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  • La tremenda ventaja de ser curioso…

    ¿Y que era lo qué decíamos ayer, sobre la falta de curiosidad? No del feto, ya que él tiene que ser curiosos por obligación biológica, para adaptarse al ambiente… Hablamos de la falta de curiosidad de los padres, de la familia… y de todo ser humano adulto ,que vaya a tener comunicación con el feto… médicos incluidos, claro.

    Y tampoco hablamos ahora del posible e importante paso de escuchar música… hablamos de evitar ruidos excesivos que opacan y, a cambio, sonidos estimulantes. Tanto el feto como el bebé estarán más a gusto si notan que su mamá habla con tranquilidad con su pareja… incluso con un punto de afecto, aunque no requiera articulación de palabras.

    Es evidente que un feto tranquilo, relajado, puede dedicar más tiempo a ir madurando diversas capacidades, que necesitará una vez nacido : un lenguaje (aunque sea de sonidos), un vínculo emocional con la madre, y hasta, por qué no, ir mejorando su sistema inmunitario, aprovechando los aportes nutritivos de la madre.

    Desde luego ya está bien de considerar a la curiosidad como un vicio de ciertos sabios, en vez de tener en cuenta que es una pieza esencial (un biogén), para la adaptación positiva del ser humano.

    ¿Realmente queremos mejorar la vida del feto? Y, ya puestos, ¿qué es eso de llamarle bebé a un feto? Podíamos empezar por ser algo más científicos… ¡o hacernos todos paracientíficos!

  • Porque ser adolescente es (debía ser)…

    … poder ELEGIR tu futuro…

    Y sí ,somos un poco exagerados, cuando comparamos la pérdida de la adolescencia en la sociedad adulta dominante (SAD), de cualquier parte del mundo, con lo que le pasó a Natalie Wood en sus papel de cría humana que fue raptada por los nativos americanos.

    ¿O puede que no tanto? Porque los adultos parece que disfrutan haciendo que las adolescentes se tengan que enfrentar a un continuo dilema, para elegir lo que quieren ser: princesa o sierva, mujer libre o prostituta, decir que si a todo o ser una respondona… básicamente, vivir libre o vivir oprimida.

    ¿Cuál es el recorrido de una cría humana, cuando, si no pierde su infancia, es arrastrada a una pérdida de su adolescencia?

    Y no hablamos de perderla por el maltrato típico de unos padres biológicos o adoptivos (lo típicos «de acogida USA»), no. Hablamos del proceso de desposesión suavizada artificialmente, que se va dando en un adolescente, a lo largo de su proceso de maduración. Hablamos de no dejar que se haga adulto con naturalidad y libertad, sino de convertirlo en la pieza de la maquinaria social que la SAD desea.

    Los adultos tan liberales y blancos (o negros , o amarillos, o cobrizos…) van marcando el camino de toda cría humana, porque consideran que su tutoría adulta debe consistir en impedir que madure libremente. Ellos son los enemigos (algunos) de las Natalie Wood actuales y reales del planeta… por ejemplo en Afganistán o en Gaza. En las última olimpiadas de Paris 24 castigaron a una olímpica afgana, por mostrarse solidaria con sus compatriotas. ¿Dónde está el espíritu olímpico? Ni dejan que se exprese el gen biológico, que nos pide ser solidarios. ¿A qué ahora no exagero tanto?

  • Es entonces, cuando el ADN…

    … «decide» dar su primer paso decisivo…

    Un paso con un potencial genético muy determinante… que nos debe hacer despertar, si es que estábamos dormidos (en nuestra infancia). Porque si no estuvimos dormidos, por el injerto de un adn social negativo infantil, es ahora cuando le toca el turno a la versión más dura de ese adn social negativo. Es la hora de que despliegue su enorme potencial sociogenético. Que no es otra cosa, que la capacidad para intentar tachar la escritura que traen los genes biológicos. Y es muy grande esa capacidad de reescritura, en nuestra adolescencia, por estar tan maduro. Debido a la tremenda experiencia que ha cogido, al haber actuado durante la infancia, aunque no hubiera conseguido totalmente sus objetivo.

