Y no solo le falta la risa a mamá robot. Le falta mucho más…
Una mamá auténtica, después de llevarte en su seno durante nueve meses, está ya preparada para muchas cosas… de esas que serán cruciales en tu maduración durante tus primeros dos años de nacido. Para empezar, si tiene que domesticarte en un lugar cerrado, al que se llama refugio, no deja de mantenerte en una situación muy parecida al útero materno… o encerrada en la cueva familiar, sin poder salir de ella, para irse aclimatando al exterior. Cuando la cría humana lo que necesita es sentirse en un entorno amplio, muy variado, y no solo conocer el interior de la cueva, por mucha gimnasia que hagas. Y por muy protegida que te sientas… precisamente la naturaleza quiere que empieces, ya temprano, a sentir algo de miedo, para aprender que se necesita avanzar con precaución.
Con estas tres entradas sobre las madres humanas y la negativa clara a que sean comparables con las madres robóticas, podemos concretar más algunas cosas de eso que llamamos sociogenética. Además en relación con esta etapa de la cría humana, dijimos priemera parte dedonde más y mejor se va a trabajar, por parte de la SAD (humana o robótica), intentando manipular su maduración. Lo que llamamos aquí, primera parte de la maduración humana.
Centrémonos en el proceso de Condicionamiento Mental… una forma de funcionar, socialmente, que está muy relacionado con ese concepto que, hasta aquí, le hemos llamado injerto social en las crías humanas, por parte de la SAD (sociedad adulta dominante). Recordemos siempre, que no todos los adultos forman parte de esa SAD. Como mucho, algunos son simples delegados del Poder. Y en buena parte involuntarios.
De alguna forma se puede decir que este condicionamiento mental es un pariente teórico del Síndrome de Estocolmo en sus diversas formulaciones. Especialmente en lo tocante a que las mujeres acaben sufriendo su variante de aceptar el maltrato como un mal natural. Creer en el jodido pecado original, aunque no seas nada creyente.
Podemos enlazar con el final de ayer : no se educa para ser capataz, se domestica. Lo mismo podemos decir para ser esclavo, no hay educación posible, para que te traten como una bestia de carga, se tiene que sufrir una tremenda domesticación, como dijimos, para que tu mente asuma como natural ser una bestia. Porque no hay inteligencia humana, ni racional ni emocional, que pueda admitir la falta de libertad.
La inteligencia y la esclavitud son incompatibles. Pero un ser humano no puede borrar ni su inteligencia ni la inteligencia de otro ser humano. La libertad es como una contraseña para abrir. la inteligencia, no puede haber una sin la otra. Dicho de otra forma, la inteligencia no puede sobrevivir bajo una tiranía. Pero sería mejor escribirla así : no hay dictadura que pueda sobrevivir, queriendo apagar a la inteligencia humana.
A veces nos preguntamos, como puede una cría humana creer que la esclavitud es algo natural. Pero es muy simple. Si eres un hijo de Jefferson Davis, ¿qué tipo de ideas pueden habitar tu cabeza. Si tu padre dice que son animales instintivos, que no pueden pensar como los blancos… y menos pensar en la libertad. Y , para colmo, la iglesia que sea lo bendice.
Y dice que, si quieren ser libres, derraman la sangre de sus santos benefactores… como si los amos no derramaran la sangre de sus esclavos, tal que si fueran venados en la cazadora Gran Bretaña. Humildes pero emotivos, así son los esclavos para este señor presidente… Si la hipocresía fuera un cáncer, que algo tiene de ello, este blanco sureño moriría con un dolor bien merecido : sufriendo como un cerdo en modo matanza.
Y claro, los hijos de este tipo de fracasos humanos, solo pueden repetir lo mismo que les han enseñado : El esclavo nace esclavo y el pobre nace lo mismo. Hay un sociogén específico para creer eso. Y es muy muy fuerte.
Decíamos ayer, que el ADN, con sus biogenes, podía sufrir un proceso de apantallamiento (hablamos de eso por aquí), y lo podía sufrir de dos formas : en modo positivo o en modo negativo.
En modo positivo supone que los biogenes serán reforzados por una serie de sociogenes positivos, que se aparejan a los biogenes : la empatía se refuerza con más empatía, puede hacerse más selectiva pero también más intensa… por ejemplo, con el enamoramiento… la solidaridad puede manifestarse mucho más fuertemente… y, por supuesto, la inteligencia racional madurará mucho más profundamente… igual que la emocional…
En modo negativo sería todo lo contrario, actúan los sociogenes negativos : de ser empático se pasa a ser antipático, de solidario a insolidario… así como dificultar mucho para una maduración racional y emocional, tal que te pueden dejar semimutilado…
De hecho la unión del efecto negativo de bajar la empatía y disminuir tu maduración emocional te puede impedir enamorarte, por ejemplo. Y desde luego, hacerte tan egoísta, que te incapacite para desarrollar tu capacidad de ser solidario, con las personas que pueden necesitar tu ayuda, sean conocidas o no.
