de hacer magia (aunque sea en el cine), o ser la pequeña gazatí, que (no)se cansa de decirle que paren, a los adultos sionistas que tanto la machacan a diario. Y de pedir, ya de paso, que los ojos occidentales (y orientales) miren para Gaza. O que te peguen un tiro por no llevar velo, en el Irán del siglo XXI. Ya sin hablar de Afganistán.

    Porque Emma pudo tener una infancia normal, lo más natural y libre posible que una rígida sociedad británica permita. De adolescente solo le toca reafirmar lo que fue aprendiendo como niña.

    Pero la niña gazatí no ha podido ni siquiera tener infancia, entre otras cosas por esa sociedad británica, tan rígida y moralista, que permite que la infancia en Gaza sea un lujo no permitido. Y ya permitió en su momento, que se instaurara en Palestina un régimen sionista. Dispuesto no a convivir, sino a borrar del mapa a los semitas palestinos. Porque, curiosamente, también los palestinos son semitas. Pero falta mucha ciencia. Mucha.

    Y claro, ese niña no puede usar su derecho a decir No o Sí, en función de una pregunta determinada. Como por ejemplo, si quiere vivir. A esas crías humanas de Gaza no se les permite ni jugar a ser Hamlet. No pueden tener dudas. Como ya vimos con el niño tirapiedras del otro día.

    Pero las Emmas del mundo si tienen la posibilidad, aunque a veces sea escasa, de escoger la negativa, cuando le proponen ayudar a que la infancia gazatí no sea posible. Por ejemplo. Ellas pueden hacere de Hamlet o de magas, y ayudar, si se lo proponen, a las crías humanas más desfavorecidas del mundo, a sentir que tienen un futuro posible, aunque no sea muy probable.

  • Incluso, si eres una adolescente espabilada…

    … puedes hacer de Lolita.

    El no va más de las etiquetas sociales, esas que la sociedad adulta dominante (SAD) se ha inventado, para atacar a las adolescentes. Para hacerles creer que las ayudan a ser libres. Este del lolitismo, en concreto, es de los mejores genes sociales que la mente del macho ha descubierto, para normalizar la violación de una cría humana del sexo femenino.

    Algo que no parece recoger el libro, Lolita del Nabokov, pero que su versión hollywoodesca (como no!) convirtió en un gen ya imposible de neutralizar.

    Algo que se vio favorecido por un cierto adelanto en la maduración sexual de las crías humanas terrestres. Lo que no tendría que ser decisivo, si no fuera por el carácter fuertemente patriarcal de la sociedad del siglo XX. Que, además, sigue lastrada fuertemente por su adoración , en parte clandestina, de la sexualidad grecorromana.

    A partir de ahora, «A falta de amazonas, los indefensos adultos machos del planeta, iban a ser devorados, con grato placer, por auténticas pirañas sexuales, que andaban entre los 13 y 15 añitos.» Hollywood dixit.

    El machismo desaforado atacando de nuevo. Y favoreciendo, como no, que las preadolescentes, se tiraran de cabeza a la piscina del lolitismo, creyendo que esa agua las libraría. Aunque, para ser precisos, hay que hablar de que fueron empujadas. Los genes sociales nunca son adquiridos de forma natural y libre. Siempre están detrás los adultos injertadores.

  • O podrás ser, de adulta…

    … una mujer FATAL!!!

    Si no quieres ser princesa (o sierva), o una adulta protestona, puedes adaptarte a un rol social, como es el de mujer que lleva al sector masculino por la calle de la amargura. O eso le hacen creer, para que no se sienta tan engañada, como el resto de las mujeres.

    Porque a la mujer fatal se le concede un cierto grado de poder, sobre los hombres, que no es más que un disfraz. Con el que te vistes, al mirarte en el espejo trucado de la SAD.

    Pasa como con el disfraz de ama de casa. Te dicen que en tu territorio doméstico mandas tú. Que «ahí» eres libre.¡Vaya mentira!

