Etiqueta: discriminación

  • Y se inventan lo de tener GRANDES CAPACIDADES !!!

    A tal punto llega la hipocresía de la SAD, en esta primera clasificación de pobres y ricos, que los ricos se inventan aspectos que le permitan ser aún más privilegiados.

    Uno de los últimos descubrimientos universitarios es el de que hay crías humanas que tienen una capacidad intelectual superior. Y por ello reclaman ayudas económicas. Para nada indican que esa supuesta superioridad intelectual (que se da realmente con medidas estereotipadas) , nace de una superioridad económica, que les permite sobresalir sobre el valor medio de cerebros hambrientos. Y hambrientos de comida material, no de comida intelectual (que también).

    En un mundo donde seguimos con una mayoría de seres humanos que viven en la pobreza, no tienen que comer y, para colmo, los usan como material humano en el tráfico de órganos (o de cuerpos completos).

    Mucha hipocresía adulta se tiene que aguantar!!!

    Estos que hablan del alto potencial, se olvidan de que la potencia aristotélica la tenemos todos los humanos, por el simple hecho de serlo, pero la pobreza (algo artificial)les impide a los pobres que se pueda convertir en acto. Mientras que los de «alto potencial» suelen ser lo hijos de los ricos, que ya nacen con un montón de «acciones» de las multinacionales… por lo que ya no necesitan ayuda del estado, para transformar su potencial en acto… porque sus papás se lo pagan todo… y, para colmo, después de haberlo robado a los que tendrán que seguir pobres…y que, además, no tienen suficiente ayuda de Papá Estado.

  • Al final, todo acaba en… una MODA !!!

    La del cuero, la del sacrosanto cuero… la de «si no vas de cuero, ya no eres un gay con categoría»… la moda para ser incluido en el universo gay. Que se ha caracterizado, precisamente por concretarse en una especie de gheto para los homosexuales machos.

    Generando así esa modalidad de «lobby gay». Uno más, en la SAD, que trata de atrapar con sus tentáculos toda salida de armario. Algo que debía ser mucho más libre, dando más libertad para mostrar la nueva vestimenta «fuera del armario», sin caer en la imposición (vestida de «libertad») que supone el vestir de cuero negro.

    Con una parafernalia, para colmo, con ciertos tintes nazis, que le llevan a dar una imagen violenta… y, lo peor, demasiado sadomasoquista.

    Y de una forma totalmente discriminatoria, muy al modo de los Ángeles del infierno… porque si no te disfrazas de gay, es que no puedes ser un auténtico gay.

    Cuánto mal hizo al movimiento homosexual, de hombres y mujeres, este tipo de ensañamiento ideológico cultural : uno más de los típicos excesos que se fraguan en los movimientos de liberación social. Esos que, como los actuales Queer y Woke, rematan por ser poco libertarios y sí muy autoritarios. Tal como en su momento le pasó al cristianismo.

  • Pero nos cuesta, y mucho, amar… lo DIFERENTE

    Todos (o casi todos) tenemos empatía por aquellos seres humanos que padecen alguna deficiencia, sea física o química… al menos en referencia a un estándar social dictado por la costumbre, hasta que nos toca tener una relación directa y prolongada con ellos… entonces, la capacidad que nos marca un gen biológico, en relación a esas habilidades sociales innatas, que nos marca el ADN… se van suplantando por la capacidad, que nos marca el adn social negativo, haciendo que sobresalga la falta de empatía, la insolidaridad, el desprecio e incluso el odio al diferente.

    No hay que ser el deforme Quasimodo para notar ese desprecio recibido, más o menos claro…ni tampoco la bella Esmeralda para sentir el desprecio emitido. Incluso con cierto disgusto, por parecernos poco humano.

    Toda cría humana ha bebido y comido dosis constantes de mirar con odio al diferente, para que lo veamos una especie de enemigo. No tanto porque nos quiera hacer daño, como por ser un intruso que nos puede robar nuestra dosis de felicidad. La propia Esmeralda, en España conocería bien el desprecio de los payos.

    ¿Qué nos obliga a ser comprensivo con un ser humano que nació deforme, aunque pueda ser más cariñoso e inteligente que nosotros? O que nació como nosotros, pero en un colectivo humano que se considera despreciable.

  • Ni la diferencia de edad… o de RAZA

    Y sí, ya sabemos que el amigo John Wayne, su personaje, no es precisamente muy amigo de los nativos usamericanos, los famosos indios piel roja de la pelis del Oeste, que amigo Colón hizo asociar a los hindúes de la India. Pero nos vale para ilustar esta entrada perfectamente. Eso sí, con cierta dosis de ironía.

    Además, porque muchos estuvimos enamorados de Natalie Wood, incluso antes de ser la María de Wes Side Story… como olvidar su explosivo esplendor en la yerba o conquistando al alocado James Dean.

    Pero eso son simples detalles de un gen social positivo, que nos fue injertando la visión incansable del cine hollywoodense.

    Lo que sí pertenece a nuestro ADN es el afán que tenemos, por plasmar en la realidad, ese concepto de belleza que tanto dio que hablar al amigo Sócrates, aunque fuese incapaz de concretarlo en una simple frase de cuatro palabras.