Eso, en resumen, es pasar de tener un ADN reforzado en positivo, a poseer un adn social negativo.
Y por fin llegamos a puerto… al primer puerto : qué entendemos por adn social negativo, como oposición al adn social positivo?
Lo que viene a suplantar el funcionamiento de un ADN, que esté reforzado socialmente, y que va a incidir en un cambio básico en el comportamiento del ser humano , que ha sido infectado por ese adn social negativo.
Nuestro tarantiniano mayordomo del Sur USA es un excelente ejemplo de como su cerebro (su mente) ha sufrido ese cambio de dirigente genético, y por lo tanto su conducta ya no será la que podría ser, si todo evolucionara, en su mente, de forma natural y libre.
Repetimos : natural y libre. Porque ahí reside el meollo de este asunto… la intervención de la SAD, para modificar su conducta como adulto.
Pasando así, en este largo proceso, de ser un esclavo natural (forzado) y libre (mentalmente), a ser un esclavo bien seguro de que, defender a su amo, es lo único para lo que ha nacido. Pasa de defender a sus hermanos esclavos y su derecho a ser libres, a defender el derecho del amo a esclavizar a sus exhermanos.
Tratemos de explicar un poco la imagen del día anterior. Podemos poner unos pocos ejemplos de genes que van a influir en la maduración del cabello de un ser humano y en la maduración de su mente, en relación con algunos aspectos fundamentales para su buena convivencia con el entorno. A la izquierda van los sociales, que inciden básicamente en la mente del humano afectado. Y a la derecha los biológicos, que marcarán la esencia del tipo de pelo que tenga ese mismo humano. Estos últimos genes afectan al fenotipo del individuo y pueden estar a su vez, afectados por algún fenómeno epigenético (tanto antes como después de nacer).
SOCIOGENES NEGATIVOS
BIOGENES DEL CABELLO
nula adaptación
poca empatía
cabello negro
insolidaridad/asociabilidad
cabello liso
competitividad excesiva
folículo muy fino
desconfianza excesiva
cabello grueso y abundante
ultraegoísmo
deseo de ir a la moda(odiar su pelo)
Nos centramos en los sociogenes, porque determinan un tipo de personalidad, o, como aquí decimos, un tipo de conducta. Que, normalmente, le llevará a ser o no un humano sociópata de libro. Porque favorecen el desligamiento total de los otros humanos y, además, acabará viéndolos como enemigos, de todo aquello que le puede dar placer y estabilidad en un ecosistema dado. Un lugar, su ambiente, donde, para rizar el rizo, él se siente totalmente desintegrado.
Y estamos hablando de sociogenes negativos. No son genes biológicos, que se pudieran reforzar con genes sociales positivos, dando así un adn social positivo, lo que supondría reforzarlos. No, son los negativos. Los que refuerzan también (o introducen nuevos) aquellas características genéticas, que son instintivas (vienen de los otros animales y nos quedan como «residuo evolutivo». Como puede ser la competitividad , algo instintivo, o anular la empatía social, una mejora de la atracción de especie animal. Eso tan importante para adaptarse al medio social, permitiendo una integración positiva. Todos ellos se le han ido injertando a lo largo de sus etapas como cría humana, en su infancia y en su adolescencia. Y a través de todos los mecanismos sociales posibles y más o menos perfeccionados : familia, amigos, escuela, religión, policía, política…
Realmente solo han tenido que anular o reforzar determinados caracteres genéticos biológicos… para hacerlos pasar de empatía a antipatía, de sociable y solidario a insolidario y hasta asocial (o antisocial, que no es lo mismo), de un competidor suave a un fanático competidor, de confiar en los demás (con cierta dosis de precaución) a desconfiar de todos (llegando a pensar que le quieren hacer mal, y sean o no familiares). O adquirir un egoísmo tan excesivo, que puede dejar morir a cualquier otro humano, o, en el peor de los casos, matarlo (y disfrutando con ello). Es decir, se ha generado un inadaptado social, que puede acabar en…
Nos repetimos un poco, pero es crucial desmontar toda idea de alma o de espíritu, que tanto fomenta la religión, sean las abrahámicas o las que no tienen dioses definidos, como las orientales. Aunque los llamados pieles rojas USA hablaban de un espíritu (Manitú) que les ayudaba, pero no era algo que existiera dentro de su cuerpo.