    Y por esa razón, este adn negativo, si no nos preparamos con los filtros propios necesarios, va a marcar la diferencia en nuestro futuro comportamiento, como adolescentes. Llegaremos a la etapa adulta habiendo perdido la adolescencia, total o parcialmente.

    Perder la infancia no es determinante, porque nos sigue quedando la etapa fundamental, la adolescencia. Ella nos puede minimizar los desperfectos u omisiones de la infancia. En ella se nos pone el cerebro a tope y ya tendremos que evitar el quedarnos sin las herramientas precisas, para dar la batalla como adultos.

    Porque si perdemos también la adolescencia, entonces ya podemos despedirnos de llegar a ser adultos completos. Seguiremos creciendo con un tipo de maduración mental, que ya nos impide ser adultos naturales y libres, tal como nos tenía diseñados la naturaleza.

    Por el contrario, seremos simples piezas de diseño sofisticado, o bastante obsoletas, de la maquinaria social. Dependiendo de nuestro etiquetaje previo. Ni más ni menos.

  • Y además ver, para…

    … ser natural y libre!!!

    Porque vas a necesitar ver, y ver bien, si quieres seguir dando pasos en tu devenir vital. Sobre todo cuando compruebes que de alguna forma te han impedido «ser libre».

    Claro que tú aún no puedes entender ese concepto de libertad. Como no tienes ni idea de que necesitas madurar. Pero te da miedo sentirte solo, sin la compañía imprescindible de una mamá que te cuide.

    Da igual que sea una mamá biológica o una mamá adoptiva, pero que te cuide.

    Porque no sabes explicar, de hecho ni hablas, pero intuyes que dependes de esa mamá para seguir viviendo.

    Esa extrema necesidad de otros humanos es lo que nos hace ser crías humanas. No somos seres vivos individuales, capaces de sobrevivir por nosotros mismos. Nacemos totalmente dependientes. Sin los adultos somos seres en proyecto, nada más (ni nada menos). La ventajas y desventajas de ser humanos.

  • Ver para localizar a mamá…

    … y sin necesidad de GPS.

    Porque la gente cree que buscar la teta y, sobre todo, encontrarla, es muy fácil. Menos mal que viene un mapa en nuestro ADN, para hacer ese recorrido.

    Y, ¿qué decir de mamar? Si no fuera automático, el esfuerzo que debería hacer el bebé, provocaría, seguro, que muchos se murieran de hambre. Todo por no esforzarse en chupar del pezón.

    Estos primeros pasos de nuestra vida, son mandatos de nuestro ADN, a los que no nos podemos oponer. Son cosas que no se necesitan aprender. Lo mismo que la bajada de la leche materna, son actividades innatas. Y gracias a esa no necesidad de esfozarse, podemos crecer y llegar a ser crías humanas, dispuestas a aprender todo lo que necesitamos.

    El problema es que el ADN trae llaves para entrar en la escuela (de la vida), pero no trae las instrucciones que necesitamos, para seguir avanzando (dentro de ella). Ese largo proceso de maduración va a depender de nosotros. A partir de entonces, el esfuerzo para aprender será de vital importancia. Y contando, desde luego, con los adultos que nos rodean. Para que nos ayuden, no para que nos maltraten.

    Y aquí, precisamente, es donde entra la necesaria curiosidad para querer aprender. Seas un complejo humano ou un «simple» gato.

  • Y si las vacas no hablan…

    … ¡los bebés tampoco!

    Porque nacemos con los ojos cerrados y tenemos que aprender a mirar. Pero eso es bien sencillo, lo difícil es el siguiente paso : aprender a ver.

    Y ahí si que tenemos marcas genéticas : la curiosidad por saber, la necesidad de madurar… Empezando por recibir alimento y afecto, para dar los siguientes «pasos».

    Así que nacemos inexpertos en ver, pero no imposibilitados para mirar hacia algunas partes de nuestro entorno. Una vez que aprendamos a mover la cabeza.

    Porque lo primero es aprender a movernos, para que, si alguien nos trajo al mundo, siga pendiente de nosotros lo más cercano posible.

    Y al abrir los ojos, ya estamos en disposición de aprender a ver, llenando los circuitos neuronales precisos. Porque esa actividad si está marcada genéticamente. Y porque, si no guardamos lo que vemos, de nada vale esa capacidad de ver.