    Empezando porque, si no tienes autonomía económica, siempre dependerás de que te den dinero para hacer de comer. Además de hacer la comida que le gusta al amo de casa. Incluso a los hijos, aunque eso suponga un esfuerzo mucho más grande para ti, si ellos no colaboran. Y luego en la cama, también vas a ser la «ama de la cama». ¡Seguro!

    E incluso, si te rebelas un poco, te pueden matar, aduciendo que eres una posesión del amo de casa. El realmente amo de «tu» casa. Así que , tal que esclava moderna, puede hacer contigo lo que quiera. Incluso matarte. Pero eso sí, si quieres jugar a mujer fatal, puede que te regalen un horario al día, para que los hombres babeen a tus pies. ¡Pura representación social!

  • Porque es en la adolescencia cuando se fabrican…

    … las herramientas de la vida adulta.

    Y por eso Aira Stark no se deja avasallar, ya desde muy pequeña. Lucha como los hombres, y más importante aún : tiene sus propias opiniones.

    Desde niña trata de saber hacer las cosas que hace un macho. Nada de «juegos de niñas».

    Porque va aprendiendo poco a poco, que por el hecho de ser mujer lo tiene muy crudo para llegar a ocupar un trono real. Sea el que sea. Porque ese tipo de juegos no es para «ellas». De hecho hasta jugar a las cocinas o hacer el amor en la cama, puede ser algo que no se le permite hacer salvo que el macho lo decida.

    Y por eso mismo, va construyendo sus herramientas. Ya en la infancia. Y luego en su atribulada adolescencia. No va a cejar en aprender con su pequeña espada, porque ve que es la que decide el diálogo entre los adultos (machos).

    Y no solo con las armas materiales. Va armando su mente, para poder negarse a pasar por el aro, cuando, sierva o reina, deba obedecer a un amo macho. Hasta estando ciega aprende con pasión, como interpretar las señales del exterior que entran en su mente. Sabe que necesita tener las herramientas adecuadas. Por ejemplo filtros mentales propios. Y simplemente para sobrevivir.

  • Y es que, una adolescente, siempre tiene que decir NO…

    … a cualquier tipo de OPRESIÓN.

    Sea en Juego de Tronos o en la vida cotidiana, de cualquier zona urbana o rural. Sea en un castillo medieval, como Arya Stark, o en un barrio periférico y conflictivo, de cualquier gran ciudad moderna.

    Siendo adolescente siempre siempre toca decir NO. Sobre todo si el adulto, dominante o no, no logra convencerte de que su norma previamente establecida es la más lógica, natural y libre.

    Si no te convence, tendrá ese adulto que negociar contigo una nueva norma que sea del agrado de todos. O que, al menos, la puedan asumir una mayoría significativa de las crías humanas y adultos, que forman ese ecosistema social.

    Y si no es así, entonces hay que seguir diciendo NO. Porque eso es lo que te manda hacer tu gen biológico, que se encarga de llevarte a ser un ser humano empático y solidario. Capaz de regenerar todo aquello que se dé en la sociedad adulta dominante (SAD), y que represente una degradación de las normas sociales establecidas en un principio.

    O, muy importante, si se debe considerar que la costumbre y tradición, que prima en esa SAD, se han quedado obsoletas. Incluso son inhumanas. Por ejemplo si no permiten restablecer el equilibrio energético y de libertades que había en el principio de la Humanidad. Sobre todo evitando que las guerras y matanzas indiscriminadas sean el único camino que tiene el planeta, para restablecer ese equilibrio perdido, que decimos : un equilibrio natural y social, energético y de libertades. Que son las características que debe tener ese equilibrio, para ser precisamente humano.

  • Porque da igual que seas famosa…

    … siempre hay veces que se debe decir NO.

    Como pasó con la Guerra del Vietnam. En una sociedad adulta dominante (SAD), como en este caso USA, donde se privilegia la guerra y la muerte de miles de ciudadanos inocentes, mujeres y niños sobre todo, un adolescente no puede estar callado.

    Tiene necesariamente (por genética biológica)que decir NO.

