
También se puede empezar la montaña rusa (y la adolescencia) al revés .
Puedes ponerte, o dejar que te pongan, la parte más alta de la montaña rusa al principio… y tú, como buen preadolescente con la euforia subida (o alguna droga artificial puesta) decides que lo más difícil sea ene esa bajada tan jodida, para cargarte a tope de energía negativa, tanto como para dificultar la próxiama subida, aunque sea bastante suave.
Es un poco lo que ele paasa ala que eempeiz alaa montaña mutialdod por runa apreadolesceencia nefasata, se aapor rmlaataratao, por deejarte cocnvenecer de que erss cojonuddo, por arrimaarte laa dulto que emeenos te eonnviene… y, cocmco no, caragaadito d esustancias químicas que ete hacene creer que erss uana especie d esupermán. En vez de precavido vas de superhéroe.
Cuando parece que haya muchas alternativas, debes epensar (no creer) que la amayorái sossns eñuelos que etee pone ela SAD, biene paara hacerete una apieza básisac d esus maquqinaarai sosical… o bieen, paaar poneret ene la seneda dela adelincuencia, que lee sirva aala SAD paara manatener su mecanaismsos represore sbiene engrasadaos.
Nunca sobran alternativas, más bien escasean. En un mundo real.
¡Anímate!