
… deformar/ocultar la realidad totalmente.
Hablamos ayer de los filtros que nos deforman en parte la realidad que miramos. Pero hay otros que son capaces de quitarnos toda la realidad que miramos, si es que nos disgusta mucho. O incluso montarnos otra realidad diferente, paralela a la real, para que nos guste. Ese tipo de cosas que tan bien hace alguna red social como Instagram, por ejemplo.
Porque, ¿para qué ver lo que hay delante, si podemos hacernos ver otra realidad diferente?
Es un poco como la imagen que se forma en la pantalla digital, a partir de ligar un montón de pixeles entre sí. Se puede formar la imagen que alguien nos envía a través del televisor. Así funciona los grandes filtros sociales, que la SAD nos ofrece en el día día.
Y así se van grabando (injertando/infectando) nuestro cerebro, con eso que aquí llamamos adn social negativo.
Porque el adn social positivo sería el que se va injertado (no le llamaríamos entonces infección, como mucho vacunación) con las variaciones sociales positivas. Esas que permiten madurar las capacidades que están sembradas en nuestro ADN. Sería lo correspondiente a una maduración natural y libre. Y poniéndose aristotélicos, sería favorecer el proceso de paso de nuestras capacidades en potencia a nuestras capacidades en acto.








