Categoría: arte

  • Lo que hace, que acaben saliendo…

    … varias visiones del mismo objeto.

    Es decir, varios puntos de vista. Y así, plácidamente, podemos citar a eses otros europeos, que ejercen de artistas, copiando de los pueblos oprimidos, como ya dijimos, alguna característica propia de sus culturas tercermundistas. Viene siendo una cara de la colonización cultural, que siempre acompaña a la colonización económica y que no se suele poner en los libros de texto (europeos).

    Un robo cultural, más o menos descarado, pero por el que no se les pagan derechos de autor. A veces ni se dignan recordar y agradecer como fuentes de inspiración, pero les han cogido las ideas que van a plasmar en sus obras de arte. Porque existe una colonización económica, pero siempre le acompaña una colonización cultural. En la que se les meten elementos ajenos a su cultura y se les roba elementos propios. Y en la que podemos incluir, como de vital importancia, la colonización religiosa. Un tipo de colonización en la que se les imponen dioses ajenos. Para colmo, presumiendo de que lo hacen «por su bien».

    En la figura superior de la imagen, podemos ver sintetizada la visión de un cilindro, desarrollado en el plano euclídeo. Que puede servir para explicar el diseño de una carreta, por ejemplo.

    Mientras que, en la figura da abajo, tendríamos una inspiración más artística, para desarrollar algo así como la visión abstracta de un cilindro. La cara que se ve, se acopla con un toque algo «descolocado», para dificultar más la visión de la realidad. E igualmente se representa la cara del cilindro que no podemos ver, pero que podemos «imaginarla». Hemos reflejado lo que vendría a ser, en lenguaje parisino decimonónico, una «expresión cubista de un cilindro sobre el plano»n

    Puede que ahora entendamos mejor la particular visión de un Picasso, a la hora de representar la cara de una nicole kidman parisina, que le sirviera como modelo.

  • Incluso, con mucha…

    … mucha calma.

    Hay personas que son capaces de sentirse como la Gioconda, observando lo que pasa en el planeta, desde la pared de un museo. Impertérrita, con su misteriosa y cautivadora sonrisa, incluso cuando le echen por encima un puto bote de pintura.

    Es una capacidad, este aguante exhibido, que también se debe trabajar, a partir de la simiente plantada en tu ADN. Podemos llamarla resiliencia, en modo universitario actualísimo, o poder mental para seguir mirando sin preocuparse (mucho) de quien te está mirando. O arrojándote la pintura.

    Lo simplificamos diciendo que tú (tu Yo) está «por encima» del suceso. Salvo que en vez de pintura, sea una estrella de David amarilla, colocada en la solapa de la chaqueta, o del mono de presidiario del acusado injustamente. Eso ya es otro nivel de ataque.

    No todos somos capaces de hacerla fructificar, esa resiliencia, a partir de su simiente genética. Pero está muy claro que va a depender de como te lo montes en la infancia y en la adolescencia. Conviene saber como armarte de una coraza, cuando tu ecosistema se ha vuelto machacador.

    En cierto modo viene a ser como el amigo imaginario de tus primeros añitos. Una ayuda virtual, que te fabricas para tu defensa del entorno. Porque no todos podemos vivir, tan tranquilos como Doña Sonrisa, en el interior de un museo.

  • Porque existe lo que se llama…

    … PUNTO DE VISTA.

    Y seguimos remontando en la reflexión, ¡y cómo! Porque hay algo, que se explica y se usa mucho en la actividad artística o en la histórica, pero que, en modo casi inconsciente, también se tiene que desenvolver en el día a día. Estamos hablando de que la actividad cotidiana está inundada de puntos de vista, desde que nace hasta que muere el día.

    Y no solo por las cotillas de turno, que necesitan hablar de lo que sucede en el barrio. Algo tan necesario, aunque molesto, en los tiempos previos a la radio y la prensa. Eran las noticias, que se pasaban de boca en boca. Ellas precisamente, las viejitas, podían dar varias perspectivas diferentes de la misma realidad. Todo ser humano tiene su propio punto de vista.

    Y cuando vemos una cara que decimos hermosa, pero luego la versiona un tal Picasso, ya podemos dar un grito en modo Munch… y decir que Picasso no sabe ver lo que mira. Cuando si de algo puede presumir Picasso, es tanto de su mirada como de su visión de la realidad.

    La condensación o abstracción de lo que vemos, no deja de ser algo que muestra lo variada que es nuestra vista. Una vez reelaborada por nuestro cerebro.

    Y, sobre todo, la gran variedad que supone ver las cosas con entera libertad. Sin que nos diga el poder, cualquier clase de poder (sea establecido o por establecer), lo que podemos mirar y ver.

  • Porque ver es algo más que mirar…

    … y mucho más complejo!

