Efectivamente, ya no hay cordón umbilical que nos ate a nuestra madre, pero seguimos encadenados vitalmente a ella, porque dependemos de su leche… o, en su defecto, de la del biberón… que entonces ya puede darlo alguien muy diferente de tu madre.
Pero esa sustitución es una pérdida de referencia importante, por mucho que los especialistas traten de minimizarla.
Ya solo nos queda el propio dedo, para situarnos unidos a algo, y una tetina de goma, que a saber de dónde coño ha salido!!!
Y además no emite el latido materno cerca de la tetina, porque la/el que está dando el sucedáneo de mamar, ni puta idea del significado completo del hecho de amamantar… (en general).
¿No será, en cierto modo, el primer gen social negativo (importante), que nos toca tragar a los que fuimos amamantados con biberón… especialmente, si no se percataron de ponerlo cerca de su pecho? Incluso aunque fuera paterno!!!
Porque el cariño no sabemos aún lo que es, por lo que necesitaremos aprenderlo : qué es y cómo se pide. Aunque la verdad, el aprender a ser cariñosos no lo damos aprendido ni de adultos.
Lo primero (ya paridos) es volver a escuchar el corazón de mamá. Es el primer alimento (emocional) que necesitamos para vivir fuera del útero.
Seguir escuchando ese TIC TAC, que aún no sabemos lo que es, pero ya sentimos su extrema importancia. Hay que volverlo a escuchar!!!
Y tenemos que estar cerca del pecho materno, porque, mira tú por donde (la naturaleza es sabia)… y ahí justito está la teta de mamá.
Imaginémonos que la teta estuviera situada muy lejos del corazón… ¿cómo nos orientamos sobre el cuerpo materno (aún ciegos y medio paralíticos), para tenerlo cerca de nuestra oreja? Asumamos que el cariño (acompañante vital del tic tac), sirve de orientación en esta edad tan temprana, para desarrollar el gen biológico de la confianza… único que nos puede permitir avanzar en el proceso de adaptación al medio… ¿Cómo lo haríamos, si no contáramos con la referencia materna? Lo que nos llevaría a adquirir, de paso, el antagónico gen social negativo de la desconfianza… y su correlativa falta de cariño espontáneo.
Aunque no sepamos muy bien a dónde salimos… sobre todo si hay demasiada luminosidad hospitalaria… menos mal que tenemos los ojos cerrados. Además, lo que ha dejado de ser un feto, para hacerse ya un humano recién nacido, aún no habla, ni siquiera puede tener pensamientos profundos… aún no sabe lo que es el cansancio de estar nadando en una piscina, de forma refleja… algo que redunda en hacer fácil el aprender a nadar, si metemos al bebé en una piscina… meterlo, no ahogarlo!!!
Pero tampoco tiene pensamientos premonitorios (aún), por lo que puede empezar a sentirse bien al estar fuera del útero… si las extremas luces del paritorio no lo molestan.
En fin, que ya tenemos a una muestra de ser humano, macho o hembra, en principio, por mucho que les fastidie a los de la Liga Moderna del No Binarismo…
Definir el sexo de un recién nacido por sus órganos de reproducción, lo que llamamos genitales, es algo científico, aunque pueda ser algo reduccionista. Pero nada tiene de constructo social. Algo «hecho» socialmente, para hacer una división artificial de los recién nacidos. Pensar así es de obtusos mentales (sic). En cierto modo, otro gen social negativo.
Salvo que le demos opción a sus padres biológicos (o de acogida) para que decidan si su descendiente debe tener un sexo definido o no… lo que nos llevaría a que puedan decidir también, si quieren maltratar a su hijo/a o no, por ejemplo. ¿Qué tal decidir que, al cortar el cordón umbilical, le corten también su pene? ¿No molaría?
El comportamiento humano de la madre es determinante, para el proceso de embarazo, pero no solo por el posible aborto. La madre va a ser la vía de entrada de los genes sociales que emite la SAD , para injertarse antes incluso de que hayas nacido. Porque hay que construir un cuerpo complejo, a partir de células totalmente indeterminadas, muy simples… ¿quién dirige el proceso? No solo el ADN (y el azar)!!!
Hay que adaptarse al entorno desconocido, el útero materno. No del todo desconocido ya que la naturaleza dotó al gen correspondiente para saber lo que necesita diseñar y el como hacerlo…
Para empezar hay que comunicarse con él… respondiendo a esos latidos tan precisos y característicos (para coger confianza, otro gen primordial)… y, para eso, están las pataditas, además de «para hacer ejercicio» (que se necesita). Sin olvidar la acción vital de reconocerse a sí mismo, a través de la acción involuntaria de chuparse el dedo.
La influencia externa, los genes sociales (por ahora negativos), también se produce con el tabaco o el alcohol (como mínimo), que puede estar ingiriendo nuestra madre, voluntaria o involuntariamente. Drogas que modificarán nuestro comportamiento futuro. Es decir : su comportamiento marca nuestro comportamiento… no es genético, pero viene fijado por nuestra madre. Y lo adquirimos nosotros, sin comerlo ni beberlo. Al más puro estilo de gen social negativo (sociogenético).
