Categoría: política

  • ¿Nos vemos cómo somos, o cómo nos ven… los OTROS?

    Puede que ahora se empiece uno a dar cuenta, como lector del blog, de por qué el coñazo de diferenciar claramente el mirar del ver… ¿o no? Porque la inteligencia es resolver el dilema que la realidad te plantea : ser uno u otro, en función de las elecciones que vayas tomando a partir de ahora. Pero tal proceso de elección exige saber ver bien esa realidad, que tanto te preocupa descifrar.

    Y tienes que elegir, tanto para ti, como para el otro que te observa. Vas a interactuar con un ser humano, que es una incógnita, como lo eres tú para él. La función de tu inteligencia es resolver esa duda.

    Pero cuidado, la inteligencia no es infalible, necesita mucha ayuda… mucha información antes de tomar ese tipo de decisiones.

    Porque puedes empezar un camino como un seductor, para rematarlo como un seducido. En el fondo será más fácil, si juegas las cartas con mucho mimo, ya que resultará ser una combinación de varias posibilidades. Lo que está claro, como pasa en la adolescencia cuando tienes que elegir, es que ni tu ADN (biológico), ni tu adn social anterior, serán determinantes en lo que te espera. No existe el llamado libre albedrío, pero sí hay una capacidad natural, que puede estar reforzada o anulada por lo social, para elegir el paso que vas a dar. Por muy dificultado que esté.

    Algo cuántico hay en nuestro comportamiento. Y por eso no está totalmente determinado. Interviene mucho el azar, aunque podamos combatir contra él, siempre que nos hayamos preparado!!!

  • Porque… ¿hasta qué punto SOMOS?

    ¿Hasta qué punto nos dejan ser lo que queremos? ¿Hasta qué punto somos lo que otros quieren que seamos? Lo llevamos diciendo desde hace días… Y también llevamos tiempo dando la paliza con el mirar distinto de ver, de observar la realidad con atención… y, últimamente, que la inteligencia, incluso en animales irracionales, es la capacidad de elegir entre dos alternativas (o más). Aunque, en el caso de los irracionales es más una capacidad instintiva que muestra de verdadera inteligencia, como sí lo es en los humanos.

    Y elegir puede ser fácil o difícil. Muy fácil si queremos salir de casa vestidos con traje o de informal. Pero mucho peor si se trata de escoger una carrera para estudiar… o, simplemente, decidir si dejamos lo estudios, que nos están agobiando, o no. Y ya no digamos, si nos queremos apuntar voluntariamente en las FF.AA., mucho peor en tiempo de guerra

    Pero en toda ocasión, que haya una elección por el medio, por ejemplo las elecciones políticas, es la inteligencia lo que nos permite saber que tipo de opción escoger. Salvo los que consultan algún tipo de bola de cristal (o a la mafia que las tiene controladas). Por ese motivo decía el digno Sócrates, que la democracia era imperfecta, mientras los electores no tuvieran un nivel cultural apropiado, para saber elegir. Luego, el mismo, metió la pata, «haciéndose» matar porque una panda de trescientos jurados decidieron que era culpable. Cómo si supieran lo que estaban juzgando!!!

    Porque, en ese proceso de elegir, está precisamente el meollo de esta cuestión de “quién somos”. ¿Acaso los que juzgaron a Sócrates, sabían de verdad quien era él? Acaso era el corruptor de niños, que decían los acusadores… ¿o era un simple pensador, que trataba de hacer(se) preguntas, para saber cosas sobre la realidad que le rodeaba?

    Dejamos un enlace dónde se reflexiona sobre el doble comportamiento (real y ficticio) que muestra la serie de la imagen. Allí están todos los personajes que participan en la liada comportamental.

  • O solo somos lo que… SEREMOS!!!

    El futuro nos espera. Y a la vuelta de la esquina, pero… ¿el futuro es realmente nuestro? ¿Qué es lo que nos hace ser lo que somos? O, aún mejor dicho : lo que parecemos.

    Realmente ¿seremos lo que queremos ser, o más bien seremos lo que nos dejen ser?

    L a imagen que vamos a dar en el futuro, ¿será trabajada totalmente por nosotros… con la posible ayuda de verdaderos amigos? O, más bien, ¿será un engendro creado por la SAD, que puede ser antagónico a lo que esperábamos de nosotros?

    Porque, vestidos de Drag Queen, podemos vernos como lo que queremos ser… pero eso no implica que los observadores nos vean así, tal «como nos vemos», sino de forma totalmente contraria : un ser libre, manifestando su forma de ser, o, al revés, un ser condenado, controlado por las normas sociales que parecen romper moldes, cuando de verdad están fabricando otros.

    Nada es lo que parece, y menos cuando nos ponemos a observar con atención el comportamiento humano.

  • Pero… ¿HUBO una evolución?

    En los lobos, todos los machos tienen un gen con una característica que llamamos alfa, que les hace competir por ser los que mandan en la manada. Solo vence uno , pero todos tienen que poseer ese gen en su ADN. Es lo natural. Además es una forma de selección natural, ya que el ganador debe tener sus características genéticas muy bien dotadas.