    Por la contra Natalie nos lo dio completamente hecho, aunque fuera con la manipulación inevitable de un Hollywood, muy amigo de vitorear una belleza del tipo clásica griega, pero con un toque rubens/marilyn, en las zonas corporales femeninas más sobresalientes. Eso si que lo podemos integrar en la parte negativa, parcialmente, de nuestro gen social (aprendido). Una idealización de la figura femenina, que tanto dolor podrá causar en nuestra adolescencia.Todo lo contrario de ese machote tipo Wayne, que acabó simbolizando el típico hombre duro del Oeste Usamericano. Arquetipo del macho, que lleva injertado, como gen social negativo, una buena parte de los espectadores de películas como esta (Centauros del desierto).

  • Y, ¿cómo es hacerse adulta y luchar… CONTRA las arrugas sociales?

    Porque no es fácil luchar. Sobre todo si eres mujer, aunque seas blanca y famosa. Y si no, que se lo pregunten a Susan Sarandon, por ejemplo.

    Pero, ¿qué haces si eres negra, pero no negra rica USA, sino negra sencilla de cualquier barrio negro USA… o peor, de algún rincón perdido en el Congo, por ejemplo.

    O si eres nuestra amiga gazatí, que aún no cumpliste los diez años, pero ya pasaste hambre y miedo a raudales… esperando simplemente a que la siguiente bomba estalle… o el cabrón del francotirador practique tiro olímpico contigo. Por ejemplo.

    Claro que también puedes ser la desconocida esposa de un españolito medio, que te considera una propiedad privada y no te deja ser libre… e incluso vivir. Otro ejemplo.

    En fin, que eres mujer y el gen social negativo del macho depredador se lo pone claro : ¡eres una pieza a cazar!

  • O, al revés, ser tú la maltratada… hasta acabar siendo una jodida ZOMBI!!!

    Porque no hay que estar en Walking Dead para ser un zombi virtual. Basta con haber perdido tu adolescencia, o buena parte de ella, para hacerte un adulto, que no sabe pensar con claridad y solo se mueve por apetitos irracionales. Ellos también son zombis. ¡Aunque son reales!

    Porque hasta ahora hablamos de perder la adolescencia, pero no paramos a reflexionar sobre los detalles típicos, que describen ese tipo de pérdida.

    Porque el gen social negativo, que te lleva a ser un adulto incompleto, se nota perfectamente injertado, cuando tienes que comportarte como un adulto y solo eres capaz de ser «medio adulto», esa pieza de la maquinaria social, lo que te hace actuar tal cual un zombi humano.

    En el caso de la buena peli Carrie (B. de Palma), nos muestra como una fanática madre, abducida por la religión, y unos casi paralíticos mentales adolescentes, estos abducidos por la tradición machista de la sociedad USA, acaban haciendo de Carrie una auténtica zombi.

    En este caso se junta el gen social negativo de la ignorancia adquirida/mantenida por motivos religiosos, con el gen social negativo que favorece un Síndrome de Estocolmo Supremacista, en general, combinado con el Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, del que están infectadas prácticamente todas las compañeras de Carrie. Muy minorizado, eso sí, en la compañera que trata de ayudarla. Un buen ejemplo de como la sociogenética debe lidiar con una gran complejidad, en el manejo del adn social, sea positivo o negativo.

  • ¿Por qué el juego del aro que fue…

    … considerado mixto…

    … acabó siendo un juego de niños? ¿ Por qué en mi barrio, por ejemplo, no estaba bien visto jugar con las chicas al aro. Y eso que no era jugar a «las casitas». ¡Cuánto trabajo de relación masculina/femenina se perdió con tamañas tonterías sociales!

    Era ya la costumbre, los juegos clasificados por sexo, en una sociedad adulta dominante (SAD) totalmente patriarcal. De un machismo exacerbado. Un machismo que fue aumentando considerablemente, en vez de disminuir, según se hacía ver como algo normal, lo que ya desde el Imperio Romano era algo anormal. Pasaba como con la palabra civilización. Civilizar al macho era darle el poder, sobre los bárbaros. Civilizar a la mujer era hacerla cada vez más invisible. La mujer se iba invisibilizando cada vez más, como ser humano, al ir cogiendo más protagonismo el macho. Hasta que apareció el movimiento sufraguista y trató de derribar ese muro artificial.

    El hecho de que me gustara jugar al brilé (cuerda)o a las casitas, porque en general me gustaban los juegos menos violentos, ya me suponía cargar con el gen social de no ser todo lo macho que se necesitaba ,en un barrio periférico de gran ciudad. Menos mal que no escapaba de salir en pandilla a recorrer caminos por los alrededores, incluida alguna pelea con gente de otros barrios. Así evitaba que algunos genes sociales, etiquetas que se querían ir poniendo, en la mente de mis colegas, quedarán finalmente injertadas. Con lo cual pasaría a ser considerado un bicho demasiado raro, para ser su colega.

