Un blog de Sociogenética

  • Tan segura de sí misma, como… la Vienna de Johnny Guitar

    Una mujer genéticamente, que se ha visto obligada a vestirse de hombre. Pero no solo con ropas de hombre, también ha tenido que copiar en profundidad las formas de ser(de hacerse ver… su fenotipo social) del típico hombre del Far West.

    ¿Qué viene a ser eso sino un gen social negativo? Y decimos negativo, porque no corresponde con el gen social positivo que le permitiría actuar de mujer en ese ecosistema, pero sin abandonar las características genéticas (biológicas) que soporta como hembra humana.

    Se masculinizó, pero no solo por fuera. Se hizo un tronco de roble, capaz de sobrevivir en una naturaleza artificial, dominada por el macho. Con seres humanos, que hacen de hombres, dominantes y violadores. Y con seres humanos que hacen de mujeres sumisas y socialmente violadas, como putas, tanto de jóvenes depredadas como de esposas sumisas.

    Ese papel no vale para nuestra Vienna. Y por ese motivo le toca vivir el papel de macho, capaz de sobrevivir en un ecosistema básicamente patriarcal y muy machista.

    Y lo hace a la perfección, ya solo le falta decir eso de que «ella la tiene más larga»!!!

    mmm…

  • Incluso PARECER una mujer dominante… aunque realmente no lo sea

    Porque está claro que existe el arte de las apariencias. Y tanto el fenotipo biológico como el social, son unos artistas controlando ese arte. Te dejan ver lo que quieren, teniendo en cuenta que ocultas pueden quedar características esenciales para un futuro descendiente.

    Y qué pasaría si esas característica genéticas (biológicas) consiguen aflorar a la superficie, de tu cuerpo o de tu mente, debido a alguna causa imprevista, que actúa sobre tu dotación cromósómica. Sobre tu ADN.

    Y, por otro lado ya sabemos que si en algún territorio ideológico, este arte florece, es en el de las etiquetas sociales. O, como preferimos decir aquí, el conjunto de genes sociales que la SAD te ha querido injertar.

    Hablamos ayer de un bar, que podía mudar en el típico salón del Oeste. Y allí lucir su cuerpo (y su carácter) una chica que sepa sobrevivir en un ecosistema muy machista y muy violento.

    ¿Qué puede hacer diferentes a las chicas del mismo salón de vaqueros?

  • Llegar a ser una mujer fuerte… y SEGURA de sí misma…

    … como la CC de Érase una vez en el Oeste (Sergio Leone). Capaz de defenderse en un mundo mucho más patriarcal y machista que el actual del siglo XXI. O…¿puede que esto sea una exageración de un optimista jubilado?

    Porque observando a los machos que salen de recintos universitarios, y más si son muy jóvenes, o el papel que juegan las nuevas hornadas de deportistas, entran las dudas de que el patriarcalismo machista esté en cotas más bajas que durante el Imperio Romano, por ejemplo. Puede que exagere, también con esto.

    ¿Y qué podemos sacar de aquí en limpio, una vez hecha la parada científica de las tres entradas anteriores?

    Porque el fenotipo de la protagonista (CC) no tiene desperdicio. No sabemos como es su genotipo, pero no puede ser muy negativo.

    Y, dentro de la película, podemos observar que su fenotipo social no le anda descaminado, ya que se trata de una mujer de armas tomar. Dispuesta a ir sola al Far West, para casarse. Y que, una vez, recién llegada y hecha viuda, es capaz de tomarse su vida muy en serio, defendiendo su entidad personal, hasta llegar a regentar un bar. Bien llenito, además, de machistas convencidos.

  • Ser, por ejemplo, una mujer adulta que… solo presume de MENTE

    Ni princesa ni criada, ni mujer fatal o cebo para adultos que perdieron su adolescencia… solo ser alguien que piensa, por tener un cerebro, y que lo sea/use independientemente de la largura del cromosoma diferenciador.

    Y que, si bien no le dejan probar fácilmente su capacidad humana, es capaz de preservar en esencia sus identidad y sus visibilidad. Hacerse alguien al que necesiten, para que funcionen las cosas de la vida (trabajo doméstico o de oficina), de forma que llegue a ser incluso imprescindible.

    Esa es lo contrario de la mujer florero, aunque su estética pueda ser también potente.

    Es la mujer que no se puede invisibilizar, porque su trabajo no existe si falta ella (casa, oficina, banda callejera…).

    Es alguien donde concuerda su genética natural con el adn social positivo, que fue adquiriendo libremente (no injertado inconscientemente), para acabar siendo un adulto completo, natural y libre. O si se prefiere (hasta aquí llegamos), una adulta completa y libre.

  • Porque la mujer debe luchar… por su PROPIA identidad !!!

