Nunca le pediremos al destino que nos convierta en un Quasimodo de la vida. Incluso hacindo que fueramos un Charles Laugton de la interpretación teatral… tenemos muy arraigado que el triunfo llega mejor con un buen físico.
Lo demás se considera ornamental.
El mundo al revés, porque precisamente, si algo no es un adorno, eso es la organización eficiente de una mente.
No hay belleza comparable con la buena disposición de una serie de ideas, para que se puedan expresar creativamente, en forma de palabras o de imágenes.
La creación es eso precisamente, no el hecho de hacer una figura de barro. Aunque esta ocupación cerámica, pueda tener mucho de trabajo creativo. Pero siempre que estén detrás las ideas interesantes, antes referidas.
Ser guapo y pendenciero… ante todo, natural y libre. Un luchador por esas cosas, que nos quiere quitar la sociedad adulta dominante (SAD).
Esa sociedad que nos prohibe cosas que representan libertad.. pero, al mismo tiempo, nos facilita, en caso de no ser sumisos, que nos perdamos bajo la violencia social, desenfrenada y castigable, por ese mismo poder al que combatimos. Ese será el camino alternativo . El que nos lleva por la desesperación y el abismo.
Y eso será independiente de si queremos ser religiosos o queremos ser científicos. A la hora de que la sociedad nos marque como perdedores, tanto pierde un trabajador de almas (sacerdote)como alguien que trabaja con la materia del universo (científico).
Paul Newman representaba muy bien (en el cine) al típico perdedor social. No encajaba en la maquinaria social dominante y, por eso, debía brujulear como podía por el Mar de la Perdición Social. De ellos hablaremos más adelante.
Pero, si queremos, le podemos llamar a esa alternativa social un camino de liberación… aunque liberarse en el fondo del abismo es lo menos liberador que existe.
Puede que queramos ser el pirata galáctico Hans Solo… o quizás el desmemoriado de Henry… ¿qué tantas formas puede tomar un ser humano, para representar el papel de su vida?
Ni podemos imaginarnos, aún siguiendo con el modelo de las formas geométricas en 3D… todas las infinitas formas, que se pueden dar en la representación de un ser humano dado.
Y, lo que es mucho peor, normalmente nos olvidamos que nuestra representación correcta no es en 3D sino en 4D… porque, cuando miramos durante cuarenta segundos a un determinado Harrison Ford, en la pantalla, nos olvidamos que en ese pequeño lapso de tiempo ya no es el mismo HF, que estábamos viendo hace 40 segundos… lo que vemos (no solo miramos!) es realmente una sucesión de HF, que fueron mudando imperceptiblemente a lo largo de esos 40 segundos. Porque ese HF está construido en 4D, contando el tiempo transcurrido en nuestra observación. Siempre nos olvidamos (queremos?) del tiempo. ¡Hasta que es demasiado tarde!
Solo en su piel, aunque no lo percibamos ya le han muerto una serie de células epiteliales, que se le irán de las manos cuando las lave antes de comer.
Y sí, por eso estamos hablando de un modelo de HF en 4D… porque el tiempo pasa «y nos vamos poniendo viejos», como dice la canción.
Una vez que piensas en tu futuro… y observas la realidad del ecosistema donde vives… es cuando empiezas a tener ideas sobre lo que serás en el futuro…
Y eso conlleva tener datos sobre esa realidad, mirar y ver (bien, qué pesados somos!)… para observar con atención los detalles más importantes de esa realidad. ¡Ah, los famosos filtros (propios)!
Eso nos dará más ideas y a partir de ellas iremos proyectando posibles escenarios vitales, por dónde podamos ir caminando sin demasiado peligro.
Eso es proyectar un futuro : dilucidar si queremos ser «piezas simples del puzzle» (o de la maquinaria social), o si queremos ser piezas más complejas… todo ello hay que trabajarlo… y más cuánto más natural y libres queramos ser.