    Y es que me gustaba mucho leer. ¿Qué tipo de gen social se tiene injertado, para fomentar la lectura en vez de despreciarla, como hacían muchos de mis compañeros? ¿Por qué se consideraban macholos a las chicas que gustaban de jugar al fútbol o practicar ciertos riesgos «típicos de hombres» (desafíos, peleas…). Ya no digamos fumar.

    ¿Seguimos sin ver las nociones básicas de un estudio sociogenético del comportamiento humano?

  • ¿Y qué pasa con los juegos «de niños»…

    … que podían ser fácilmente mixtos?

    Porque, a diferencia del boxeo, que salió ayer en relación con unos Juegos Olímpicos, jugar a las canicas no requiere demasiada fuerza. Es decir que se necesita poca energía muscular, para impulsar las canicas. Por lo que un aporte excesivo de testosterona no favorece en absoluto el juego de quien lo posea. Algo que sí pasaba con el boxeador «nacido mujer», que se enfrenta a otras mujeres, que poseen únicamente su entrenamiento diario, corporal y mental. Con mucha menos testosterona que su contrincante.

    En este caso se podría considerar que tanto hembras como machos son apropiados para el juego de las canicas. Pero, ¿cuántas veces jugamos a las canicas chavalas y chavales, en mi barrio? Tantas como al revés, con el juego de «las casitas». Ningún macho quería jugar con ellas. Un juego «típicamente» femenino, se decía.

    Y eso quiere decir algo. Aunque no lo queramos ver.

    Se llama impregnar, o injertar a las crías humanas con un gen social, que los marcará ya para siempre como jugadores o no de determinados juegos. Desde ese momento ya habrá juegos de niños y juegos de niñas.

    Favoreciendo así una separación por sexo, en una época que la sexualidad aún no juega ningún papel importante. Despreciando por lo tanto la necesaria interacción social entre los dos grupos dehuamnso,q eu ala anturaleza geenró por razones de eeficieenci areproductuiiva. En cierto modo viene a ser la obsesión divina del Edén por evitar que los seres humanos comieran manzanas, fuese por la razón que fuese. Aunque, en este caso, sea más bien no dejarles comer del mismo frutal. El comienzo de la llamada discriminación sexual, entre hombres y mujeres.

  • Cuando nace un ser humano ya trae consigo…

    … su tarjeta de «recién hecho»!!!

    Como debe ser. En una sociedad adulta dominante (SAD) que se precia de estar bien organizada. En sus grupos étnicos, sus clases sociales, sus casinos y sus yates.

    No todos somos fabricados, para ocupar el mismo puesto en la maquinaria social.

    Los hay, que nacen para renovar el mecanismo, que se va haciendo viejo. En diferentes niveles de complejidad operativa y de delegación del poder central.

    Y los hay, para seguir mandando, desde la Unidad Central de Mando (gobiernos oficiales y en la sombra). Lo que en un ordenador viene a ser la CPU.

    Y, además, siempre se necesita un personal que ocupe la zona exterior a la maquinaria, para hacerle ver a sus piezas humanas, que aún lo pueden pasar peor si protestan, por estar atados al mecanismo social que los oprime. Realmente vivir fuera del sistema no es ser antisistema, es ser el alimento espiritual de las piezas humanas que lo mantienen funcionando (funcionarios del poder, que se sienten halagados de ver, como otros están mucho peor.). El lumpen no es antisistema, por mucho que se autoconsidere así. El fluido humano que habita «fuera del sistema» también forma parte del sistema. es como un aceite lubrificante, que no es parte del motor, pero lo necesita para su buen funcionamiento. Los que creen vivir fuera del sistema social, son una parte fundamental de su mantenimiento. Y no hay que ser marxista, para comtemplarlo así, en este siglo XXI.

  • Porque no todas la ETIQUETAS…

    … son NATURALES!!!

    Como solemos decir, casi todo lo que se manifiesta en el comportamiento cotidiano de un ser humano, responde a marcas de genes sociales, por lo tanto son marcas artificiales. Los genes naturales quedan tachados temporalmente, o definitivamente, para dirigir nuestras acciones en el ecosistema naturoartificial dónde vivimos. Los suplen en esa labor los llamados (aquí) genes sociales.

    Y ya dijimos que una cosa es mirar y otra ver, lo mismo que hicimos con ciencia y creencia… y, como no, con los genes naturales (biológicos) y los genes sociales (artificiales). Y de ESO va ESTO. De lo que intentamos hablar aquí.

    Son reflexiones que intentan ayudarnos a comprender que la complejidad de nuestra visión es mucha. Y que, por ese motivo, necesitamos armarnos de herramientas (filtros…) que nos puedan ayudar.

    Porque no todo lo que nos parece ver es real. Porque podemos nacer para andar por la vida con los pies descalzos, repartiendo leche y, aún así, no tener resuelta la vida. Simplemente, porque hemos nacido ricos o pobres y eso no depende de nosotros.

    Aunque sí depende de que nos toque de tutor un adulto que quiera comportarse como un ser humano, entonces tuvimos suerte. Pero si prefiere ser un delegado del poder establecido, para jodernos el resto de nuestra vida, aunque presuma de ser padre de acogida, entonces estamos bien jodidos. Sobre todo jodidas.