    En este caso la protagonista de la serie Unorthodox, también quería ser ella misma. Pero, metida en un ecosistema religioso tan oscuro como ese tipo de judaísmo ortodoxo, no lo tiene fácil. Ahí incluso es muy difícil encontrar alguna compañera.

    Y tiene que romper con ese adn social negativo que le injertan desde muy pequeña. Es cuando decide volar a Europa y empezar una forma de vivir más natural y libre. Buscando la forma de sentirse «ella misma».

    Porque una cosa es el gen biológico que te marca como judía, pero otra es un gen social, muy fuerte (por reforzado), el que te marca como judía ortodoxa. O incluso ultraortodoxa.

    En este caso tenemos un ejemplo de como la religión te injerta determinados genes sociales. Cuando hablamos del injerto religioso, no podemos hablar de características personales, que te van a dar determinada forma de ser, de como comportarte socialmente. No, esto es mucho más profundo que eso.

    Como decimos siempre, con el gen social negativo se trata de reescribir su ADN, haciendo que en su mente (la proyección cerebral de su ADN) se modifique la lectura del gen original, gracias a ese injerto, hecho en la infancia de la protagonista. De forma que la nueva lectura le tiene que hacer una adicta a la tradición de los judíos ortodoxos. Claro que esta invasión mental no es irreversible. Siempre puede ocurrir que determinadas circunstancias vitales (amigos de verdad en un ambiente europeo, por ejemplo, como le pasa a ella)le favorezca romper con esa tradición tan fuerte. Muy difícil, pero no imposible.

  • Y eso del fenotipo hace que haya mujeres… de muchos tipos

    … algunas, incluso, son mujeres libres. O, por lo menos, luchan a fondo por serlo!!!

    Y, si no, que se lo pregunten a todas las que lucharon contra el fascismo. No solo para liberarse ellas, sino también a sus compañeros hombres. Y es que entre los grandes disfraces está uno muy peculiar (y muy peligroso) : el de verdadero o falso revolucionario.

    Y como la mujer es siempre más auténtica, su fenotipo es muy potente, también son las que llevan la peor parte. Porque este tipo de mujeres también creyeron en un falso tipo de liberación. Les habían enseñado que haciendo una cosa llamada revolución, ya serían libres. Pero no les contaron que ese proceso revolucionario lleva más tiempo del que se espera y, sobre todo, va dejando por el camino demasiadas ilusiones. Entre ellas las depositadas en muchos hombres, que presumen de revolucionarios, mucho más de lo que pueden dar de sí.

    Por eso las revoluciones no necesitan demasiada imaginación, solo la mínima, el resto es tener conocimiento de como impulsarla cada día, especialmente en las horas bajas. O incluso en los meses. Porque las horas bajas, como las vacas flojas, son algo inherente a todo proceso de cambio.

    Se necesita estar preparado para adaptarse al cambio. Y para eso no llega con la capacidad de adaptación que nos marca el ADN. Es indispensable haberle dado la maduración necesaria, en forma de gen social positivo, para que adquiera una fortaleza, que nos aguante en esas horas bajas revolucionarias. No podemos ser meros actores del proceso de cambio, típico del llamado pueblo en momentos de revolución social, tenemos que ser también autores de la misma. Con mayor o menor calidad, pero tienen que ser nuestras letras las que vayan escribiendo esa historia (nuestra). No vale traer guionistas de fuera. Aunque digan pertenecer a nuestra clase social. De eso ya decía algo nuestro Príncipe de Salina, cuando hablaba de su sobrino.

  • Que tiene efectos parecidos… al gen biológico

    Intentaremos no liarnos. No es hora de genética. Pero pensemos en el arte del disimulo, que tan bien se les daba a los venecianos de siglos atrás. ¡Y a otros muchos, no venecianos y totalmente actuales!

    Uno puede salir de casa vestido «como siempre». De feliz o aburrido oficinista. De avispado y lúcido mangante de guante blanco… Y luego en los carnavales vestirse de otra cosa totalmente diferente : el siervo de la plebe o el Conde de No Se Qué, mangante oficial del Reino…

    O de simple y lúdico pirata del Caribe (o del Mediterráneo).

    En fin, que el genotipo es lo que somos normalmente, sin interferencias externas (químicas, radiológicas…). El fenotipo es nuestro disfraz. O podíamos decir al revés. Depende de lo que consideremos más negativo : «simele oficinista» o «magnate multimillonario»… pero vemos que hay dos formas de exponer «lo que somos» al público : la que se ve y la que está «por dentro». Son dos gene sociales diferentes. Nosotros, o los que nos manipulan (SAD) , escogen nuestro disfraz.

