Autor: xaqun

  • Porque, no nos engañemos,…

    … la inteligencia conlleva mucha maldad.

    Y no es que la maldad acompañe a la inteligencia como una capacidad genética, no. Lo que pasa es que el uso de la inteligencia no viene bien definido en el ADN. Allí solo hay un atisbo/simiente de como desarrollar esa capacidad, a partir de lo que se llama experimentación. Pero ya vimos, en el caso de la confianza/desconfianza, que el problema del equilibrio nunca está muy bien definido. En este caso entre bondad y maldad hay un trecho por donde el ser humano suele perderse. ¡Y mucho!

    Así que, por ensayo y error, para notar nuestro grado de bondad/maldad vamos comprobando si nos conviene seguir por el camino iniciado, o, por el contrario, empezar otro nuevo, que sea más «positivo».

    Pero claro, ahí viene el gran problema ¿es positivo para quién?

    Es la pregunta de los miles de millones. ¿Quién va a decidir lo que es positivo o negativo? Y, ¿en función de qué parámetros vamos a definir lo positivo? Porque, como ya dijimos otra vez : ¿Dónde pondremos el punto de equilibrio?

    ¿Lo qué es bueno para todos, o al menos una mayoría, o lo qué es bueno para una minoría, que así se podrá hacer rica con mucha más rapidez? Hacerse rica y al mismo tiempo poderosa, ya que ser rico no vale de nada, si ello no conlleva una buena ración de PODER.

  • Todo esto, en esencia, viene a ser lo que siempre…

    … fue : la lucha de opresores contra oprimidos.

    Viene a ser una cosa muy simple, como bien explica la secuencia de «2001, una odisea…», en la que un simio humanoide descubre que un hueso vale de arma atacante. Lo que les permite conquistar así una charca, compartida con un grupo vecino. A base de machacarles el cráneo.

    Si bien ellos, los protohomínidos, no descubrieron aún la esclavitud. Para eso tuvieron que evolucionar hasta llegar a un homínido capaz de usar su inteligencia, de forma que le permitiera oprimir a los vencidos, haciendo que les sirvan como esclavos. Una vez robada la charca, convertirlos en cuidadores de ella. Porque le valían más como servidores que como muertos. Solo queda «legalizar» el expolio por parte del poderoso. Y ahí ya vienen las leyes y sus abogados

    Y sin olvidarse de hacer un lavado de conciencia apropiado, para justificar lo injustificable. Tanto en la mente del opresor, para no sentirse mal, como en la del oprimido, para no rebelarse contra algo que se considerará lógico (a partir de la brutal conquista y su posterior domesticación).

    Porque para todo eso también vale nuestra inteligencia.

    Es sumamente útil, tanto para luchar por la libertad como para quitársela a otros. O para convivir con la opresión, una vez considerado imposible superarla.

  • Y, también, es cuando…

    …se provoca la tremenda explosión!

    Porque la paciencia del ser humano es limitada. Y más si estás pasando por esa mala experiencia, llamada adolescencia. Un adolescente en maduración natural y libre, es una fuente de regeneración social. Un adolescente acosado y maltratado es un proyecto de explosión futura. ¡Y lo dice su propio ADN!

    Porque pudo quedar borrada la empatía, allá por la noche de los tiempos (si hubo un maltrato). Y entonces ,solo queda la ira para vestirnos. Con unas tremendas ganas de revolverse contra todo ese poder adulto, que te esté oprimiendo. Recordemos por un momento a las crías palestinas de estes desdichados días.

    Y es el momento en que no sabemos medir. Ni la calidad del maltrato ni, mucho menos, la calidad de la respuesta. Esa respuesta que podemos considerar supuestamente liberadora, cuando realmente nos deja aún más atrapados en una espiral de violencia incontrolable. Y si no ,que se lo pregunten al portador de un chaleco bomba instantes antes de que lo explote.

    Los adultos dominantes solo te enseñaron a sufrir, con más o menos aguante. Pero sin dotarte de la herramienta que llamamos resiliencia. Y aún menos te enseñaron a medir las consecuencias de tus acciones. De cualquier arrebato mal controlado por tu ira. La que, cuanto más grande, peor será dirigida. Y así, luego te llaman camorrista o, peor aún, terrorista. Como si tú no llevaras aterrorizado desde que dejaste la cuna, suponiendo que en algún momento de tu vida la tuvieras.

    Si eres bueno, es gracias a un adulto, pero si eres malo es solo gracias a ti. Como diría un nativo usamericano, la Gran Hipocresía del Hombre Blanco.

  • Entonces es cuando uno/una «se hace bomba»…

    … cada vez más temprano!!!

    O, lo que es mucho peor, y expresado más científicamnete, le impiden a uno y a una que termine de madurar, natural y libremente, haciendo que explote antes de tiempo. Y, lo peor, totalmente manipulado por los adultos. Por todo tipo de adultos, de uno y otro signo político. Y da igual que usen un tanque sionista o un misil de Hamas. Son simples terroristas… y el niño de la piedra en el medio y medio, aprendiendo de esos adultos.

