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  • O, ya puestos… el típico mafioso delator

    Porque no hay corrupción tan grande, que no se pueda vestir de generosa aportación al bien común. En esto, los políticos siempre han sido unos artistas.

    Porque la política actual se basa en sacar provecho del cargo, en función de la vista gorda que hagas en relación a las actividades típicas de una administración pública : organización del territorio, eventos que puedan ser aprovechados como fuentes de publicidad privada…

    Como muy bien ilustran las películas y series sobre la mafia, especialmente la mafia USA, aunque tienen sus grandes mafias en otros lugares del planeta, como Rusia o la China Popular.

    Esa mafia que se centra en las actividades bancarias, legales y para legales, para blanquear esa inmensa cantidad de dinero que proviene de los diferentes tráficos (armas, drogas, personas…). Que ahora, con la ingeniería financiera, para acelerar su acumulación y hacer perder la pista del dinero, son los fondos de inversión. Siempre mordiendo allí dónde se puede sacar mucha pasta, aunque suponga usar un desastre natural (o provocado)… incluso una guerra como las actuales de Rusia contra Ucrania e Israel contra Gaza.

    Es mucho dinero el que fluye sin pausa hacia las cuentas secretas de los multimillonarios del mundo, que manejan este tipo de tráfico. Los que lo hacen directamente y todos los que lo apoyan de una u otra forma. Hay que tener un gene social negativo, muy negativo, para hacerse un buitre profesional. De eso no hay duda. Y lo quieren o no, los Nodless, son fundamentales en este proceso de acumulación monetaria.

  • ¿Y, por qué no,… un capo de la mafia?

    Ya dejamos fuera disfraces varios, que permitan controlar el poder indirectamente. Vamos al fondo de la cloaca social, dónde suele estar el poder verdadero. Porque la cloaca no está ubicada allí dónde moran los pobres. La verdadera cloaca está dónde habitan los ricos. Como nos da a entender el gran Victor Hugo, quien se comporta de forma miserable no es el pueblo, son sus gobernantes.

    Se llame mafia o fondo de inversión, se vista con armas de fuego o con armas de ingeniería financiera… son los nuevos y asquerosos buitres, que están esperando a que Mowgli desfallezca, para hacerse con su cuerpo de niño.

    Hasta los bancos tradicionales se van quedando obsoletos. En cuestión de mando y corrupción. Son tiempos nuevos. De nuevos disfraces para detentar el poder establecido. Aunque la podredumbre siga dentro de las conciencias.

    En este sentido de buscar disfraces para conseguir poder, hay que reconocerle al Pato Trump una cosa, él no se viste de demócrata, le gusta mostrar su carácter neofascista en directo.

    Porque el Trump , en el fondo, con su amiguito del alma, Mr Musk, en la campaña electoral de 2024, es el parapeto ideal para los poderosos empresarios y traficantes del planeta. El y los militares son el brazo armado del poder financiero.

  • Y, si no vas de cura, te haces… el jefe del lugar

    O sea, mudas la religión por la política.

    Cambias el púlpito por el sillón municipal o parlamentario. Te haces portavoz de eso que muchos llaman pueblo. Esa palabra mágica, que puedes decir bien llenita la boca de lujosa comida, para hacer luego lo que te sale del pórtico de tu gloria particular : tus santos cojones (u ovarios).

    Eres el típico sheriff de TU pueblo.

    Dispuesto a impartir la justicia del lugar. Esa que te dictan los rancheros poderosos o los traficantes del pueblo (de alcohol, carne humana, posesiones mineras…), y, como no, los todopoderosos banqueros.

    Porque uno de los genes sociales más fatales y, al mismo tiempo, más querido es el de tener el poder de mandar.

  • O disimular muy bien, con una… CONCIENCIA AJENA

    También son apolíticos los que se refugian en las religiones, para que les valgan de coartada ética. Porque ellos no pelean con las armas bélicas, ya tiene el arma más mortífera de todas : injertar un credo que habla de una cosa, pero permite hacer otra. La Gran Mentira de la Fe. Ellos , que nacieron precisamente para bendecir los robos de propiedades y vidas que llevaban a cabo los poderosos de turno.