A lo que se suma la tensión nerviosa en la que viva nuestra madre. Sobre todo si es la típica profesional que, incluso siendo policía, no sabe retirarse a tiempo, para el cuidado del feto. Porque el proceso de cuidado no empieza tras el parto, realmente debe empezar cuando se considera la acción consciente de preñar. Caso del ácido fólico, por ejemplo. Aunque ya sabemos que, la mediocridad humana, está reñida con la planificación familiar. Y no fríamente planificada, sino emocionalmente buscada.
Como ya dijimos, el feto, incluso si ya tiene un semestre, está en pleno proceso de maduración mental… no es capaz de pensar en si es bueno o malo que lo paralicen (aborten)… o, si, por el contrario, le puede ser beneficioso, por lo menos, ser parido. Porque lo bueno y lo malo son conceptos abstractos, que se los dejamos al Sócrates. Aquí nos fijaremos si tenemos que nacer en Gaza, por ejemplo, o en un barrio residencial de Paris. Pero, por lo de ahora, es incapaz de tener un comportamiento humano (ya que no es humano aún), y se tiene que conformar con el comportamiento humano de su madre y de los demás agentes sociales, incluida familia, que quieran ayudar o fastidiar a su madre. Puede ser humano o inhumano, el comportamiento adulto, pero para algo está la sociogenética.
La mente que empieza a buscar un espacio, un territorio propio, aún tiene su cerebro en formación inicial. Como mucho podría tener alguna sensación, sobre el hecho evidente de que le pueden anular las pataditas (para entrenar al fútbol, aunque sea chica), o chuparse el dedo (para entrenarse en los placeres mundanos)… pero realmente aún no está maduro para generar ese tipo de ideas complejas… y menos aún para que le ayude a generar una idea cartesiana, sobre el hecho de preferir parar o seguir viviendo.
Porque vivo, evidentemente ya está. Pero para hacerse el Segismundo («vivo sin vivir en mí») aún no está preparado. Necesita muchos, muchos, más ensayos. Por ahora es un mero conjunto de células vivas, aún muy desubicadas, por falta de sitio y de finalidad. Y por eso no tiene nada de humano aún, es solo un proyecto. Incluso con seis meses, porque entonces solo una buena atención, si es ya sietemesino, le puede garantizar una continuidad en su proceso vital. Porque una incubadora artificial, aunque sea la de Matrix, no tiene nada que ver con un útero natural.
Porque, se pongan como se pongan los divinos sacerdotes y sus fanáticos seguidores, sigue siendo un feto humano. NO está acabado.
Y no olvidemos, ya de paso, que le falta mejorar con su infancia y, lo más importante, no perder su adolescencia, para dar un adulto ya completito. Porque esta SAD gusta mucho de abortarle su infancia y su adolescencia a las crías humanas. Y eso jode, y mucho!!! No solo se aborta durante un embarazo…
Porque el feto, ya no embrión, no puede quedar inactivo, como si de un mero apéndice materno fuera. Necesita hacerse presente… y no solo con su madre, sino consigo mismo… sí, es así, necesita comunicarse consigo mismo!!!
Porque su cerebro aún no está maduro, para pensar en modo cartesiano (falta mucha maduración, varios años), pero sí que puede buscar la forma de recibir alguna emisión que el mismo emita, aparte de la emitida por el corazón materno : por ejemplo el dedo que chupa, para «saber» (intuir) que es algo NO INERTE. Aunque no pueda SABER lo qué es… pero es su primera sensación con el hecho de «tener vida»!!!
Su cerebelo le puede suministrar sensaciones parecidas a las que cualquier animal irracional puede sentir, mediante «su instinto animal». Básicamente es un motor corporal.
Y las pataditas, que intenta dar en la pared del útero, no dejan de ser señales tipo Morse (exageramos), para comunicarse con su madre…
Porque tampoco sabe que lo está protegiendo, pero seguro que sus dos ADNs, materno y paterno, la dan ciertos indicios de que está relacionado (el útero) con esos sonidos que desde hace tiempo escucha (latidos maternos). No sabe aún lo que hay, pero empieza a intuir que hay un mundo por descubrir. Y para eso, la naturaleza lo dotó con un gen biológico, que le hace ser curioso.
Como decimos, la cosa se alarga en el tiempo y el espacio, pero sin parar… y con más rapidez de la que suele pensar una madre, que soporta el proceso de embarazo. Aún no somos un bebé, pero sí somos un feto… ya preparados para ir tomando la forma que tendremos, como el ser humano que va a nacer dentro de poco. Incluso si es antes del tiempo que tenemos programado.
Nuestro ADN ya está empezando a construir eso que llamamos mente, dentro del cerebro que, como todos sabemos, enseguida coge volumen, para generar suficiente cantidad de neuronas.