    Porque los adultos dominantes no saben proteger a las crías humanas, pero saben muy bien como joderlas bien jodidas. Y da igual que sean de la oposición o sean del gobierno.

    Porque da igual que sea la típica organización de crías humanas, creada por un gobierno dictatorial opresor. Como si es creada por una oposición a ese gobierno, una vez que lo haya derrocado. En ambos casos se persigue el clásico lavado de cerebro juvenil.

    El mecanismo de manipulación infantil es exactamente el mismo : aprovechar el proceso madurativo de la cría, para ir injertando en su mente una serie de creencias, que, para colmo, la mayor parte de las veces no tienen base real. No dejan de ser mentiras o, como mínimo, medias verdades. Sean sobre historia del país, sobre necesidades futuras o, incluso, sobre la forma en que esas crías deben establecer sus afectos de tipo individual.

    Todo ese pasado y ese futuro, se suele resumir en una frase muy simple y demasiado plana : Todo Sea por la Causa. Sea esa causa lo que sea, en esencia, cualquier idea humana, creada y apoyada en una profunda fe. ¡Puro y mortal fanatismo!

  • Y llega un momento en que te cansas…

    … de tirarle piedras a un tanque!!!

    Porque da igual ser Abraham que su hijo Isaac, el sacrificio humano que le pide Yahvé es todo menos humano. Es un atentado contra la propia esencia de la humanidad. Esa especie animal creada precisamente por ese dios. Y que tiene su esencia en el afán por hacerse mejores humanos, ayudándose unos a otros como decía un tal Jesucristo, según parece «su hijo».

    Y da igual que el del tanque sea judío, porque está actuando como un nazi sionista, que desea acabar con todos los palestinos.

    Y da igual que el niño de la piedra sea musulmán, porque va camino de hacerse un terrorista fabricado por los sionistas. Porque no es Hamás la fábrica de terroristas, es Israel quien fabrica los terroristas, que luego manipulan las organizaciones terroristas tipo Hamas.

    ¡No nos confundamos!

    Porque el del tanque nació de Abraham, lo mismo que el de la piedra. Todos somos el Isaac que Abraham quiere sacrificarle a su terrorífico dios. Y nos perdonan para que seamos el nuevo Abraham, que siga sacrificando a sus hijos.

  • O más modernamente…

    … los hijos de la Intifada!!!

    Porque ya no se trata de perder un mísero cacho de tierra arrendada. Aquí estamos hablando de perder la vida. Y no siendo una persona mayor, sino en plena etapa de maduración, infantil o adolescente.

    Como sucedió, sucede y sucederá (casi seguro) en Gaza (Palestina).

    Ahora ya no es acabar con los nativos usamericanos, es acabar con los nativos palestinos. Los que, poco a poco, van siendo arrojados al mar, como si de simples lemures se tratara.

    Ya ni es el Sahel, porque allí, por lo menos, se mueren de hambre tumbados sobre su propio territorio. Aquí se trata de mantener maltratado, muy maltratado, a todo un pueblo, para acabar por echarlo al mar o a la tumba. Morir por las armas sionistas o morir por las armas de grupos armados tipo Hamas.

    Y todo por un adn social negativo totalmente inhumano, por muy bíblico que sea. La religión haciendo de las suyas, otra vez. Y da igual que sea la hebrea, el comienzo de la Biblia, que el Islam, devenido a partir de Abraham : ambas religiones con seguidores megafanáticos.

  • Especialmente los que una vez llamaron…

    … los «hijos de la ira».

    Porque en su novela Las uvas de la ira, Steinbeck, nos relata la aventura de un colectivo, tan acosado y robado, que todo su maltrato muda en ira, aunque en este caso no sea una ira revolucionaria.

    Y no fue revolucionaria, porque si en alguna SAD se puede decir, que el injerto de un adn social negativo funciona con extremada perfección, esa es en la sociedad dominante USA.

    Los adultos dominantes USA, desde siempre, resumieron ese adn social negativo en una famosa frase : «Self made man». Te vistes con la ropa que te damos, pero te hacemos creer que eres autónomo vistiéndote.

    Hacerse a uno mismo, dice el poder establecido USA. Resultaría brillante, si no fuera tan cínica y mentirosa. En la tierra de la colonización y el exterminio masivo de los nativos, nos quieren vender la lavadora de que «podemos ser lo que queramos». Mierda ideológica del tamaño del Cañón del Colorado. O puede que incluso necesitemos a todo el planeta, para hacer la comparación y tener así una idea del tamaño de una mentira tan bien injertada.

    Porque se puede decir que el territorio USA es el menos indicado, para que madure natural y libremente el ADN que toda cría humana lleva adentro. Y por eso mismo la capacidad regeneradora de los adolescentes usamericanos es mínima. La losa de la CIA, del FBI o de cualquier Agencia Gubernamental de Acoso al Ciudadano, es pecata minuta comparado con la losa que tapa las capacidades genéticas del humano USA.

