Un blog de Sociogenética

  • Queremos ser… un INDESCRIPTIBLE Paul Newman!!!

    Ser guapo y pendenciero… ante todo, natural y libre. Un luchador por esas cosas, que nos quiere quitar la sociedad adulta dominante (SAD).

    Esa sociedad que nos prohibe cosas que representan libertad.. pero, al mismo tiempo, nos facilita, en caso de no ser sumisos, que nos perdamos bajo la violencia social, desenfrenada y castigable, por ese mismo poder al que combatimos. Ese será el camino alternativo . El que nos lleva por la desesperación y el abismo.

    Y eso será independiente de si queremos ser religiosos o queremos ser científicos. A la hora de que la sociedad nos marque como perdedores, tanto pierde un trabajador de almas (sacerdote)como alguien que trabaja con la materia del universo (científico).

    Paul Newman representaba muy bien (en el cine) al típico perdedor social. No encajaba en la maquinaria social dominante y, por eso, debía brujulear como podía por el Mar de la Perdición Social. De ellos hablaremos más adelante.

    Pero, si queremos, le podemos llamar a esa alternativa social un camino de liberación… aunque liberarse en el fondo del abismo es lo menos liberador que existe.

  • Somos, como mínimo… BIDIMENSIONALES

    Porque estaba algo errado el amigo Marcuse, cuando limita el espacio mental del ser humano no reflexivo a las 3D, queriendo decir que solo usa dos de ellas (encefalograma plano). Pero, usando esta metáfora, se pierde la concepción de la idea cartesiana (ya hablamos de eso, cuando le añadimos la dimensión tiempo).

    Y es la única forma de adaptar esa idea mental teórica a la realidad que intentamos reflejar en nuestra mente. Como decimos, en 4D.

    Porque hasta el humano más monodimensional (mentalmente) que podamos imaginar, no deja de sufrir el paso del tiempo. Que lo puede aún encerrar más en una dimensión única, pero que no deja de tener una evolución temporal, que lo hace más inútil mentalmente.

    Estaríamos hablando de la pieza perfecta para la maquinaria social, la que solo tiene una dimensión física y otra dimensión temporal… como decimos avanzando en su decrepitud intelectual, ya que no deja de pensar planamente, aunque su cuerpo ocupe 3D.

    Es lo que podemos llamar apagón racional y emocional, quedando solamente la inercia del funcionamiento automático.

  • Y decidir, por ejemplo… ser un tal INDIANA JONES

    Puede que queramos ser el pirata galáctico Hans Solo… o quizás el desmemoriado de Henry… ¿qué tantas formas puede tomar un ser humano, para representar el papel de su vida?

    Ni podemos imaginarnos, aún siguiendo con el modelo de las formas geométricas en 3D… todas las infinitas formas, que se pueden dar en la representación de un ser humano dado.

    Y, lo que es mucho peor, normalmente nos olvidamos que nuestra representación correcta no es en 3D sino en 4D… porque, cuando miramos durante cuarenta segundos a un determinado Harrison Ford, en la pantalla, nos olvidamos que en ese pequeño lapso de tiempo ya no es el mismo HF, que estábamos viendo hace 40 segundos… lo que vemos (no solo miramos!) es realmente una sucesión de HF, que fueron mudando imperceptiblemente a lo largo de esos 40 segundos. Porque ese HF está construido en 4D, contando el tiempo transcurrido en nuestra observación. Siempre nos olvidamos (queremos?) del tiempo. ¡Hasta que es demasiado tarde!

    Solo en su piel, aunque no lo percibamos ya le han muerto una serie de células epiteliales, que se le irán de las manos cuando las lave antes de comer.

    Y sí, por eso estamos hablando de un modelo de HF en 4D… porque el tiempo pasa «y nos vamos poniendo viejos», como dice la canción.

  • En principio la vida ya presenta… DOS caminos bien definidos

    En los dos te obligan a escoger diversas ideas, sobre los fenómenos reales (realidad) que te rodean. Pero en uno de ellos esas ideas deben confrontarse con esa misma realidad (experimentar con ellas), mientras que el otro camino no te obliga a experimentar con ellas… solo tienes que estudiarlas, bien estudiadas (para entenderlas y, en su caso, defenderlas) en la llamada iglesia… tenga o no tenga un edificio.

