
Porque ya lo dice (y lo repite), sobre todo la Iglesia Católica, aman a «su» rebaño, lo cuidan para que el llamado Satán (ángel caído) no los haga pecar… los sacerdotes católicos gustan tanto de cuidar a sus corderos que a veces los meten en su cama.
Son una especie de hipócritas fariseos de primer orden… y que, para colmo, presumen de lo contrario.
¡Anímate!