Porque encima, y detrás y a los lados, tenemos al poder establecido, con sus filtros sociales, queriendo marcar nuestro camino. No lo olvidemos. En nuestro cerebro no solo hay ADN!!!
Podemos ser la unión de dos bloques, más o menos uniformes. Que se piensan cartesianamente entre ellos, para darse existencia… y que tratan de colaborar en lo posible, para ir tirando dentro del ecosistema que les ha tocado vivir. Esto llevará a un determinado tipo de comportamiento social.
Son los que se adaptan buenamente a él y no pretenden ir más allá de los cambios que la propia naturaleza va provocando en su realidad.
Incluso cuando se hallan algo inclinados, colaboran amigablemente, para así soportar mejor las incidencias ambientales.
No buscan más compañía, de forma que pueden soportar las malas decisiones que el tejido social, que se iría formando a su alrededor, les fuerce a tomar.
Podemos decir, en cierto modo, que se salvan de la intervención de genes sociales, que puedan modificar lo que viene marcado en su ADN. O, al revés, ya se han dejado influir por ellos, los negativos, perdiendo toda conciencia de madurar natural y libremente. Ya que suponemos que esta especie de bloque es como un ser vivo, pero en modo de muy baja complejidad estructural.
Bien, no queremos andar perdidos en modo Bambi, pero ¿qué podemos hacer?Como dijimos con el mono : ¿queremos ponernos a pensar?
Y en ese pensar está el primer problema (diríamos que muy grave). Ya que nos lleva a lo que puede ser un buen ejemplo de pensamiento inicial. Sí, hablamos de la pregunta del título. Y una vez que hemos dado el primer paso de salir de la cueva (siempre bien acompañados).
Porque… ¿Aún no está muy claro lo que se pretende, con este reinicio de las reflexiones blogueras sobre el comportamiento humano? ¡Qué le vamos a hacer!
Tomemos, antes que nada, una reflexión sobre las formas de vivir, que puede tener un ser humano… Porque del cuerpo no nos vamos a preocupar, ya que aquí nos interesa más que nada la mente. Esa proyección del ADN, que defendemos aquí como idea cartesiana de partida.
Así que, por un momento, nos ayudamos con las formas geométricas que nos proporciona la geometría en 3D. A fin de cuentas nos acerca mucho a nuestra reflexión básica sobre la idea cartesiana (en 3D) que él tenía de la fabricación, precisamente, de nuevas ideas. Algo que ya comentamos en unas páginasdel blog.
Salimos del útero, salimos de la cueva… o salimos del bloque de edificios, en dónde tenemos nuestro pisito de adulto ya hecho y derecho… o no tanto???
Porque para algo está la adolescencia… en el fondo somos como bambis perdidos en el bosque, sobre todo cuando nos falta nuestra mamá.
Y seguro que a papá no lo echamos tanto en falta…
Dijimos que el poder tiene la capacidad de dejarnos madurar natural y libremente… o, por el contrario, marcar a hierro nuestro camino. Y no precisamente para hacerlo de forma natural y libre.
El adn social negativo, del que tanto hablamos aquí, es la senda que nos marcará nuestra vida futura. Nos pulirá lo mejor posible, para ser una pieza elemental de la maquinaria social. Sea de las piezas importantes, las que forman la élite, o de las secundarias, las que forman los delegados del poder y el lumpen-colchón. Necesitamos un «gps» positivo, no uno negativo. Aunque , a diferencia del gps, el gen social es obligatorio seguirlo, no es algo voluntario.
O sea, que nos pueden robar las tierras y el agua, nos pueden robar el cuerpo (incluida el alma/mente) y, como no, nos pueden robar el producto de esa mente : la obra intelectual. Por ejemplo, las narraciones de la mitología griega, por Homero primero. Y luego robarle a Homero lo que el escribió, según dicen.
