Pero, esto, no es realmente lo que nos interesa…

Este apartado ya nos indica claramente las limitaciones de partida, de este tipo de estudio teórico. Lo que lo hace inválido para ser aplicado a la orientación práctica de nuestro estudio.

Nos interesa la base molecular (del ADN), para estudiar el comportamiento social del ser humano, haciendo una especie de comparativa del ADN con el adn social.

Y eso es lo que nos lleva a buscar algún tipo de estructura metamolecular de las partícuals virtuales que forman lo que llamamos adn social, positivo o negativo. Porque no son partículas materiales, como sí son los ácidos nucleicos y proteínas, por ejemplo. Pero sí nos abrimos a pensar en una especie de partículas virtuales, que son las que formulan las ideas de tipo social, en la mente del individuo humano. Por ejemplo, creer en un dios

Y no sabemos, por supuesto, como se estructuran, pero no tenemos miedo alguno a proyectar elementos científicos de la mecánica cuántica, para pensar en posibles entidades sin masa, pero con algún tipo de movimiento ondulatorio, que les permite coger entidad, en sus paseos por los circuitos neuronales.

Sí, es algo arriesgado, pero no imposible. Además de que la esencia del elemento que llamamos sociogén no necesita ser desvelada, para estudiar sus efectos. Viene a ser como estudiar el electrón o la corriente eléctrica/química entre neuronas, para poder hablar de las funciones del cerebro. Más adelante volveremos sobre ello.

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