Etiqueta: ciencia

  • Hasta que aflora y… se hace VISIBLE

    Porque a veces no hay armario que valga, para esconder el amor entre dos seres humanos del mismo sexo. Sean machos o femias. Sean famosas o no lo sean.

    El ADN nos dirige hacia el encuentro de un ser humano de diferente sexo, para cumplir con la normativa biológica de reproducirse.

    Pero poseer una inteligencia racional hace que, esa predisposición natural, pueda ser desechada, en favor de otros caminos diferentes.

    La autopista del buscar pareja de sexo contrario está ahí delante. Pero si existe el libre albedrío, lo que no discutiremos por ahora , es en estos momentos cuando se podrá hacer notar.

    Porque puedes elegir, seguir la autopista, o tomar alguna desviación que te resulte más placentera. Aunque ello te impida, en principio, cumplir con la norma reproductiva. La inteligencia humana está para algo. Debe ser capaz de buscar alternativas posibles.

  • ¿De qué forma queremos que sea … NUESTRA VIDA?

    Bien, no queremos andar perdidos en modo Bambi, pero ¿qué podemos hacer?Como dijimos con el mono : ¿queremos ponernos a pensar?

    Y en ese pensar está el primer problema (diríamos que muy grave). Ya que nos lleva a lo que puede ser un buen ejemplo de pensamiento inicial. Sí, hablamos de la pregunta del título. Y una vez que hemos dado el primer paso de salir de la cueva (siempre bien acompañados).

    Porque… ¿Aún no está muy claro lo que se pretende, con este reinicio de las reflexiones blogueras sobre el comportamiento humano? ¡Qué le vamos a hacer!

    Tomemos, antes que nada, una reflexión sobre las formas de vivir, que puede tener un ser humano… Porque del cuerpo no nos vamos a preocupar, ya que aquí nos interesa más que nada la mente. Esa proyección del ADN, que defendemos aquí como idea cartesiana de partida.

    Así que, por un momento, nos ayudamos con las formas geométricas que nos proporciona la geometría en 3D. A fin de cuentas nos acerca mucho a nuestra reflexión básica sobre la idea cartesiana (en 3D) que él tenía de la fabricación, precisamente, de nuevas ideas. Algo que ya comentamos en unas páginas del blog.

  • Y el que más y el que menos se considera… un GURÚ

    Porque sí, porque el predicador, sobre todo si es de una nueva FE, se considera infalible. Es el poseedor de la VERDAD, sobre todo de la más absoluta posible (que es científicamente imposible).

    La que no admite matices. Lo más antinatural que se puede uno imaginar, ya que en la naturaleza reina la diversidad. En principio la evolución se rige por un cambio de matiz, una simple mutación. Que luego derivará en algo muy diferente de lo que hay. Los matices son la base de la evolución natural.

    Y, por eso mismo, el principio de la creatividad es buscar el matiz que nos diferencia.

    La uniformidad religiosa es tan antinatural, que solo puede provocar enormes catástrofes sociales .

    Y sí, después los profetas que vienen detrás, o fueron antecesores, siempre buscarán una excusa, para justificar esa catástrofe, sea una guerra, una masacre parcial… o el goteo constante de asesinatos irracionales, como hace el islamismo radical. Nada muy diferente de lo que hacen los llamados asesinos en serie.

  • Dicen que hay juegos de niños…

    … por necesitar «fuerza bruta»..

    Aunque en buena lógica, esa energía necesaria (para hacer más fuerza) solo valdría para seleccionar el tipo de jugador, independiente del sexo. Pues siempre puede haber niñas con capacidad para hacer mucha fuerza.

    Pero ya reflexionaremos un día sobre el papel que juega lo que se llama costumbre, que acaba siendo tradición, y que no es otra cosa que el implante de genes sociales. Las típicas etiquetas «de nacimiento» (normalmente clandestinas), para diferenciar socialmente lo que es igual biológicamente. Sin entrar, por ahora, en que la constitución anatómica femenina puede mostrar cierta debilidad atlética. Debido básicamente a su papel de reproductora humana. Algo que se ha puesto de actualidad con los juegos Olímpicos de Paris de 2024.