    Aprender a ver. Vaya cometido más simple, para un alumnado que se considera superdotado, aunque no pase de mediocre (como versión de homo sapiens). Queremos ver mejor que mi estupenda perra (una de ellas), pero no queremos esforzarnos demasiado en esta remontada bloguera.

    Como si hubiera que aprender la ecuación de Einstein, sobre la relación entre energía y masa, que, para colmo, parece resultar algo imprecisa, tal como está formulada desde que la escribieron por primera vez.

    Y no, no es igual de misterioso y difícil que aprender una fórmula física, porque esto de VER es mucho peor. Mirar es ponerse frente a la realidad, ver es percibir claramente una porción de esa realidad. Es el cacho de pizza que nos queremos llevar a la boca. No llega con mirar la pizza, necesitamos saborearla, para poder hablar de ella.

    Aprender a ver, es decir a grabar lo percibido, resulta una tarea que puede ser gigantesca. Y más teniendo en cuenta nuestro pequeño tamaño relativo, frente al Cosmos. Y ya no digamos nuestras escasas ganas, como humanos, de esforzarse en aprender algo nuevo. Somos así, y la naturaleza (sea lo que eso sea) no puede hacer mucho, para mejorarnos como especie. Realmente no le dejamos.

    Lo que sí todos estaremos de acuerdo, con el mínimo esfuerzo de visión preciso, es que Nicole es Nicole… pero, ahora toca atender un poco al Carl (Sagan), en su viaje por el universo visible.

  • Y por eso, de nada vale MIRAR,…

    … si no queremos o no podemos VER!!

    LLegados a este paso del camino, conviene remontar. Porque hemos hablado de mirar y luego ver, para observar bien lo mirado. De que hay varias formas de mirar, pero muchísimas de ver. Y por ese motivo estuvimos mirando/viendo, algunos ejemplos de como nos miran/vemos diversos ejemplares de ser humano y, además, en diversas situaciones de mirada… Ahora nos centraremos en VER. Porque, además, si juntamos la mirada de muchos, entonces el fenómeno de ver se complica un montón.

    También hemos hablado de querer ver o no querer. Incluso de no poder ver, sea por una prohibición tiránica, o por simples ganas de no esforzarse en ver con atención lo que miramos. Hasta hay mucha gente que prefiere no mirar. Lo que también se viene llamando «mirar para otro lado». Deporte muy habitual en los tiempos que corren. O, como reflexionamos ayer, ¿cómo combatir las creencias (religiones),que nos hacen odiar a otros seres humanos (Biblia dixit)? Habrá que esmerarse mucho en ver lo que tenemos delante.

    Porque mi perra Uma, no puede ver mucho de lo que mira. Más allá de sombras en blanco y negro. Claro que, para «ver» igual o mejor que su amo, tiene un oido y un olfato inmejorable. Con eses dos sentidos aprecia mucho mejor que yo lo que tiene delante. E incluso a varios kilómetros de distancia.

    Hablemos entonces un poco más de lo que significa el concepto ver.

    Y de paso que hablamos, pensemos (una forma de ver en profundidad) lo que significan los diferentes puntos de vista, cuando son varios los videntes. Un valioso aprendizaje.

  • Especialmente los que una vez llamaron…

    … los «hijos de la ira».

    Porque en su novela Las uvas de la ira, Steinbeck, nos relata la aventura de un colectivo, tan acosado y robado, que todo su maltrato muda en ira, aunque en este caso no sea una ira revolucionaria.

    Y no fue revolucionaria, porque si en alguna SAD se puede decir, que el injerto de un adn social negativo funciona con extremada perfección, esa es en la sociedad dominante USA.

    Los adultos dominantes USA, desde siempre, resumieron ese adn social negativo en una famosa frase : «Self made man». Te vistes con la ropa que te damos, pero te hacemos creer que eres autónomo vistiéndote.

    Hacerse a uno mismo, dice el poder establecido USA. Resultaría brillante, si no fuera tan cínica y mentirosa. En la tierra de la colonización y el exterminio masivo de los nativos, nos quieren vender la lavadora de que «podemos ser lo que queramos». Mierda ideológica del tamaño del Cañón del Colorado. O puede que incluso necesitemos a todo el planeta, para hacer la comparación y tener así una idea del tamaño de una mentira tan bien injertada.

    Porque se puede decir que el territorio USA es el menos indicado, para que madure natural y libremente el ADN que toda cría humana lleva adentro. Y por eso mismo la capacidad regeneradora de los adolescentes usamericanos es mínima. La losa de la CIA, del FBI o de cualquier Agencia Gubernamental de Acoso al Ciudadano, es pecata minuta comparado con la losa que tapa las capacidades genéticas del humano USA.

