Autor: xaqun

  • Y donde hay un macho, filosofe o no… la mujer debe CALLAR!!!

    De hecho, la filosofía, puede estar ligada al poder… aunque más que de filosofía se tendría que hablar de política. Es el caso del que no quería ser emperador, solo acabar con la mala República. Que sufrió como César la primera gran traición de la política romana y que usó la mentira cuanto pudo, si eso le beneficiaba… ¿Qué tantos genes sociales negativos no tenía bien metidos en su poderosa mente? El senado romano era un mentiroso compulsivo, en su conjunto, pero Julio César no lo era menos.

    Y así le fue al Imperio que parió. Abocado a hacerse tan grande y tan antidemocrático, por antisenatorial (aunque estuviera mal elegido), que sentó las bases de su propia destrucción futura. El arte de las mentiras  se hizo una cultura tan necesaria, en la política romana, que ya todo fue cuesta abajo, por mucho que pareciera subir.

    Y lo bueno es que engañó a muchos estudiosos del Imperio, ya que supo disfrazar esa cultura del engaño y la política esencialmente inhumana, con una política de elaboración de leyes, que disimulaba sus verdaderas intenciones, ya que luego no eran aplicadas.

    Porque, no nos engañemos, sus leyes para organizar la sociedad romana, incluida su población esclava y extranjera, era un subterfugio para realmente seguir explotando una minoría de romanos a la inmensa mayoría de los demás seres humanos. Eran todo mentiras. Sacrosantas y monumentales mentiras. Como las que usaban en sus guerras de conquista, cuando la palabra dada no valía ni para tirarla al río. Era un reflejo de la falsa democracia ateniense, un gobierno de la minoría con el poder del dinero.

    El Imperio Romano hacía muchas obras para que se desplazaran sus legiones y pudiera volver por ellas el material robado, esclavos incluidos. Eso la hizo muy famosa. Pero también debe ser famosa por la inmensa cantidad de mentiras, traiciones y asesinatos que cometió. Y, para más inri, en nombre de la justicia y de la libertad. Pero siempre era la justicia y la libertad de los poderosos romanos, ni siquiera la plebe podía oler tamañas exquisiteces. Y la mujer ya, ¿para qué?

  • Suele ocurrir que la filosofía del macho… es siempre MACHISTA

    No solo se atreve a mentir, diciendo que el lugar de la mujer es la cueva, que para colmo, dice también que ambos son del hombre (amo de la cueva y de la mujer o mujeres). También le prohibe pensar. Más allá de cómo satisfacer su barriga y lo que le cuelga un poco más abajo.

    La gula y la lujuria son etiquetas sociales del macho, que no gusta mucho de que se lo recuerden, pero tampoco hace ascos al pensar en tamañas virtudes. Pensemos por un momento en los grandes patricios romanos y en su amor desaforado por la mesa y el sexo a tope. O los grandes Papas de Roma, ejemplo claro de pomposidad y lujuria. Y quien no lo tenga claro, que se lo pregunte a Lutero.

    El hombre unidimensional que decía el otro. Empeñado siempre en medir si lo que le cuelga cumple el estándar oficial o no.

    Y recordando al amigo Quevedo, lo que le cuelga no es precisamente su nariz.

    De lo que sí está muy claro es que derrocha mentiras, como si fueran los hilos que cuelgan de una nube muy gris. Aunque luego la fama se la echen a las mujeres. Una clara ventaja del patriarcalismo.

  • Y cuando los machos se sientan… a FILOSOFAR!!!

    Entonces sí que la hemos jodido. Porque no se sabe en que momento de la Historia Humana, más bien de su Prehistoria, el macho decidió que la mujer se quedara en la cueva, mientras la limpiaba , así como cuidaba de la prole, y ellos se dedicaban a la caza… y, sobre todo, a conversar sobre lo divino y lo humano.

    Amazonas aparte y las nuevas indagaciones sobre la mujer cazadora, aquí nos limitaremos a lo ya sabido : en algún momento se sentaron las bases de una sociedad patriarcal, tal como la conocemos ahora.

    Porque lo de menos es si existía el gen social positivo de ser mujer cazadora. Si el machismo imperante consiguió que desapareciera del mapa genético social, es como si no existiera. Desde hace millones de años, todo lo más que ha existido es la Diana cazadora griega.

    Y lo que sí existe es el hombre cazador. Y, mucho peor, pensador. Como si fuera una exclusiva del macho. Relato social al que se ha aferrado el machismo, como mínimo hasta el siglo XIX. Que no es precisamente muy poco.

    Y sí, con esa marcha ya empezaron a rodar las Grandes Mentiras de la Humanidad. Por ejemplo que la esclavitud era un fenómeno perfectamente natural (biológico). ¿Verdad Sócrates?!!!

  • Incluso hay machos que… FILOSOFAN!!!


    Lo que no evita que puedan caer en cierta deriva machista. Porque, frente a la hembra, el gen social negativo de considerarse superior a ella, lo tiene injertado todo hijo de su madre. Salvo que la madre sea una loba y no lo haya contaminado mentalmente.