    Pero, precisamente en estas reflexiones sociogenéticas, estamos para analizar hasta que punto los genes sociales, injertados a lo largo de la infancia de una cría humana, pueden llegar a favorecer, de alguna manera, un mantenimiento de los genes biológicos (sus capacidades) demasiado anquilosados.

    No estamos hablando de que se transmitan las características genéticas sociales de un individuo a su descendencia. Solo insinuamos, en eso estamos, que el gen social es algo más que una simple etiqueta, con tus características de nacimiento, es algo más que un aspecto de tu cuerpo o de tu mente.

    De lo que aquí se habla es de que la llamada selección natural, dada la evolución tan compleja del ser humano, con la preponderancia tan grande de su organización cerebral, que va a incidir en su comportamiento individual y social… puede necesitar, en este siglo XXI, ciertas matizaciones. ¿O también exagero?

  • Y enseguida aprendemos que los niños y niñas…

    … tienen juegos diferentes!!!

    Y a les niñes los dejamos por ahora. Recordemos que aquí se reflexiona con la ciencia de base. Por lo que nos limitaremos a reflexionar, por lo de ahora, con las categorías científicas (y sociales, en la actualidad, mayoritariamente) de niños y niñas. Salvo que mis «yo»s» vivan todos en algún universo paralelo.

    Toda la novedad informativa que suponen los aportes reflexivos de la que aquí llamamos Biblia Queer, quedan totalmente en suspenso, hasta que avancemos de forma significativa en nuestras propias reflexiones.

    Hay demasiada subjetividad en esta Biblia Queer, como en todas las Biblias, para tomar en serio sus afirmaciones en una primera pasada por el territorio de la diferenciación sexual. Fanáticos de la BQ mejor abstenerse.

    Por ahora nos quedamos con el hecho claro de que la SAD ha impuesto una idea de que los juegos deben ser diferentes, en función del sexo de las crías humanas que los practican.

    Y como decimos, niñas y niños, por ahora… el posible «resto» (niñes y lo que venga)ya veremos.

  • Aunque los filetes sean ,a veces,…

    … «mujeres» robot muy apasionadas.

    Y que resultan apasionantes… porque están programadas para aprender del ser humano a percibir sus emociones. Aunque, como dijimos ayer, no hay posibilidad, por ahora, más que de simular las emociones (como el filete de Matrix). Y ,como decimos muchas veces, hay muy pocos seres humanos que puedan valer como modelos de aprendizaje. Dado que estamos en una época que odia las emociones. Pero las llamadas IA necesitan imperiosamente aprender de nosotros. Aunque observando a Joi o a Demerzel (en la serie) parecen llevarnos la delantera.

    E incluso puede pasar que una IA muy buena consiga, en teoría, repetir esas emociones, incluso algo mejoradas. Ya que puede borrarse, en un aplicación actualizada, los tics mal aprendidos por los humanos que, en muchos casos, desvirtúan el carácter afectivo de la pasión, haciendo que se disfrace de «otra cosa». Por ejemplo mera pasión sexual, es decir, una forma de gimnasia sexual.

    Es decir, que una IA muy mejorada, le quitaría esa pátina de falso afecto, que suelen cubrir las emociones humanas, en su relación diaria con los demás humanos. Incluso con animales o seres inertes. Que parecen amar al otro, pero solo se saben amar a ellos mismos. O hacer que ,de nuevo, un ser humano se pueda emocionar al contemplar un simple paisaje, porque un robot ya lo ha hecho.

    Una IA podría mejorarnos incluso, haciendo que disminuya nuestra gran capacidad de disimulo. Esa que vamos adquiriendo a lo largo de nuestra etapa madurativa, siguiendo las normas sociales que nos marca la SAD (sociedad adulta dominante).

    Pero, ¿cómo aprender positivamente de una versión mediocre de homo sapiens? Ellas, las Joi o las Demerzel no pueden aprender de nosotros, somos malos maestros. Que se lo pregunten a nuestras crías, a las que teóricamente tutelamos y enseñamos. ¡Y nunca mejoraremos si las tememos, tanto a las crías como a las IAs!