Nada más natural que morir… si algo está muy claro en la vida del ser humano, como todo ser vivo, es que será mucho más fácil que muera, a que llegue a ser bombero, astronauta o presidente de su país.
¿Por qué preparamos con tanta intensidad unas oposiciones a determinada profesión, pero despreciamos una mínima preparación para morir?
Que, además, no requiere nada de esfuerzo, solamente tener cuidado en no adquirir ideas malsanas, sobre que si debemos o no morirnos… y, sobre todo, cuándo nos pueden venir a buscar…
¿Tan difícil es asumir que el apelativo de vivo (en ser) lleva adjunto, implícito, el de muerto, aunque sea «en espera»?.
El ADN es la molécula que marca nuestro nacimiento, una vez que se juntan (por ahora) el masculino y el femenino. Pero en él también va escrita la fecha de caducidad de nuestras células. Especialmente de las cerebrales.
O, ya puestos, ¿qué hacen esos adolescentes? Porque los adolescentes también aprenden, bien o mal, de los adultos, pero ya son algo mayores para dejarse manipular sin un atisbo de rebeldía. No son responsables de lo que hacen, pero sí empiezan a ser responsables de hacer lo que le enseñan los adultos irresponsables (como seres humanos). Como pasa en los primeros día de una clase de ciencias, no pueden saber casi nada de lo que se explica, salvo que traigan de casa alguna información. Pero sí son responsables. siendo ya preadolescentes, de empezar a aprender, porque se necesita una dosis de atención y un poco de esfuerzo para adquirir cualquier conocimiento. Y si se dejan ir por el barranco de la molicie, ya empiezan a ser futuros responsables de esa dejadez. No de lo que hagan, pero sí de lo que dejan de hacer.
Las crías del puma, en su primera fase de maduración, ya se esfuerzan por aprender alguna cosa que necesitan en su siguiente fase madurativa. No esperan, para ver si se la introducen de forma más o menos automática.
Las crías de animales irracionales no se pueden permitir el lujo de retrasar lo que aprenden, ya que les va la supervivencia en ello. No pueden relajarse, como sí hacen las crías humanas… mejor dicho, lo hacen sus progenitores.
Y no hablamos, por ahora, de padres maltratadores. Solo de padres que no cumpleen con su función biológica de ser tutores de sus hijos… y como comentamos hace poco, en cierto modo, son también tutores de los hijos del vecino.
Pero es que los adolescentes aprenden de los adultos a entrar por la senda del maltrato, de una forma social (artificial) que remata por ser totalmente «natural». Lo acaban aprendiendo sin esfuerzo. Y el chaval de la imagen (La lengua de las mariposas) es , precisamente, un caso típico de subsumisión en el fascismo ambiental. Más grave aún, porque era una cría humana de natural buenazo.
Porque la vida a cuidar, aunque sea en una fase fetal (no completamente humana) ya empieza dentro del útero.
No se puede pensar en ese feto , en su inicio, como una vida humana, un ser humano completo… no está ni iniciado, cuando por ejemplo es un cúmulo de células casi indefinidas, como si fuese una nebulosa paridora de estrellas.
Y por eso están tan errados los antiabortistas. Porque ser una nebulosa no es ser una estrella.
Pero el problema, cara el futuro de esa aglomeración de células casi idénticas, es que todas tienen, en su ADN, el bosquejo del tipo de célula que van a dar al cabo de pocas semanas… unas darán un tipo de órgano, mientras otras son simples escamas que reforzarán la piel del feto, para cuando salga del útero.
Repitámoslo, las veces que sean precisas, el cuidado de ese conjunto de células indefinidas, ya debe ser tenido en cuenta desde que se juntaron una célula masculina y una femenina. Al menos por ahora, ya que, en un futuro no muy lejano , la sexualidad puede quedar al margen del proceso reproductivo en los animales (clonación?)
Dejando de lado si es un problema de personalidad (psicología), tanto oculta como manifiesta o un asunto más serio, de comportamiento humano (sociogenética), con sus genes correspondientes genotípicos y fenotípicos,,, ¿qué tal si decidimos empezar de nuevo?
Y a ser posible, escapamos de diversas creencias que tenemos todos metidos en la mente, e intentamos desvelar la realidad, partiendo solo de los hechos claros que esta realidad presenta. Porque las creencias que tenemos, aunque estén hibernando siguen guardaditas en algún lugar de nuestra mente. No fueron borradas y permanecen allá abajo, como los ficheros de ordenador permanecen retornables, en algún sitio de la memoria ROM/MOR.