    Es como si el hecho de haber obedecido a tu madre, cuando eras una cría, te hiciera sentir la necesidad de no dejarte influir por su posible sucesora, según te vas haciendo mayor.

    Tengamos en cuenta que también las mujeres se pueden sentir con ganas de no concederle a las demás (mujeres), toda la valía que realmente puedan tener.

    Pero sí, puede que estemos elucubrando de más, con la sana sensación de que no está mal tratar de filosofar. Aunque eso Camus puede que no se lo crea.

    Para algo el gen social de nuestros yos les lleva, a casi todos, por la senda de la reflexión incesante. En busca de nuevas explicaciones a nuestro errático y, a veces, fatal comportamiento.

  • Aunque los hay que… se sienten PERDIDOS

    Son los que parecen ositos de peluche…

    Porque hay seres humanos, nacidos machos, que se sienten algo «desubicados» en su papel masculino. Pero vamos a centrarnos en aquellos que lo tienen muy claro. O que, por lo menos, no desearon afrontar un cambio de rol sexual, en lo que llevamos de historia.

    Tiempos llegarán para meter aquí a todo tipo de ser humano nacido de mujer. De lo que viene después (útero artificial…) ya no estará ninguno de mis yos para comentarlo. Y, si alguno llega a reencarnarse en un gato, poco nos importa lo que le suceda.

    La cuestión esencial es que, como pasa con la hembra, meter a todos los machos en el mismo saco, resulta tan grave como echar al agua el típico saco lleno de inocentes gatitos. Un atentado contra la humanidad del ser humano.. y más en su versión actual de homo sapiens. Y contra su maravillosa diversidad.

    Un querer frenar el proceso evolutivo del ser humano hasta límites realmente muy peligrosos.

  • Incluso con su variante… más BRANDITA!!!

    También es cierto, que hay algunos machos que no gustan de presumir su físico. Entre los famosos del cine, tenemos a un Paul Newman muy característico. Y como diría el Machado un simple hombre bueno.

    Pero es este un rasgo muy típico de la influencia del gen social negativo de lo que podemos llamar «atractivo claramente impostado». Porque, al mismo tiempo que se quiere negar su existencia, está siendo usado como una bandera, en las confrontaciones entre machos de «yo más que tú»… da igual que sean aspectos faciales o el tópico uso del tamaño del miembro masculino por excelencia.

    Incluso, cuando el individuo macho no desea figurar como extraguapo, la sociedad dominante va a resaltar esa faceta como la más rentable, tanto económicamente como en el terreno de la conquista amorosa.

    De lo único que se salva es de ser vendida su hipotética belleza, como una mercancía más en el mercado laboral. Cosa que sí se hace y descaradamente con la hembra. Haciendo incluso que, la combinación de guapo rostro y adecuado cerebro, tan de presumir en el macho, se quede en un simple cuerpazo «de oro», cuando se quiere definir a la hembra.

    Y sí, es muy cómodo dejarse llevar por lo que dicen de ti. Sobre todo si es positivo, o al menos te lo parece.

  • Y tanto, que se hace un profesional… del POSTUREO

    Y aunque no cobre por posar. Es como si le «saliera de dentro». La fama se. la lleva la hembra, como quien disfruta del postureo, pero es el hombre quien lo lleva en su gen social negativo, bien aprendido.

    Porque la mujer también tiene su gen social negativo, que la hace exponerse para el macho. Mucho más allá de lo que pueden mandar unas simples hormonas sexuales, encargadas de la atracción sexual natural y libre.

    Y eso son muchas horas, y días, y años, de aprendizaje impuesto socialmente, para que el macho que la contemple se quede claramente impresionado.

    Por su físico, claro!!!

    De hecho tiene buena razón el AD, cuando presume de su físico , mucho más incluso que la BB, pero con la desfachatez de que hace que parezca como natural. Mientras que la desfachatez algo impostada de una Bardot, se venda como una mezcla de descaro y ataque al carácter moderado de la sexualidad del macho. Que se vende como «moderada», aunque tenga una libido totalmente fuera de control. Pobres ellos, que son constantemente acosados en su pía sexualidad machista.

  • Y el macho, desde Adán, puede… estar muy CRECIDITO!!!

    No amiguito, así no se NACE…

    Porque NO, no se nace guapo (ni feo). Aunque sí es cierto que se puede nacer más o menos deformado, por razones genéticas o de parto. Pero, si las normas sociales imperantes en el ecosistema donde naces valorasen mejor la deformidad, entonces la cosa sería muy diferente. No olvidemos que para todo hay una primera vez. Y en un mundo, que ama lo deforme, el Apolo de Belvedere o la Venus de Milo serían declarados feos oficiales. Aunque la Venus podría ganar algunos punto, debido a que le faltan los antebrazos.