  • Porque siempre hay otros que están dispuestos a luchar…

    … para que todos podamos sonreir!!!

    E incluso compartir las arrugas que vamos a tener de viejos.

    Porque la mirada en compañía gana mucho. Especialmente a la hora de convertir esa mirada en ver lo que miras. De asegurarte que estás mirando lo correcto. Y lo ves. Varios humanos mirando son más formas de ver, más diversas. Muy importante cuando se ponen en conjunto, cada una de las diferentes visiones que se han sacado de la misma realidad.

    Eso se llama coordinación. Y tiene mucho que ver con la imprescindible coordinación de los circuitos neuronales de cada uno de los miradores. Dentro del propio cerebro, cuando hay varios Yo… y, luego, con los cerebros adjuntos de los colegas (otros Yo externos a coaligar).

    Y será algo crucial a la hora de poner en común las diversas visiones que se tengan sobre un contexto revolucionario. Porque, como siempre decimos, el contexto es el mismo, en un momento y un lugar dado, pero las imágenes que sacamos de ese contexto pueden, incluso, ser antagónicas.

    Y si eso se da en cualquier situación histórica, por muy tranquila que sea, ya no digamos en una situación de cambio social tumultuosa, muy difusa, con diversas miradas y con diversas visiones, que dan lugar a diversas interpretaciones. Confluyendo diversos intereses. Y con diversos seres humanos que deben tomar control de la situación. Muchas veces sin tiempo a pensarlo con detenimiento. En un proceso revolucionario se puede tener una idea de como empieza, pero nunca de como se acaba. De hecho se puede decir que igual que el límite o la utopía (no existen realmente), el final de una revolución solo existe como entelequia en la mente de su vanguardia. Todo proceso revolucionario no deja de ser una sucesión indefinida de etapas intermedias.

  • Y por eso, cuando miras, es bueno juntarse…

    … con otros que miran igual.

    Porque no vivimos solos. Existen los que podemos llamar «los otros». O, como decía Jesucristo, el llamado prójimo. Que simplemente es el que vive «próximo» a ti. Y así, de esta forma, conseguir que las arrugas del cambio social se hagan menos dolorosas, porque son arrugas «en compañía».

    Pero volvemos a lo mismo : Podeis mirar igual, tu camarada y tú, pero nunca, nunca, vais a ver de igual forma. Ni siquiera parecida.

    Y no necesiatamos ser el Jack del Titanic, para demostrar que no todos verán igual a su amada Rose. Sobre todo cuando toque despedirse tan húmedamente. Como en el interior del Ford, pero con mucho mucho más frío, como les sucede en la famosa tabla/congelador.

    No es igual ver a la mujer que todos miran igual, pero a ti te hace tilín, de tal forma que muda incluso tu forma de mirar. La hace más intensa, aunque la dirección de tu mirada sea la misma que la de tu colega viajero. Recordemos como Jack la veía luego, al dibujarla en el camarote.

    Porque, no nos cansamos de decirlo, mirar a Rose no es lo mismo que ver a Rose. Con todo lo que ella significa, para ti, a partir de esa mirada inicial.

  • Y tantas miradas hay, que acabas mirando…

    … con la experiencia hecha arrugas.

    Porque hay muchas miradas, propias y ajenas. Y con tanto cambio y recambio, llegado a su fin o, mucho peor, quedado a medio camino, nos vamos arrugando. Y como el paso del tiempo trae las arrugas, de cuerpo y de mente, será siempre necesario tener las herramientas (siempre las dichosas herramientas), en la mochila cerebral. Para que así no nos pille el toro revolucionario. O, si nos pilla, que nos pille preparados.

    Debemos tener en cuenta que el caos que conlleva desmontar una SAD determinada, no es nada comparado con el esfuerzo que supone darle la vuelta al calcetín social, parcial o totalmente. Y, a veces, solo para remendarlo. Construir es mucho más difícil que destruir. ¡Y cuántas veces se nos olvida!

    Y construir una nueva sociedad adulta dominante, que ya no sea opresiva, no es moco de pavo. La buena gente se va quedando por el camino y, por desgracia (o por gajes del oficio revolucionario) suelen quedar vivos los menos buenos. Los que aquí llamamos «oficinistas» del proceso revolucionario. Una especie de «funcionarios del cambio», que en general ni saben muy bien lo que es cambiar (a fondo). Viene siendo el modelo Stalin de funcionario revolucionario, que podemos titular.

    En la Revolución francesa se dio un caso claro de toma de la Bastilla en nombre del pueblo. Y, la consiguiente «toma» de Versalles, ya directamente para la burguesía revolucionaria. Se trataba de ocupar la plaza de la aristocracia, para que, como bien decía el otro, «que todo cambie, para que nadie cambie».

    Y en la revolución «proletaria» rusa, otro tanto, ya que la vanguardia revolucionaria bolchevique acabó por ser, años después, la Nomenclatura Soviética. Una nueva especie burguesa (opresora).