    Y tiene que decirlo bien alto, incluso haciendo mucho ruido. Y más, incluso rompiendo cosas. Porque una sociedad desequilibrada por los adultos dominantes, no te quiere dejar que cumplas con tu función vital regeneradora. Y eso hace mucho más necesario ese grito diciendo NO. Y sobre todo acompañado por la acción, porque no llega a veces, con solo decir el NO muy alto y muchas veces.

    En el fondo, solo es decidir que tu marca genética biológica de solidarizarte con los oprimidos de esta sociedad establecida, que viene a ser la potencia aristotélica, pase a un estado de acción (aristotélica), que intente reconducir el camino de «quitar libertades», que ha emprendido la sociedad adulta dominante (SAD). En el fondo, es dar vía libre a tu gen social, por la vía natural, dentro de un ecosistema social. De forma que, si refuerza esa biomarca genética de ser solidario, es un gen social positivo. Entonces lucharás por la libertad. Siendo negativo si te induce a luchar por la opresión de la mayoría.

    Es lo que podemos llamar acción política. Qué va desde elegir políticos para gobernar, hasta decidir que tipo de cereales quieres comprar en el supermercado. Pero sobre todo, intentar que puedan probar esos cereales, si quieren, todas las crías humanas del planeta. No solo los elegidos. Y este tipo de acción política, tan natural, repetimos, viene marcada en tu ADN, no necesitas cursillos de ningún político humano. Y menos de la intervención de los llamados comisarios políticos. Sean de izquierdas o de derechas.

  • O llegar a ser una adolescente británica…

    … que también lo puede tener claro.

    Aunque su ecosistema social no sea tan insufrible como el de Gaza. Ni siquiera de Cisjordania. Pero una adolescente británica de finales del siglo XX, también necesitaba decir NO (a muchas cosas).

    ¿O no?

    En una sociedad dónde sus adultos siguen apegados a una visión victoriana de la organización social, ¿qué puede esperar una cría humana, que pretenda madurar natural y libremente?

    Si en su ADN trae marcas escritas desde sus antecesores prehistóricos, ¿qué tipo de gen social no le será injertado nada más nacer?

    Seguro que no son del tipo que permita fortalecer la necesidad genética de ser solidarios, con otros seres humanos, con otras sociedades diferentes a la británica. Será más fácil que sus gene sigan siendo los que se fueron forjando durante el Imperio Británico. De los que fomentan la insolidaridad y la competencia inhumana. Incluso la opresión y explotación de las colonias. Aunque sea por métodos modernos más sofisticados. Pero que siguen siendo básicamente los que siguen teniendo los animales irracionales, que no es otra cosa que puro instinto de supervivencia. Y eso que, este tipo de animales, son más «racionales» que nosotros, en el uso de este vital instinto.

  • O una niña gazatí que lo tiene tan claro…

    … que dice STOP a la masacre humana!!!

    Es decir, otra protestona, pero esta mucho más vital. Y mucho más temprana. Porque su gen social de protesta se le introduce en su mente, casi nada más nacer. Y no necesita a ningún adulto que se lo injerte. Ni tiene que ser educada en un ambiente de libertad y respeto. Porque, precisamente, es maleducada de forma natural, en un ambiente de falta total de libertad y de respeto.

    Incluso, diríamos, sobrevive en un ambiente de pobreza y de muerte, mucho más bestial que el ambiente doméstico, en el que son asesinadas las amas de casa.

    En Gaza, por ejemplo, se muere por el simple hecho de haber nacido en ese territorio. Y el genocidio de este año 2024, solo es una demostración de esa lógica sociogenética auténticamente nazi, que padece el sionismo israelí.

    Y aunque se haga hincapié en una característica étnica o religiosa, nada de eso es el quid de la masacre que se quiere hacer con la población gazatí. El problema esencial es que pertenece a un colectivo que siempre fue más pobre que los judíos, que se hicieron con el estado de Israel. En el fondo, como en el resto de África la esencia del problema es económico . Unos seres humanos quieren explotar a otros seres humanos. ¡Y eso lo llevan en sus genes (sociales)!