Y nada de virtuosismos con realidades paralelas o virtuales.. la simple (y muy compleja) realidad, que nos hizo repetir, y repetir, al principio del blog : se necesita VER en vez de solo MIRAR!!!
Como pasaba en un tiempo con los documentos informáticos de texto, cuando avisaban que eran de «solo lectura»… que no se podían editar.
Porque una vez injertado un gen social, sobre todo si es negativo, en la mente de una cría humana, luego ya las propias normas y costumbres sociales hacen el resto : disfrazan de natural algo que ha sido impuesto socialmeete.
Como en el machismo (en la imagen Gerad Depardieu), cuando se dice que siempre fue así. Que esa cosa son naturales, vienen de siempre… e, incluso, pueden atreverse a decir que «viene en nuestro ADN»… en este caso el de los machos (o de hembras machistas). Como cuando las mujeres ya mayores (aún ahora, en el XXI) osan decir que las necesidades sexuales de los machos son diferentes. Y hasta justifican que el Depardieu le toque el culo a una mujer, porque «no es tan grave».
¿Qué más pruebas queremos, de que existe este tipo de genes, los que hacen considerar algo normal, incluso natural, ese hecho de acosar a la hembra… cuando no, creer que es algo que «en el fondo» le gusta a la mujer… y que son ideas que se van transmitiendo de generación en generación? Masculina y femenina!!!
Algo a lo que le podamos llamar simplemente personalidad machista, ¿o necesitaremos buscar algo más profundo, para determinar lo que significa tener una mente machista?
Porque a fin de cuentas, ese concepto de personalidad, no deja de ser algo que se lleve en el bolsillo, y se pueda guardar cuando uno está en un grupo donde no quieres aparecer como machista. Pero, ¿qué pasa, cuando la situación se pone a tono, y necesitas demostrar (a los demás y a ti) que eres uno más de la manada? Que, lo que llevas dentro (en la mente) es algo que se parece mucho al instinto de un lobo, cuando es requerido por su jefe. Eso es el adn social negativo.
No existe justificación alguna para el abandono de las crías humanas, ni siquiera la de defender la propia vida del adulto, por estar desesperado, ya que, si un adulto no se responsabiliza de salvar a sus crías, ¿para qué se necesita su vida, sea la que sea (de un pordiosero mental o la del ser más inteligente del planeta)? Para la naturaleza es un ser inútil, un mero apéndice totalmente prescindible… no tiene que producirlas, pero sí cuidarlas.
Es más, podemos decir que es mucho más útil una mujer que no pare, pero cuida a las crías que le toquen más o menos cerca (cuidarlas no quiere decir «tenerlas en casa»), que la típica mujer que queda inutilizada como madre, debido al famoso trauma postparto. Y desde luego, que la madre de familia numerosa, que no se preocupa directamente del cuidado de sus hijos.
Hay que educar en una reproducción sana, como se educa (o se debiera) sobre una nutrición sana.
Los nueve meses en el útero materno ya puede dar señales claras de abandono del feto, aunque se presuma de ser buena madre (y buen padre).
Así que sí, abandonar a un niño, no es solo lo que se hace en algún cuento típico, de los llamados «infantiles». Como dijimos ayer, hay muchos tipos de abandonos.. y alguno ya se ejecuta en el mismo momento de la concepción. Tal como hizo la famosa paloma, en la inmaculada concepción de la llamada Virgen María. O el típico abandono del que se decía en Galicia, «Ise, cando a empreñe, vaise para Suiza». Porque abandonar es eludir la responsabilidad biológica del cuidado de las crías humanas.
No es un invento tribal, que todos los adultos de la tribu deben tener como tarea prioritaria, más incluso que conseguir alimentos (o, precisamente por eso, deben conseguirlos), ser tutores de todas las crías humanas de la tribu, empezando desde luego por las propias.
Pero sin que suponga que cuidar de las propias vaya en detrimento de un mínimo cuidado de las ajenas. Nuetro ADN nos marca que debemos colaborar en el mantenimiento reproductccivo de la especie, incluso no siendo reproductores directos.
El ser humano tiene la potestad de elegir si quiere reproducirse o no… pero no puede eludir el cuidado de todas (todas!!!) las crías del ecosistema en concreto dónde viva… así como participar en la reproducción, si fuese necesaria para la supervivencia de la especie humana en ese ecosistema.
La adaptación social puede ser negativa, muy negativa, pero eso no quita que exista la adaptación social positiva… la que ayuda en el proceso evolutivo de la especie humana, por estar más acorde con lo escrito en el ADN. Y, repetimos, las crías son demasiado fundamentales en esa evolución global.