    En el camino científico, la experimentación te lleva a comprobar que tu idea es más o menos correcta y te afianza en ella. Y en caso contrario te anima a buscar otra idea que la mejore. Pero, te diga lo que te diga la experiencia, nunca podrás estar seguro de que esa idea no sea superada por una idea posterior. Así funciona la ciencia.

    Y te pueden matar por ello.

    Por el camino religioso, no necesitas experimentar nada. Salvo que le llames experimento al hecho (experiencia) de vivir un «posible» milagro. En este camino se trata de defender esa idea, contra viento y marea, por considerar básicamente que es lo mejor para la humanidad. Y en su variante política (mala, la de anteponer «la causa» a todo lo demás), más de lo mismo.

    Y sí, también te pueden matar por ello.

  • O por una vida… más bien COMPLICADA

    Una vez que piensas en tu futuro… y observas la realidad del ecosistema donde vives… es cuando empiezas a tener ideas sobre lo que serás en el futuro…

    Y eso conlleva tener datos sobre esa realidad, mirar y ver (bien, qué pesados somos!)… para observar con atención los detalles más importantes de esa realidad. ¡Ah, los famosos filtros (propios)!

    Eso nos dará más ideas y a partir de ellas iremos proyectando posibles escenarios vitales, por dónde podamos ir caminando sin demasiado peligro.

    Eso es proyectar un futuro : dilucidar si queremos ser «piezas simples del puzzle» (o de la maquinaria social), o si queremos ser piezas más complejas… todo ello hay que trabajarlo… y más cuánto más natural y libres queramos ser.

    Porque encima, y detrás y a los lados, tenemos al poder establecido, con sus filtros sociales, queriendo marcar nuestro camino. No lo olvidemos. En nuestro cerebro no solo hay ADN!!!

  • Optamos, por ejemplo, a una vida… relativamente SIMPLE

    Podemos ser la unión de dos bloques, más o menos uniformes. Que se piensan cartesianamente entre ellos, para darse existencia… y que tratan de colaborar en lo posible, para ir tirando dentro del ecosistema que les ha tocado vivir. Esto llevará a un determinado tipo de comportamiento social.

    Son los que se adaptan buenamente a él y no pretenden ir más allá de los cambios que la propia naturaleza va provocando en su realidad.

    Incluso cuando se hallan algo inclinados, colaboran amigablemente, para así soportar mejor las incidencias ambientales.

    No buscan más compañía, de forma que pueden soportar las malas decisiones que el tejido social, que se iría formando a su alrededor, les fuerce a tomar.

    Podemos decir, en cierto modo, que se salvan de la intervención de genes sociales, que puedan modificar lo que viene marcado en su ADN. O, al revés, ya se han dejado influir por ellos, los negativos, perdiendo toda conciencia de madurar natural y libremente. Ya que suponemos que esta especie de bloque es como un ser vivo, pero en modo de muy baja complejidad estructural.

  • ¿De qué forma queremos que sea … NUESTRA VIDA?

    Bien, no queremos andar perdidos en modo Bambi, pero ¿qué podemos hacer?Como dijimos con el mono : ¿queremos ponernos a pensar?

    Y en ese pensar está el primer problema (diríamos que muy grave). Ya que nos lleva a lo que puede ser un buen ejemplo de pensamiento inicial. Sí, hablamos de la pregunta del título. Y una vez que hemos dado el primer paso de salir de la cueva (siempre bien acompañados).

    Porque… ¿Aún no está muy claro lo que se pretende, con este reinicio de las reflexiones blogueras sobre el comportamiento humano? ¡Qué le vamos a hacer!

    Tomemos, antes que nada, una reflexión sobre las formas de vivir, que puede tener un ser humano… Porque del cuerpo no nos vamos a preocupar, ya que aquí nos interesa más que nada la mente. Esa proyección del ADN, que defendemos aquí como idea cartesiana de partida.

    Así que, por un momento, nos ayudamos con las formas geométricas que nos proporciona la geometría en 3D. A fin de cuentas nos acerca mucho a nuestra reflexión básica sobre la idea cartesiana (en 3D) que él tenía de la fabricación, precisamente, de nuevas ideas. Algo que ya comentamos en unas páginas del blog.