    En la naturaleza (sea lo que eso sea), se escoge el gen menos negativo, para ese fenotipo. Porque es imposible que dos genes sean exactamente idénticos. Le costó miles de millones de años, pero aprendió a seleccionar, de tal forma que puede evitar que el disfraz «principal» sea el más negativo de loss dos posibles, para el ser humano. Por ejemplo «tener hemofilia/no tener hemofilia»… Y por eso, precisamente, se sacó de la manga la reproducción sexual : cada gameto, materno y paterno, trae un gen diferente. Su combinación lineal se hará siempre en beneficio del ser humano.

  • Y así puedes ver más de cerca… lo que llamamos gen social

    El gen biológico nos lo da escrito la naturaleza, a partir de una selección exhaustiva de características genéticas (transmisibles biológicamente),que fue haciendo durante millones de años. Los humanos quieren hacer lo mismo en pocos días. E así inventaron primero la genética social y luego la ingeniería genética (biológica).

    El gen social nos lo injerta la SAD (sociedad adulta dominante), a lo largo de las etapas de maduración como cría humana. Y no está escrito en un ADN, que a su vez está en el núcleo de las células, no solo las reproductoras, sino que se injerta directamente (como tal gen) en el cerebro del ser humano. No como un chip que se incrusta en modo neuralink, en alguna parte del cerebro. No.

    El gen social es un entramado de pensamientos. No es una sucesión de proteínas con información genética como el ADN. Ni un chip que porta un programa que nos quiere hacer pensar. Recordemos lo que son las ideas, según intentamos explicar a partir de las reflexiones previas de un tal Descartes.

    Y ese pensamiento (o idea cartesiana), que se generan en nuestra mente , a partir de unas idea originarias muy simples, impregnan diversos circuitos neuronales. Ese circuitado es el entramado vital de nuestra mente, nuestra máquina de pensar. Nuestra CPU personal, muy muy evolucionada. Y lo hacen de tal forma, que pueden ser reelaborados una y otra vez, hasta que se enroscan lo más posible, sobre lo que podemos llamar el entramado original que nos hace pensar, si nada artificial intercede en el proceso… viene a ser como si consiguiera tapar lo escrito en nuestro ADN, haciendo que se lea lo que se ha reescrito sobre el gen biológico, a partir de ese injerto megafructificado, que viene siendo el gen social.

    En nuestro ejemplo de la imagen, con un gen biológico que marca solidaridad, se halla cubierto por genes sociales, que mudan a esa hembra adaptable al ecosistema, y muy importante, solidaria con él, en una hembra, princesa o sierva, que va a ser insolidaria con los demás seres humanos. Incluido el ecosistema dónde ellos viven. Eso hace el adn social negativo.

  • Un poco de ciencia… no hace daño.

    Y aclara mucho la reflexión que aquí hacemos, sobre el comportamiento social humano.

    Hablamos de ser princesa o ser sierva, pero ¿qué relación tiene eso con el llamado gen social?

    La falta de cierto tipo de genes biológicos, es lo que hace, por ejemplo, diferenciar entre hembras humanas y machos humanos. Pobre del Freud si se llega a enterar que el cromosoma masculino es más corto que el femenino. El complejo de castración ya tendría aún menos sentido. O, por lo menos, no tendría sentido, fuera del ámbito sociogenético.

    Por otro lado, aprovechando esta pausa científica, debemos hacer notar que el hecho de ser Eva un «segundo intento» (Génesis), explicaría que Yahvé incorporara estos genes, para hacerla más eficiente (madre) que Adán. Realmente, al contrario de lo que pensaba Freud (solo miraba el órgano sexual externo), la grandeza de la mujer está precisamente en su cromosoma XX. El pene no deja de ser un intermediario, a veces algo mediocre (en su uso).

    Como bien afirman la mujeres protestonas a partir de Paris 24. !Somos XX, no nos dejaremos reducir (más)!

  • Y mirarte en el espejo de una adolescente… solo te hace una copia!!!

    Y así le pasa a nuestra protagonista Tracy , en Trece, una película que muestra la incansable lucha por liberarse de ser una típica preadolescente (treceañera), para acabar siendo una pobre versión de su adorado modelo adolescente. Un modelo que se considera, por su entorno social (sobrevalorado), mucho más madura de lo que realmente es.

    Algo muy típico en este tipo de interacciones, entre adolescentes que aprenden y adolescentes que enseñan. A veces incluso, acaba siendo el aprendiz mucho más maduro que el maestro.

    Porque todo va a depender de como te vayas haciendo con las herramientas precisas, que te servirán para defenderte en el ecosistema donde tanto interés tienes por entrar.

    En esta fase de duro aprendizaje adolescente, es cuando tanto puede influir tu pasado como infante. La adquisición de malos hábitos, que aquí les llamamos genes sociales, serán un lastre importante a la hora de adquirir los nuevos genes sociales adolescentes. Porque, en algunos casos, son un simple refuerzo de los que ya te injertaron en su momento.

    Como vimos hace poco, con «Inocencia interrumpida», el refuerzo entre genes sociales es algo habitual, tanto si son genes positivos como negativos.