    Los palestinos, que siempre vivieron en Palestina, tenían tierras propias. Y los judíos que vinieron de fuera, decidieron que esas tierras eran suyas. Basándose, para ello, en leyenda más o menos lógicas, arrastradas desde la Biblia Abrahámica y las promesas de un dios inexistente, transmitidas por falsos profetas. Y, también, con la ayuda inestimable de la Hipócrita Europa. Para, así, colaborar en la neocolonización del continente africano y hacer de freno del posible expansionismo árabe.

  • O te dicen que puedes ser una Greta Thunberg…

    … la típica protestona adolescente!!!

    O conformarte con seguir el camino marcado ayer, de princesa (o sierva de princesa), para así no desmerecer de los ojos del adulto macho dominante, que intenta hacerse pasar por tu tutor. O de los ojos de la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, que nos va a decir lo mismo, pero disfrazado con otros ropajes más femeninos.

    Porque esa mujer, con SEMC, defiende con furor los supuestos derechos del macho, a ser el amo y señor de las mujeres. A ser el protector oficial, pero el maltratador real. Ese novio o marido que la matará, simplemente porque «era suya»!!!

    Y sin que nadie le pueda chistar al macho asesino, ya que es un derecho social adquirido. Es una costumbre, que se ha hecho una tradición.Es, ni más ni menos, un gen social, que le permite al macho, en una sociedad patriarcal, decidir lo que pueden hacer y no las hembras de su ecosistema. Y ese gen social está en la mente del machista y en el de la hembra portadora del SEMC. En uno como gen activante, y en la otra como gen neutralizante.

    Y, ante esa situación, dice NO una adolescente como G. Thunberg. Simplemente, porque no está dispuesta a que le digan lo que debe decir o hacer. Si protestar o no protestar, si hay que pedirle permiso al macho dominante, para restablecer el equilibrio energético del planeta, que ese mismo macho ha desestabilizado. O si debe hacer lo que ella piensa es necesario, para restablecer ese equilibrio, que ese mismo adulto ha trastocado.

    Y es que, por ese motivo (para no protestar) le injertan un adn social negativo, en su etapa de cría humana, que le impide cumplir con la orden genética de su ADN : regenerar el ecosistema, una vez que se ha ido degenerando. Porque lo han ido degenerando, precisamente, esos mismos adultos machos dominantes, que ahora le quieren cerrar su boca adolescente. En este caso tendríamos un ser humano que iba para Greta y se quedó en Conformista.

  • Por ejemplo, te dicen que de adulta…

    … puedes ser (o no) una PRINCESA.

    Aunque uno de tus hijos se pase al lado oscuro. O, por el contrario, dicen que te «tocará» ser la sierva de esa princesa. Que incluso te puede tener esclavizada.

    Ese es el gran problema de tener un adn social u otro. Algo que va mucho más allá de tener una personalidad principesca o servil. El gen social, dejemos la palabra etiqueta, del que hablamos aquí, no marca como el biológico, pero puede tener tanta intensidad, o incluso más, si tenemos en cuenta que el injerto inicial se va actualizando a cada poco tiempo.

    Según la edad, y según las circunstancias sociales del ambiente, ese gen social puede acabar teniendo mucha más raíz mental que la marca genética de tu ADN. Puede decirse, que hay cierta propensión a que los genes sociales sean más fácilmente injertados.

    En cierto modo podríamos comparar ese modo de actuar de los genes sociales, con los midiclorianos de la saga Star War, solo que en vez de estar metidos en tu cuerpo (y hacerte jeidi), se van introduciendo en tu mente, a lo largo de tu maduración como cría humana. Y te van convirtiendo en adulto libre o en determinada pieza de la maquinaria social. Son mucho peores que las peores bacterias.

    Y, según lo propenso que seas a esa intrusión mental, responderás con más atracción o menos por las ideas que ese gen social te quiera inculcar. Esta propensión a aceptar esas piezas de código ajenas a tu ADN, es lo que te irá adaptando a un tipo de futuro más natural (genético) o más artificial (social). No olvidemos que desde siempre hemos mantenido que lo llamado mente humana, no es otra cosa que una prolongación virtual del ADN.