La lápida (imagen) lo dice bien claro : enterraron un cuerpo con un cerebro, del que ha desaparecido el Yo que había construido su mente. El cuerpo está hecho de sustancias químicas, que harán un excelente abono, al combinarse con las del terreno.
Pero las ideas que formaban la mente del individuo muerto, esas desaparecen tan pronto como ese cuerpo dejó de existir. Porque, entre otras cosas, ya nadie podía pensar en él. Porque lo que era él, dejó de existir. O, para ser precisos y cartesianos, aún puede (muerto) ser pensado por los otros (si creen en otras vidas), pero está claro que el propio muerto ya será incapaz de pensar en sí mismo.
Volvamos de nuevo al príncipe. Oberyn Martell tiene los biógenes típicos de la casa Martell, que reina en el territorio de los Siete Reinos llamado Dorne. Eso lo hace intrépido e inteligente.
Y eso es lo que sintetizamos en esa frase de «neutros», ya que lo hacen el típico Príncipe, un humano que aún no sufrió los problemas derivados de la típica endogamia de las casas reales. Tan extendida en la casa Targaryen. O, en un caso más concreto, de los Lannister. Y que pertenece al campo de las influencias sociales.
Pero también posee un sociogén que lo hace un pelín irreflexivo, sobre todo cuando lo junta con el que lo hace muy vengativo. Ambos favorecerán su muerte. Y esta influencia ambiental es propia de cualquier casa real de los 7 Reinos, ya que se trata de un comportamiento típicamente medieval.
Lo mismo pasa con la práctica de la traición y la venganza, aunque sea algo tan poco querido por el ADN humano . Ser traicionero y vengativo es antagónico con el uso de la inteligencia racional. Incluso con una inteligencia emocional, controlada por la racional.
En la casilla social (adn +/-) hemos puesto justo e injusto, porque, en el casos de reyes, resulta de primordial importancia, permitir el uso de las capacidades de justicia, que marca nuestro ADN. Y que deben ser reforzadas por un sociogén, idéntico al biogén pero positivo! Evitando totalmente que la idea de injusticia, marcada por un sociogén negativo se pueda hacer con el control de la acción mental definitiva.
Primero somos, existimos, cosa relativamente fácil, según Descartes, ya que basta con pensarse a uno mismo. Luego conviene pensar en otro, para que nos piense a nosotros, y así quedamos confirmados. Este añadido de «el otro», es lo que le incorporamos aquí al Descartes.
Y eso nos hace un ser. Pero la identidad de ese ser, no nos viene incorporada de fábrica… hay que construirla. Entrando ahí ese yo que queremos ser. O lo más aproximado que podamos a ese yo… siempre evitando que sean los demás (adultos sobre todo) los que decidan el yo que vas a ser.
¿No es así?
Y una vez pensado como hacer para tener un yo, viene otro gran problema : ¿En qué momento puedes pensar, que el yo principal no se vea sorprendido por la aparición de un yo secundario? Porque, si el universo es demasiado inmenso para que solo un planeta tenga vida, ¿cómo puede un cerebro tan enorme, albergar un solo yo?
Es decir, ¿qué pasa en la infancia, cuando el cerebro maduró lo suficiente, para hacer que aparezca en tu mente el llamado amigo imaginario? ¿Ese no es otro yo, que viene en son de paz, para ayudar al yo que aún se está construyendo? Y, ¿qué decir de la obsesión fetal por tener el dedo metido en la boca? Puede ser la primera noción intuitiva de sentirnos acompañados. Camino de un yo.
Hemos descubierto estos días que un tal Richard Dawkins introdujo la idea de meme, para explicar el comportamiento humano, una vez que está sumergido en el entramado social.
Pero conviene aclarar que la idea de meme, que usa RD, no es la misma que solemos usar actualmente, al hablar de los memes en las redes sociales.
Nada que ver. Salvo en un aspecto importante : ambas representan a ideas que se transfieren de una mente a otra. La actual, mediante el uso de internet, para que, en cierto modo se imite por parte del receptor. De cuerdo con la intención del emisor.
Lo que nos lleva a una cierta similitud con el gen social, del que estamos hablando en el blog, desde que empezó nuestra larga temporada de reflexión inicial.
Lo que nos lleva a pensar que la diferente densidad intelectual de ambos tipos de memes resulta gigantesca. El meme de ahora, llamado aquí memez, no deja de ser un chascarrillo para pasar el tiempo e, incluso, practicar el insulto ad hominen. La mayor parte de las veces con gracia minúscula. El meme dawkiano es otra cosa muy diferente, aunque, como dijimos, tiene una vestimenta muy parecida.