  • A toda capacidad le acompaña…

    … su correspondiente discapacidad!!!

    Porque en la llamada naturaleza (sea lo que eso sea), incluida la parte artificial que el ser humano, totalmente natural, fue aportando como invento, la ley fundamental es la del equilibrio.

    Sin ella el proceso evolutivo no tendría sentido. Se iría hacia un caos, por el constante aumento de la entropía. Y por eso, se necesita una actuación humana que la pueda neutralizar, reponiendo algo de orden en la transformación constante del ecosistema.

    Un error común, como el de que el cerebro nos engaña , es que el equilibrio siempre está en el término medio. Lo cual resulta imbécil, si tenemos en cuenta que el segmento matemático no existe realmente. Más que en nuestro cerebro.

    En la realidad todo son lineas curvas. Podemos decir que su radio es infinito, en algunas, y por eso percibimos la llamada línea recta. Y el que lo dude, que piense un poquito en lo que dijo un tal Einstein sobre la curvatura del espacio.

    El equilibrio natural (sea lo que eso sea) no entiende de distancias, sino de fuerzas. Y estará siempre allí donde las fuerzas se hallen equilibradas. Ni antes ni después y, desde luego, muy raramente en el punto medio (algo que solo existe virtualmente).

  • Pero, antes de ver…

    Pegada de Leia e miña, na area da praia...

    … aprendamos a mirar.

    En la arena de la playa quedan impresas dos huellas. Una de una perra y la otra del humano que sacó la foto.

    Pero si nunca nos molestamos en aprender la forma de las huellas que dejan nuestras pisadas… ¿Observamos el suelo, cuando ha pasado un padre o un amigo? Y, más difícil, ¿nos fijamos en las pisadas de un simple chucho?

    ¿Cómo vamos a saber lo que pueden significar esas dos marcas en la arena.

    La curiosidad obliga a observar, pero si antes no aprendimos a ver alguna vez lo que estamos ahora mirando, entonces no veremos nada. Serán marcas sin significado alguno, para nosotros. Y por eso es vital el trabajo de la memoria.

    Eso nos pasa cuando vemos cine o escuchamos música. El lenguaje cinematográfico y el lenguaje musical son algo ajeno a nuestra memoria visual y auditiva. No nos dicen nada, porque nada sabemos de ellos. Pudimos ver una escena cinematográfica o escuchar una pieza musical, pero no nos preocupamos por guardar algo de lo visto o de lo oido. Así que, el siguiente paso a observar, totalmente ineludible, es memorizar lo observado.

  • Cuando ver es un arte, pero…

    … no queremos que nos guste.

    Y sí, queramos ver o no, si decidimos hacerlo, no es demasiado sencillo.

    Porque hai muchas formas de mirar, pero las podemos resumir en menos de diez. Algo así como un Top 10 Modos de Mirar. Pero, de formas de ver, puede haber un infinito. Cada ser humano tendrá su forma de ver las cosas, porque cada ser humano puede percibir una diferente realidad. Y ninguno tendrá la completa seguridad de que su realidad es la más real.

    Sea un objeto, sea un paisaje, o sea el rostro de alguien amado (u odiado), serán diferentes perspectivas del mismo trozo de realidad. Como diferentes fotos sacadas por turistas, que están mirando el mismo monumento.

    O comparemos con la tarta de fresa, que a casi todos les sabrá muy parecida. Pero el significado de esa tarta, analizada en el cerebro del que ve, será completamente diferente, según el ser humano que la contemple.

    Un sabor (y una imagen), para el novio que se casa, pero otra muy diferente (imagen y sabor), para el que sigue amando a la novia, aunque se haya quedado sin ella, por ejemplo.

  • Además, no todo lo que se ve…

    … se puede ver sin esfuerzo.

    Si miramos una flor, por muy bella que sea, se puede ver todo lo que ella tiene, a simple vista. Es decir, no se precisa profundizar mucho en la mirada (observación), para ver cosas que no hay. Aparte de los componentes físicos externos que forman la flor. Y, desde luego, los nombres que puede tomar, en función de sus características como vegetal. Así como su relación con diversos seres vivos , para favorecer su polinización. Todo eso forma parte del estudio de una flor.

    Y hasta podemos notar que la flor irradia más o menos belleza, en función de nuestra capacidad de observación.

    Si somos curiosos y nos acercamos lo suficiente, como decimos siempre, nos podemos adentrar más en ciertas características de color, puede que de olor y, sobre todo, del aporte ambiental a esa flor. En este caso las gotas de lluvia que la visten.

    ¡Pero no hay más!

    No estamos mirando para una Marilyn ni para una Scarlett. Donde seguro se esconden gemas , que nos quiere ocultar la sociedad adulta dominante.