    Las lobas no tienen ese gen, porque no lo necesitan. De hecho se supone, que tiene más agudizada la característica genética de organizar el medio y la búsqueda de la supervivencia, pero no tanto para el ataque directo al depredador. El macho alfa defiende a toda la manada, la loba debe centrarse en buscar la forma de proteger la descendencia. Y ese tipo de protección por parte de la hembra ,se hace más con la solidaridad que con la competencia.

    En los humanos, con ese gen muy apagado, debido a darle supremacía a la inteligencia, la necesidad natural de competir para ganar es muy baja.

    Así que ese carácter alfa queda casi inactivo (apantallado), frente a la necesidad de liderar, que sigue teniendo el ser humano, pero ahora usando los instrumentos que la inteligencia te ayudará a conseguir. Tanto en armamento como en formas estratégicas de ganar al enemigo. Inteligencia racional y emocional, a fin de cuentas. Es decir, la no necesidad de «matar x matar» estará muy reforzada en el ser humano (o debería).

    Pero la SAD puede ver interesante, evitar ese apagado natural e, incluso, reforzar esa capacidada para competir, de forma totalmente artificial, es decir irracional. Se trataría de hacer al humano un lobo, para los demás seres humanos. De darle el atributo social que no tienen los animales irracionales : disfrutar matando.

  • Algo sobre… APANTALLAMIENTO genético

    Antes de seguir con este análisis del comportamiento humano, que se puede dar en el ecosistema terrestre, especialmente allí donde la sociedad humana está muy desarrollada, conviene repasar algo sobre todo tipo de influencia social que se da en la maduración de los genes biológicos. Bastante lenta ella. Y retomando cosas que ya dijimos al hablar del apantallamiento genético. Porque, ese apantallamiento no deja de ser un límite/frontera/muro, que nos puede ocultar muchos puntos de referencia naturoartificiales, para avanzar hacia nuestro futuro.

    Y, sobre todo, del carácter más o menos científico de las intervenciones sociales que se hacen para cambiar ese comportamiento. Algo que vale tanto para las reconversiones clásicas, de diversas locuras (o falsas locuras) y de la reciente «plaga» (sic) de transexualismo, que tiene bastante (otro sic) de acientífico.

    Incluso siendo claramente conscientes, de que nada hay escrito sobre el futuro de la sexualidad humana.

    Y, al mismo tiempo, estando claro que el discurrir científico, hace por definición imposible la inmutabilidad de cualquier idea cartesiana que se haya puesto en boga. Es decir, todas las ideas pueden ser erróneas. Porque, si algo tenemos aquí muy claro es que, solo navegamos por los mares de la ciencia. Para el mundo de las creencias y sus muchas y variadas derivaciones paracientíficas, estamos totalmente inadaptados.

    Por ejemplo, tenemos como evidencia, que el gen biológico que marca al macho alfa en un lobo, está muy reducido, aunque no totalmente inactivo, en un ser humano con la versión homo sapiens.

  • El límite no existe, solo es … una REFERENCIA!!!

    No hay límites en el espacio, aunque sí parece haberlo en el tiempo. Bien sea por tener una fecha de caducidad (cualquier tipo de vida) o porque , de existir el viaje en el tiempo, ir hacia atrás sería ponerse en situación de tener ya un futuro diferente del que tomamos como punto de partida (hacia el pasado)… o sea, que nos borraríamos nuestro propio pasado.

    Y sería igual hacerse un gato o un caballo, como dicen por Oriente, porque ya nada de lo anterior tendría sentido para nuestro(s) futuro(s) yo(s).

    Diversas creencias aparte…

    O sea que las fronteras no existen más que en las normas sociales de cualquier tipo de SAD. Los ecosistemas son ilimitados, aunque claramente marcados por la naturaleza, en cuanto nos puede ser beneficioso o perjudicial el traspasar determinados puntos, marcados como límites.

    Nadie más que nosotros nos va a echar, del posible edén o infierno, donde estemos viviendo. Los límites, como en matemáticas, no tienen existencia propia, pero nos valen de referencia, para indicarnos hasta donde nos pueden garantizar la natural libertad. Más allá de ellos, los pequeños límites, será un problema para resolver artificialmente. Esos pequeños límites son como metas parciales. La meta absoluta no existe, aparte de la poco apetecible Muerte.

  • Puede decirse que es… una FIESTA!!!

    Porque cuando hay libertad estamos disfrutando de la vida con naturalidad… o con la dosis de artificialidad, que no ha proporcionado una evolución humana realmente libre.

    No condicionada por una SAD, que nos mutila a poquitos… haciendo que seamos educados socialmente, es decir, domesticados… y acabemos aterrados por sentir que nos gusta un ser humano del mismo sexo.

    Eso es el terror social, más o menos gore, más o menos suavizado.