O sea que el poder nos puede robar todo… se puede decir que incluso puede impedir que seamos… prohibiendo que nazcamos… o, más grave aún, prohibiendo que seamos lo que queremos ser.
Una vez que aprendamos a saber lo que somos y, en especial, lo que podemos llegar a ser. El poder no nos deja ser ni siquiera los típicos mandalorianos, porque nos impide hasta saber el camino que queremos seguir. Y no necesita a un gran imperio detrás, el poder lo puede ejercer un simple familiar/amigo, que nos quiere controlar diciendo que es por nuestro bien.
El poder nos puede dar lo que no es nuestro, así como quitarnos lo que sí es. El poder nos permite gozar del derecho de propiedad, sobre los cuerpos y las mentes de los demás. Y el poder nos lo puede quitar igualmente.
Es un asunto social, para nada natural. El poder no nos puede arrancar el ADN, pero nos puede injertar un adn social (positivo o negativo).
Diciendo que un tal Zeus rapta a una Europa, porque sí, porque le peta… y porque, sobre todo, tiene el poder para hacerlo. El mató a su padre, el boss inicial del Olimpo, y se hizo con su poder. Eso lo inventaron los griegos clásicos, por ejemplo.
Pero eso solo es mitología. Y la sociogenética nos dice que esta forma de pensar (creer), está producida por un gen social negativo (no tiene nada de positivo, frente a sus poderosos efectos negativos). Viene a ser una idea que propagan unos seres humanos, una minoría con poder, para que otros seres humanos, una mayoría sin poder, pasen por el aro.Para que no sean capaces, ni siquiera, de pensar en la posibilidad de que Zeus no exista. Es una ideología transmitida por los humanos poderosos, que quieren hacer eterno su dominio sobre esa mayoría de la humanidad conocida, y con la mayor sumisión posible.
Ya vimos como se hizo con la charca, cuando aún era un simple homínido. ¿Qué no pudo maquinar desde entonces, para favorecer ese dominio terrenal al inventar un dominio divino, que apoyase su poder?
Y apareció la esclavitud, porque los cuerpos era posible robarlos. Como vimos al hablar de la propiedad privada. Como el robo de la ninfa Europa… o como Paris se hizo con Helena, aunque suponemos que ella se dejó raptar con gusto.
Y de ahí llegamos a Homero, que en «su» Iliada cuenta el resultado de ese rapto. Mucho más extenso que el narrado por Tiziano en su cuadro, aunque se halla centrado en un momento puntual de la guerra : cuando estalla la cólera de Aquiles…Y con la peculiaridad de que ambos casos (pintura y poema) nos llevan a un derecho, que también parece natural : el derecho de propiedad intelectual.
Porque sí, te pongas como te pongas (física y mentalmente) todo lo que empieza tiene su fin.
Y más vale prepararse para el final de la partida, a que te pille la parca aún «sin vestirte», por no haber previsto que, antes o después, te ha de visitar.
Porque lo malo de la muerte no es su visita, más o menos inesperada, lo realmente malo de una muerte es que te coja desprevenido creyendo que eres eterno… o, como mínimo, que tú decides el día de la despedida.
¿Aclaramos lo de la segunda adolescencia? ¿Cómo le podemos llamar a una etapa, a partir de los 65-70 añitos, dónde la líbido se va calmando y ya no tenemos las salidas de pimiento, típicas de la primera adolescencia?
Una fase de adultez en la que tenemos la misma energía mental que a los 16 años, o con más potencia, debido al aporte de la experiencia, pero centrada en el trabajo intelectual, en vez de la búsqueda desesperada de una pareja para tener sexo. Y no del tipo que sea. Buscando, cuál Indiana Jones, de tener un tipo de sexo que se acople a nuestra sexualidad, de una forma natural y libre. Que la enriquezca, no que la mutile. Cosa que la SAD nos pone muy difícil, como especie, al ir adelantando el despertar de nuestra sexualidad inmadura.