    Y ese gen social negativo de la religión, sigue siendo un virus (hongo o lo que sea), que impide madurar al ADN como debería madurara. Natural y libremente.

    Realmente hace que el ser humano, incluso en su mejor versión de homo sapiens, se convierta en un esclavo mental de los poderosos. Mediante unas creencias fuertemente inhumanas, que, para más inri, se suelan vestir de profundamente humanas.

    El engaño y los filtros artificiales (sociales) en su grado máximo.

    Y seguimos hablando, claro está de la religión. Y de todos sus mandatos, ciertos o inventados (como las guerras santas), que encandilan a sus fanáticos seguidores.

  • Si es que empiezas, algún día… a madurar

    Y así llegaremos a adultos… o no. Porque la salida de la adolescencia está asegurada, claramente, pero lo que no tenemos totalmente seguro es que portemos en nuestra mochila el billete para llegar a la estación adulta.

    Podemos quedarnos por el camino, con una adolescencia mal curada y, que derivará, lógicamente, en una adultez enferma.

    Es lo que aquí llamamos ir con la mochila averiada. Más o menos llena de traumas e insuficiencias, por ejemplo… y especialmente afectivas, que nos van a marcar como adultos para siempre.

    Y, lo que es peor, el gen social que llevamos injertado va a seguir madurando como un poseso. Nada que no pueda ser algo parecido, en modo cinematográfico, al hongo que va comiendo el coco en la estupenda serie TLOU.

    O, en formato mucho más suave, esa entrañable imagen que nos deja el genial Buster Keaton… de adulto «aún no encontrado».

  • Cuando sigues madurando y empiezan… a salir respuestas!!!

    Tres adolescentes atrapados en la baranda de un puente urbano. Que bien pueden servir como metáfora de sus genes sociales respectivos. Más o menos negativos, según sea su relación con el ecosistema barrio dónde viven. Y que les servirá de rejas virtuales, para un futuro más bien perdido.

    El del centro, nuestro Rai, ya tiene un futuro muy negativo… le roba al padre, trapichea con droga… y, especialmente, le ha caído mal a un poli vecino. Así que no es nada extraña la premonición : le toca, en el juego que están haciendo, para ver que coche le tocará a cada uno, según van saliendo de debajo del puente, una furgoneta blanca, que hace de ambulancia…

    Y es que el gen social negativo, como el positivo, no marca el futuro cual destino griego asegurado. Pero sí es un indicador muy fiable, de por donde van a ir los siguientes pasos que dará su portador.

    Si es positivo, puede dar en algo parecido a lo que se podía esperar analizando su genética. El ambiente solo hará fortalecer aquellas capacidades que vienen marcadas en su ADN.

    Todo lo contrario de un gen social negativo, que moverá cielo y tierra, para desnaturalizar el ADN, haciendo que maduren versiones más negativas de los genes naturales. Las que son más instintivas (animales), residuos genéticos, que son menos característicos del ser humano, como ser vivo altamente evolucionado. Y que la naturaleza está intentando que desaparezcan de nuestro mapa genético.

  • Cuando el gen social colabora… con el gen biológico

    El entusiasmo es muy bueno, ayuda mucho en una lucha (de todo tipo), pero hay que saberlo administrar. No todo lo que viene en pastilla, puede ser asociado a una buena ración de salud.

    Y no conviene confundirlo con la energía química que nos proporcionan una serie de sustancias, sean artificiales o naturales. Eso no es entusiasmo natural es un simple espejismo. Un engaño mental.

    También pasa con el fusil ametrallador que nos dejan en las manos. Da igual que sea un potente AK-47, porque antes de saber usarlo con precisión, lo más seguro es que ya se volvió contra nosotros.

    Y lo mismo pasa, si en vez de un fusil, nos metemos en el cuerpo la típica cosita redonda, más o menos aplanada, que nos da ese amigo «del alma» que tanto nos aprecia. La tan ansiada y amada droga. Sea la que sea.

    Porque es muy fácil despreciar a los niños que van a ser soldados en África, mientras nos convertimos en zombis de discoteca… o, incluso mucho peor, en funambulistas de azotea, mientras disfrutamos de nuestra apasionante vida urbana.

