
… en una estatua de sal.
O de mármol de Carrara. Diseñada por el mayor artista, normalmente macho, que tenga esa determinada época. Pero, no lo olvidemos, el Renacimiento fue la recuperación de la figura humana, pero, básicamente, la masculina. Así que poco se avanzó, desde que le pasó lo que le pasó a la mujer de Lot.
La mujer seguía siendo un apéndice. Como mucho la madre de Jesús. Lo mismo que María Magdalena, era un elemento importante en la parábola de Cristo sobre «tirar la primera piedra».
El ideal de mujer griega seguía en el Nº 1, hasta que un tal Rubens le dio alguna vuelta. Pero, en esencia, la sociedad civilizada, seguía con el modelo griego, por mucho que pudiera soltarse en modo pornográfico, o estético felliniano, con cualquier tipo de mujer.
No olvidemos que hay machos capaces de violar a mujeres con cierta deficiencia, física o psíquica. Y a ancianas.
El macho humano no solo deriva en tendencias sádicas y masoquistas. Es muy amigo de saltarse todos los límites, que la conciencia humana se debe marcar como imposibles de saltar.