    Esta pasión por «lo guapo» es uno de los genes sociales más profundos y persistentes que tiene el imaginario colectivo del planeta Tierra. Aunque realmente es un constructo social, que, por incidir en nuestro comportamiento social, podemos llamarle gen social. Y considerarlo negativo, si nos aferramos a él, olvidando que pertenece al «mundo europeo», debido a su transmisión a través de la cultura grecolatina. No podemos hacerlo un gen social global.

    Rubens también tenía su opinión.

    Y podemos aprovechar esta entrada en el mundo macho, para hacer ver como incluso el mismo gen social no actúa de la misma forma en el macho que en la hembra. Hay un gen social negativo que ridiculiza la enfermiza persecución femenina por una belleza extrema. Además de que se vende que es para agradar al macho (otro gen social negativo que porta el macho como síndrome directo y la hembra como síndrome indirecto). Pero, por otro lado, no se quiere reconocer que ese tipo de gen (ansiar ser guapo según cánones sociales) también lo lleva injertado el macho, y aún peor : bastante agudizado, aunque, eso sí, más oculto.

    Y ya como gen social negativo, de tipo insano mental y físicamente, podemos poner el ejemplo de la obsesión por estar delgada. Eso tampoco es biológico, se trata de un injerto social durante la adolescencia. En cierto modo nos sirve para ilustrar un tipo de gen, que actúa muy profundamente, y copando nuestra mente, de tal forma que llega a evitar el funcionamiento de cualquier circuitado neuronal, que quiera ayudarnos a razonar. De hecho es capaz de crear una imagen virtual, que se superpone a la imagen «real» del espejo.

  • ¿Y quién hace que la mujer… se sienta con BAJA ESTIMA?

    Un adolescente que no quiere ser injertado…

    Pue sí, es el macho. Y, aunque él no lo quiera reconocer, es en la adolescencia dónde se aprende mejor a practicar el machismo, como norma social. Es uno de los genes sociales negativos que antes hay que injertar en el cerebro del adolescente macho : el de sentirse superior a la hembra. Incluso llegar a sentir que es de su propiedad, sobre todo si se casa con ella.

    Pero este gen social machista, se ve muy reforzado por ese otro que portan muchas mujeres, ya tan mentado, del SEMC (Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino). Una obra de arte de la ingeniería social dominante, en esta sociedad patriarcal que padecemos. Que le ha llevado muchos años de esforzado trabajo, para llegar a obtener un gen social negativo tan sofisticado. Ni la poseedora del mismo es capaz de asumir que lo tiene injertado.

    Estuvimos navegando últimamente con las reflexiones que nos provocan las mujeres. Definidas científicamente, tal como se hizo hasta comienzos de este siglo XXI. Biblia Queer aparte. Porque no es el mismo caso que la ballena de Moby Dick, que realmente debía ser una cachalote, para tener tan buena dentadura. Pero que sí nos ayuda a comprender un poco esta separación en dos sexos para nuestras reflexiones, ya que  para nosotros, lo que viene a decir un queer, es que Moby Dick podía ser un cachalote que se sintiera ballena, y por lo tanto Melville no daba ningún dato falso al magnificar los colmillos de su gran cetáceo blanco. Pero NO es así.

    Así que tomemos el NO de esta imagen, como una característica de que, decir no, es un proceso muy diferente, según lo tenga que decir una mujer o un hombre.

    Por ejemplo, con algo de actualidad española, el macho nunca tendrá que justificar si hubo o no consentimiento en una violación. Para diferenciarla de relaciones sexuales consentidas. Pero la mujer sí, porque ya se sabe (dice el machista) que toda mujer es potencialmente una prostituta. Y así, hasta Aristóteles tuvo que entrar en el debate español, de si el hombre es potencialmente un violador o no.

  • Pero Tú puedes hacer que el gen social… NO pueda contigo!!!

    En este año de 2024 suceden dos hechos tremendamente graves. Se diría que marcan un antes y un después, en la caracterización de la sociedad patriarcal. Tanto en definirla como profundamente machista, como en la caracterización de la sociedad adulta en general, al irrumpir abiertamente una ideología nazisionista con la actuación de Israel en Gaza.

    En este segundo caso, un paso más en la ya inhumana versión invasión rusa en Ucrania, caracterizada por el neozar Putin como una No Guerra.

    Y en ambos casos una prueba muy clara de que existe, lo que podemos llamar una vacuna contra el inhumanismo, ese que tanto gusta de practicar la especie humana. Ese tipo de vacuna que todos pensamos que se daría como imposible, una vez superado el amargo trago del fenómeno nazista en Europa.

    O, como solemos decir por aquí, una muestra evidente de lo mediocre que es la versión actual del homo sapiens. Esa variedad genética humana, que la naturaleza debió diseñar, pensando que daba un paso adelante muy importante en el procesos de la evolución de los seres vivos.

    Pero…¡Qué enorme fracaso hemos sido! O, como mínimo, estamos siendo… y, por eso, son tan tan importantes estos casos en los que algún ser humano, en Gisèle de forma individual y en Gaza como colectivo, nos dan un atisbo de esperanza.