  • ¿O, tal vez, ser una gacela que se halla… PERDIDA?

    Que busca la cueva de dónde salió… y donde la espera su mamá querida. Esa madre imprescindible, para vivir bien nutrido, porque el quererla es algo que viene después de cubrir la imperiosa necesidad.

    Primero nos alimentamos, y al tiempo nos relacionamos… pero el alimento debe entrar muy muy rápido… mientras que el afecto viene después, se va tejiendo con tiempo.

    Y por eso es tan vital una buena alimentación, para construir un sistema nervioso de calidad. Ese sistema operacional, que no librará de los muchos peligros que nos esperan fuera de la cueva/útero. Y ese sistema nervioso que, rizando el rizo (esa es la esencia de la vida), nos permite a su vez desarrollar las otras funciones vitales : las que nos permitirán movernos en busca de alimento y de la apareja reproductiva… porque aún no existen los supermercados.

    Y por eso la preetapa fetal es de vital importancia, para lo que vamos a ser después , en la etapa de cría humana.

    Y no queremos apurar el paso, pero sin estas fases iniciales, la etapa en que se instale la capacidad de reproducirnos va a ser un salto al vacío morrocotudo. Así de simple (y de complejo). El desierto de la adolescencia no se pasa en condiciones, sin tener ya la mochila parcialmente llena con las menudencias fetales e infantiles. Los saltitos adolescentes necesitan buenos músculos y articulaciones. En caso contrario llegaremos a adultos parcialmente mutilados.

  • ¿O quizás ser un chimpancé que… PIENSA?

    Claro que ya podemos ser un animal más evolucionado… el típico mono, por ejemplo. Pero que ya fue infectado por la funesta manía de pensar.

    Estamos aún en la cueva, donde una madre nos alimenta, incluso aunque no sea la propia… y nos enseña a ser precavidos, para cuando necesitemos salir de ella(s). Eso es precisamente empezar a pensar : en nuestro futuro próximo.

    Y eso conlleva enseñarnos a actuar en dos campos muy diferenciados, pero igual de imprescindibles para sobrevivir fuera de la cueva: el uso de un aparato locomotor, que nos permita relacionarnos con el territorio (ecosistema), y de un aparato nervioso, que nos permita analizar los peligros y encontrar el alimento.

    Sin olvidar que ambos aparatos, con su correspondiente función vital, una vez despierte nuestra sexualidad, deben encaminarse a completar el proceso vital con la reproducción. Sin ella no existimos, porque dejará de haber seres humanos capaces de pensar en sí mismos y en los demás.

    Los humanos pueden optar a reproducirse en función de intereses racionales o emocionales. Pero los demás animales no tienen esa opción, deben reproducirse para evitar la extinción de la especie. Un principio, el de no extinción, que también afecta al ser humano, por mucha libertad que tenga. Y por mucho que digan las diferentes biblias religiosas, aunque presuman de verdaderas. Incluso algo razonadas como la Queer.

  • Podemos ser un órgano vegetal, que quiere… SER LIBRE?

    Salimos del útero, salimos de la cueva… o salimos del bloque de edificios, en dónde tenemos nuestro pisito de adulto ya hecho y derecho… o no tanto???

    Porque para algo está la adolescencia… en el fondo somos como bambis perdidos en el bosque, sobre todo cuando nos falta nuestra mamá.

    Y seguro que a papá no lo echamos tanto en falta…

    Dijimos que el poder tiene la capacidad de dejarnos madurar natural y libremente… o, por el contrario, marcar a hierro nuestro camino. Y no precisamente para hacerlo de forma natural y libre.

    El adn social negativo, del que tanto hablamos aquí, es la senda que nos marcará nuestra vida futura. Nos pulirá lo mejor posible, para ser una pieza elemental de la maquinaria social. Sea de las piezas importantes, las que forman la élite, o de las secundarias, las que forman los delegados del poder y el lumpen-colchón. Necesitamos un «gps» positivo, no uno negativo. Aunque , a diferencia del gps, el gen social es obligatorio seguirlo, no es algo voluntario.