  • Y eso lo APRENDEMOS… muy pronto!!!

    Porque sí, porque, todas estas cosas de las que hablamos, son ideas que se fijaron en la mente cartesiana de la que llevamos hablando mucho tiempo. Y esas ideas son lo que da pie a hacer un tipo de política. Incluso la política del que dice que no hace política.

    Porque esa idea se va gravando, o injertando, como nos gusta decir aquí, paara darle un significado vital (algo que tiene vida propia, como idea) a ese concepto que denominamos gen social, sea positivo o negativo.

    Porque esa idea injertada va madurando, tal como hace el gen biológico. Se va haciendo más grande, más intenso, hasta ocupar un espacio de la mente, que ya le da categoría de idea asentada.

    Porque una vez que ocupa su espacio propio, que ha montado su cuarto propio, como bien decía Virginia Wolf, ya puede empezar a tomar decisiones por si misma. Es una idea que se mantiene como independiente de otras ideas que pululan por tu misma mente… y, lo peor (o mejor) es que ya puede discutir con ellas.

    Porque puede ser que esa idea , en principio solo autónoma y luego ya independiente, de alguna extraña forma, se convierta en otro yo. Ese otro yo, que va a buscar una parcela de poder dentro de tu mente. Con ganas de tener un ejército de ideas propio, es decir, ir asimilando otras ideas adyacentes, que van surgiendo. Para así defender mejor sus posiciones ante el Yo principal.

  • Suele ocurrir que la filosofía del macho… es siempre MACHISTA

    No solo se atreve a mentir, diciendo que el lugar de la mujer es la cueva, que para colmo, dice también que ambos son del hombre (amo de la cueva y de la mujer o mujeres). También le prohibe pensar. Más allá de cómo satisfacer su barriga y lo que le cuelga un poco más abajo.

    La gula y la lujuria son etiquetas sociales del macho, que no gusta mucho de que se lo recuerden, pero tampoco hace ascos al pensar en tamañas virtudes. Pensemos por un momento en los grandes patricios romanos y en su amor desaforado por la mesa y el sexo a tope. O los grandes Papas de Roma, ejemplo claro de pomposidad y lujuria. Y quien no lo tenga claro, que se lo pregunte a Lutero.

    El hombre unidimensional que decía el otro. Empeñado siempre en medir si lo que le cuelga cumple el estándar oficial o no.

    Y recordando al amigo Quevedo, lo que le cuelga no es precisamente su nariz.

    De lo que sí está muy claro es que derrocha mentiras, como si fueran los hilos que cuelgan de una nube muy gris. Aunque luego la fama se la echen a las mujeres. Una clara ventaja del patriarcalismo.

  • Y cuando los machos se sientan… a FILOSOFAR!!!

    Entonces sí que la hemos jodido. Porque no se sabe en que momento de la Historia Humana, más bien de su Prehistoria, el macho decidió que la mujer se quedara en la cueva, mientras la limpiaba , así como cuidaba de la prole, y ellos se dedicaban a la caza… y, sobre todo, a conversar sobre lo divino y lo humano.

    Amazonas aparte y las nuevas indagaciones sobre la mujer cazadora, aquí nos limitaremos a lo ya sabido : en algún momento se sentaron las bases de una sociedad patriarcal, tal como la conocemos ahora.

    Porque lo de menos es si existía el gen social positivo de ser mujer cazadora. Si el machismo imperante consiguió que desapareciera del mapa genético social, es como si no existiera. Desde hace millones de años, todo lo más que ha existido es la Diana cazadora griega.

    Y lo que sí existe es el hombre cazador. Y, mucho peor, pensador. Como si fuera una exclusiva del macho. Relato social al que se ha aferrado el machismo, como mínimo hasta el siglo XIX. Que no es precisamente muy poco.

    Y sí, con esa marcha ya empezaron a rodar las Grandes Mentiras de la Humanidad. Por ejemplo que la esclavitud era un fenómeno perfectamente natural (biológico). ¿Verdad Sócrates?!!!