Y muchos tipos de maltratadores… empezando por los peores, los padres, que debían ser tutores de sus crías. Pero, por cercanos, suelen formar la manada más típica en el maltrato infantil. Muy agravado por ee hecho de estar sumidos en una etapa de frustración y malsana vivencia.
El maltrato puede estar basado en golpes físicos, o mucho peor, en golpes psíquicos… y puede ser inclusso aprendidod en laa etpa ainfaantil, ene al que ele malataraatdaor susfrio, a su vez, el maltrato paterno.
De hecho, en este terreno, podemos ser unos aprendices estupendos.
Y por eso se necesita una educación en la pérdida lo menos traumática posible… una necesidad imperiosa, de que emigrar, por ejemplo, no significa abandono y que será, aún mintiendo (?), lo más temporal posible.
Porque se puede dar un tipo de maltrato, que no lo parece, pero que deja secuelas igualmente. De hecho el abandono típico del preadolescente, por ejemplo, es el comienzo de un maltrato instalado socialmente que, para colmo, tiene un consiguiente castigo del adulto, por responsabilizar al adolescente de cosas de las que nunca pudo ser responsable Y más, estando abandonado habitualmente.
Y por mucho que se repita el adulto, como un jodido mantra laico, que la violencia viene en nuestro ADN, como animales que somos. Porque no somos violentos, por naturaleza, porque esa misma señora (sea lo que ella sea) nos concedió la oportunidad de desarrollar una inteligencia muy superior, tanto racional como emocional, para que pudiéramos neutralizar el ansia instintiva que los animales llevan consigo.
Nosotros podemos controlar nuestra furia animal, para llevar a cabo los cambios necesarios en el planeta, sin necesidad de romper sus diferentes equilibrios naturales. Para introducir los cambios artificiales de una forma armoniosa… lo que ahora se llama acorde con ese equilibrio natural que nos hemos encontrado , una vez aparecidos sobre la superficie del planeta.
Otra cosa es que queramos hacerlo!!!
Porque la violencia en nuestra mente, se introduce mediante el injerto del correspondiente gen social negativo… y no es simplemente un elemento educativo, que parece adherirse a nuestra piel, como si fuera pintura de guerra, pero que es fácilmente lavable con una simple ducha (o dos o tres).
Como defendemos aquí, se trata de algo mucho más intenso y profundo. Que forma sus propios circuitos neuronales, para hacer que fabriquen ideas, que correspondan a las ya predominantes socialmente. En especial cuando se trata de pensamientos salidos de la inteligencia emocional, por ser más influenciables por el ambiente. Pensamientos que son además heredables, tanto por la educación directa, como por la domesticación informal que se padece en el seno familiar, al tratar de respetar las llamadas tradiciones de esa familia. Realmente para eso, y no para otra cosa, está instaurada la familia tradicional… y, como no, algunas de las posibles variantes actuales. Como pasó con la llamada comuna hipi… o actualmente con las familias de la diversidad (social).
Ese dicho de la juventud rebelde, como si fuera un defecto del hecho de ser joven, solo lo pueden decir adultos, que ya han fracasado en su intento de renovar la sociedad anquilosada, y mudarla por una más justa. O puede que ya ni lo intentasen.
La juventud, incluida la infancia, no es rebelde, en su concepción social, simplemente es regeneradora socialmente. Tiene en su ADN la capacidad (y la obligación biológica) de renovar los aspectos obsoletos de la sociedad adulta dominante, que es su ecosistema naturoartificial donde le tocó vivir (y adaptarse, adaptándolo a su vez). Todo aquello que fue quedando algo oxidado, debido a la gran inercia que provoca el Poder establecido en los que ya son adultos, con o sin poder.
Los delegados del Poder suelen ir derivando en una dejadez social muy clara, incluso de forma involuntaria. La comodidad de seguir la tradición milenaria también tiene mucho que decir en esta tendencia a la no renovación de la sociedad, tal como ha llegado a establecerse el ecosistema global… la historia del Imperio Romano, y todos los imperios en general, es una lección excelente para ilustrar este tipo de decadencia social.
Porque, si naturalmente el ecosistema es cambiante, por estructura, ¿por qué el ecosistema social debe ser inmutable (o solo mudable para mal)? El adulto anquilosado es incapaz de promover cambio sociales POSITIVOS… esa es una función principal del adolescente… no solo descubrir su sexualidad!!!
Porque una cría humana no muerde si no se le provoca… y como los demás animales morderán si se sienten amenazados. Se llama instinto de supervivencia y es un claro gen biológico, que la SAD puede aminorar o reforzar.