En principio tenemos una mente dislocada, sin casi circuitos neuronales, por lo que empieza actuando nuestra parte cerebral, que ya viene de los animales inferiores : solo tiene que preocuparse de algún movimiento reflejo (chupar el dedo o dar «pataditas al líquido»).
El resto del trabajo diario se gasta en edificar el edificio con los tejidos, esos conglomerados celulares homogéneos, que van a constituir los diversos órganos que permitirán mantenernos con vida, una vez desatracados del muelle materno.
Y no somos nada, o casi nada, pero, al mismo tiempo, como dijimos ya tenemos en esencia todo lo necesario para fortalecernos corporal y mentalmente.
Toda esa larga marcha, de la que estamos hablando, ocupa tiempo y espacio… construir un cuerpo, que proteja la mente humana en formación, es mucho más complejo de lo que puede parecer, cuando observamos el crecimiento de una barriga femenina (con embarazo).
Por fuera, poco se notan los grandes cambios que se producen ahí dentro. Los positivos y algunos negativos.
Es preciso repetir en esta fase, la extrema importancia de que la madre se cuide, si quiere cuidar al feto. Ni drogas, ni disgustos, ni esfuerzos físicos excesivos… es decir nada de lo que la SAD actual pone en el camino de cualquier madre joven, para dificultarle un embarazo natural, que haga el menor daño posible al feto que saldrá del útero.
Realmente la SAD parece que disfruta jodiendo la marcha natural y libre de una madre hacia el nacimiento de su hijo. Y eso, vendiendo por otro lado, en la publicidad comercial y política, que se debe cuidar a la madre, por que de ello depende el futuro de su hijo. Decir que se va a hacer, lo que nunca se hará… típico de muchos políticos. Pero, como decimos aquí ,el comportamiento humano de la madre influirá, y mucho, en el comportamiento futuro de su hijo. Y eso ya antes de parirlo!!!:
Pero la SAD es una experta en hacer lo contrario de lo que dice, sus dirigentes son malos políticos, así que en esta ocasión no será diferente. Abandona a las madres porque le supone un esfuerzo político que da pocos votos, para colmo. A la SAD le llega con obtener súbditos obedientes , una vez que hayan nacido. Y si puede controlar el embarazo, pues mucho mejor. Los genes sociales negativos están para algo. Los recién nacidos «débiles» son mucho más fáciles de manipular.
Como dijimos, una vez construida su casa, ahora toca empezar a construir su cuerpo. Sin olvidarse de algo que va sostener ese cuerpo, sin ser su columna vertebral : su mente.
Pero, como pasó con su entorno, de nada vale empezar a construir una mente, si antes no existe un conglomerado material (células óseas), muy complejo por cierto, que puede defender a ese cerebro, que, una vez contiene la futura mente, quede a salvo de todo tipo de ataque externo. Del «interno» ya seguiremos hablando. Ahora nos referimos al cráneo.
¿Para qué tener una gran mente metida en un cuerpo tan simple, como es un embrión, que una corriente de aire, o un golpe al vientre materno, la puede «matar»?
Además se debe tener en cuenta que, en este viaje migratorio, nada que envidiar a los típicos desplazamientos masivos , que provocan las guerras, habrá muchos momentos de despiste, con posibles cambios en la orientación y ubicación final del material viajero : células que pueden acabar en un sitio diferente del que estaba programado.
Nos acaban de contar (28/07/25), un ejemplo cercano, el caso de unas células pancreáticas, que se pueden estacionar en el estómago… y ahí se quedan. Y como eso… Y de hecho tenemos como ejemplo de desorientación celular, ya anterior a la formación del embrión, la emigración desviada del clásico embarazo ectópico.
Porque se supone que habrás leído alguna vez, que los cuerpos materiales se mantienen de pie, gracias a que una columna que hace de soporte. Y que sin ella todos los cuerpos estarían aplastados contra el suelo… entre otras cosas debido a la gravedad terrestre (o lunar, o marciana…).
Si el ser humano no tuviera su columna vertebral sería un simple reptil… qué bonito ¿no?
Y puede que sea este un buen momento, por si el movimiento queer quiere llegar hasta aquí con su impostada bisexualidad, digamos que por lo de ahora (es la primera semana de vida) nada aparece en el embrión generado , como sexo femenino o como sexo masculino.
Lo que podemos considerar como estado embrionario del sexo humano, es algo que ni se puede medir celularmente (no existe, porque no tiene forma definida, solo es un proyecto)… pero, sobre todo, debemos decir que está en formación, totalmente neutral, no hay distingos aún entre sexos … aún se están formado los nuevos cromosomas del embrión y, desde luego, no se ha despertado ningún tipo de sexualidad. Porque, para ese despertar sexual, necesita un cerebro ya formado. Y, precisamente, este dato será fundamental en la futura discusión sobre el comportamiento sexual : la madurez cerebral!!!
Esto anterior, solo lo decimos para ir preparando el terreno, ese donde habrá que sacar la espada dialéctica (y, desde luego, científica)