    Se destierra la alegría del rostro humano, para obligar a disfrazarse de negra sombra, la que, a su vez, debe tapar a los demás seres humanos que estén bajo su manto.

    Y no por ser mujer se es buena madre, pero siempre será mejor contar con dos buenas madres que con una sola…

  • Por eso, cuando hay libertad…

    … entonces, podemos ser más libres. Podemos manifestar los afectos más libremente.

    Nada natural le impide a una mujer sentir atracción por otra mujer, por ejemplo, y llegar a las mismas metas de felicidad que lograría enamorándose de un hombre. Metas que no pueden ser muy altas (tampoco con el hombre), porque la felicidad está muy sobrevalorada. Cuando le pasa como a los límites muy lejanos y a toda utopía… son objetivos a alcanzar y hay que lograr acercarse lo más posible. Pero como los límites matemáticos o el horizonte es algo inalcanzable por definición. No se necesita el matewikirollo para seguir

    Y en este asunto de la pareja, es más posible alcanzar grados de felicidad altos entre mujeres, que si hay un hombre por el medio, ya que el macho lleva consigo un gen biológico (muy reforzado socialmente) que le lleva a considerar el poder como una meta interesante. Y eso acaba destrozando la pareja.

    Viene a ser un cierto apéndice que le queda, de su pasado como macho alfa en el mundo animal.

    Y requiere mucho esfuerzo, como toda readaptación que nos aleje del mundo irracional, para sentirse a gusto pensando y sintiendo como un ser humano (inteligente).

  • Pero todo puede… APANTALLARSE !!!

    Decíamos de la necesidad de hacer eficientes los genes biológicos. No llega con portarlos en nuestro ADN, si no se evita que los inactiven. Y así entra en escena la epigenética. ¿Qué sucede, para que algo pueda impedir la eficiencia en el funcionamiento de los genes?

    Porque Hamlet tenía mucha razón. Pero no llega con desear ser, para poder serlo. Hay algo fuera de nosotros, o, en este caso, dentro de nuestro cuerpo, que puede estropear el buen funcionamiento de los mecanismos genéticos.

    Si, a todo esto (apantallamiento interno), unimos los mecanismos sociales, que intentan atrofiar nuestras marcas genéticas, ya tenemos todo lo necesario para estropear el mejor caldo gallego del universo.

    Nosotros preferimos llamarle efecto pantalla, en vez de efecto inactivador de genes, por la similitud con lo que sucede en los átomos, cuando algunos electrones apantallan a otros y los hacen inactivos. Así se entiende mejor la causa de la inactividad.

    Esa puede ser una explicación para un comportamiento humano, dónde el apantallamiento de los genes biológicos puede ser conseguido por determinados genes sociales negativos. Ellos impedirían, además, el refuerzo de otros genes sociales positivos. El efecto pantalla, tanto impide salir como entrar. Y como decíamos en la anterior entrada, no llega con tener el gen de la libertad, si no nos dejan adquirir la conciencia de su imperiosa necesidad.

  • ¿Viene marcada la LIBERTAD en… nuestro ADN?

    Sócrates no tenía por qué pensar en la libertad, pero la naturaleza (sea lo que eso sea) sí que, desde luego, «pensó» en ella. Evidentemente, no sabemos como está marcada esa necesidad imperiosa de ser libres , que tenemos todos los seres humanos (en nuestro ADN). Empezando por los masai, que mueren en prisión, y parecen tener la necesidad, pero no la capacidad de readaptarse. Y llegando al más «fuerte» de los humanos, que es capaz de adaptarse a la prisión, incluso a la tortura sistemática, porque siente que aún le queda un resquicio de vida, pero sigue siendo el mismo misterio (aún agudizado)

    Lógicamente cuando se cierra ese resquicio, es porque el cuerpo y la mente han quedado ya inutilizados, para mantener unas funciones vitales mínimas. En ese momento, somos como un zombi, que ya ni puede desear morir, porque se le ha agotado la capacidad de tener deseos.

    Pero debe haber un gen que se encarga de hacernos sentir esa necesidad. Lo mismo que un gen complementario, para darle un toque emocional, que le permita germinar en nuestra menta con una intensidad suprema. Que nos refuerce esa necesidad tan imperiosa de seguir vivos. Algo que no existe, evidentemente, en los animales irracionales, donde su instinto solo les permite tener una leve necesidad de libertad. Hasta pueden ser domados, e incluso domesticados (por generaciones).

    Y a quien no le germina ese gen, como pasa en los esclavos, es porque su adn social negativo ya le tiene apantallados todos esos genes , que podemos llamar liberadores mentales.

    Está claro, como le pasa a los tímidos, que no solo debemos ser capaces de leer ese gen. Necesitamos tenerlo bien activado. Como al tímido no le llega con que le guste mucho otro ser humano, para ser capaz de acercarse y decirle algo. La genética es algo más que poseer genes, es poseer también los medios para hacerlos eficientes. Es decir el ADN (o el adn), debe tener algún tipo de acompañantes que activan los genes directores.