Autor: xaqun

  • Incluso con la panorámica bien definida…

    … cuesta trabajo observar lo que buscamos.

    Porque no conviene que la imagen que se forma en el cerebro, tenga demasiados elementos a discernir, en un momento inicial de nuestra visión. O de nuestra escucha, tacto, sabor u olfato. Sobre todo si no tenemos la experiencia necesaria para almacenar las grabaciones, que vayamos haciendo, de una forma ordenada. Siendo completada con otras grabaciones que puedan ser sacadas de la ROM/MOR a la RAM/MONR, cada vez que las necesitemos para completar la visión que estamos teniendo.

    Porque la eficiencia en la observación de lo visto, siempre dependerá de ese paso temporal de la ROM a la RAM, tal como pasa en una computadora artificial. En cierto modo de es alatencia «de paso», av a adeepnder la eficiencia en la ainterepretación de lo visto.

    En la imagen de una protesta campesina (Novecento) tenemos a un protagonista en primer plano y a otro al fondo. Pero lo esencial no son ellos dos, son una serie de rostros anónimos (el pueblo), haciendo hincapié en el de alguna cría humana. O el de alguna mujer ya mayor. Ellas son los verdaderos protagonistas de la escena reivindicativa.

    La unión de toda esas edades en la protesta contra el patrón explotador. Esa es SU fuerza. Y, para leer eso en la imagen, se necesita subir de la ROM algo sobre nociones históricas, acerca de esa explotación de unos poderosos, sobre un pueblo oprimido. Sin eses datos tan preciosos, puede que ni «veamos» que son campesinas protestando.

    Porque eso, el pueblo unido reivindicando sus dignidad, es lo que nos intenta decir la imagen. Por lo tanto será, lo que nosotros debemos ver, si es que la sabemos leer.

  • Y si pasamos un poco de los planos «por separado»…

    …. ¿qué podremos decir del conjunto?

    O de lo que podemos también llamar, una visión panorámica.

    Porque si el primer plano puede ocultar algo de lo que «hay detrás», aquí resulta difícil no perderse mirando lo que «hay delante».

    Desde luego nada nos evita, en ambos casos, el esfuerzo de observar con atención, si queremos ver algo.

    Porque todo el conjunto se forma a partir de sus elementos. Así que volvemos a necesitar su cuidadosa disección.

    Lo ya repetido : ver es algo más que poner los ojos frente a una realidad.

  • Como mínimo, siempre hay un primer plano…

    … y también un plano de fondo.

    Y en el medio de ambos TODO. O casi todo. Y decimos casi, porque no todo está explícito, como ya hemos repetido bien de veces. Hay cosas en ese medio, que pueden no ser visibles en una primera o segunda visión, como ya dijimos. Y vamos a hablar de ellas a partir de ahora. Ya no es solamente un problema de usar filtros o no. Ni de lo ya hablado, por encima, cuando reflexionamos sobre el papel del encuadre y el enfoque, al tratar de ver lo que miramos.

    Tampoco nos referimos, en este caso, a las arenas que forman la playa o a las moléculas que forman el mar. Como indicamos el otro día, eso es materia de reflexión posterior, cuando queramos profundizar en la materia «más adentro»(y en su íntima colega, la energía).

    Ahora toca reflexionar sobre el imprescindible papel de la memoria en el mecanismo de la visión. En lo que podemos llamar la visión completa(da). Porque quien no haya visto en su vida una palmera no sabrá/podrá ver la corteza de una palmera en primer plano. Para el que no la conoce, puede ser «cualquier cosa». Volvemos a incidir, como no, en la vital importancia de la memoria ROM/MOR. Sobre todo para no caer en un uso reducido a la memoria RAM. Que podemos también denominar Memoria No Organizada ni Registrada (MNOR), de uso exclusivamente temporal. La que podemos considerar memoria típica «de los chapones».

    En este caso playero, por ejemplo, quien no haya leído, como mínimo, un relato marino, no podrá imaginar que al fondo se está viendo (si miras con atención) el típico islote mediterráneo.

    Y eso es, nunca lo olvidemos, porque lo que tengamos grabado en nuestra memoria, será fundamental para llegar a puerto en la gran aventura de la visión. Ese complementar lo visto, que decíamos antes. Algo así pasará cuando logremos «ver» usando el tacto, el gusto, el olfato o el maravilloso oído (ah, la música, también con «sus planos»).

  • La realidad es como el cine…

    … o es el cine como la realidad.

    Pero dejemos la estructura de la materia para otro momento. Porque en ese territorio no llegan los ojos del ser humano, y se necesitan mucho esfuerzo neuronal para solo acercarse un poco a «ver algo que es posible». Incluso un instrumental muy complejo (y caro).

    Volvamos a nuestro ecosistema visible, lo que se suele llamar el entorno próximo. Donde vivimos.

    En la imagen intentamos resumir el problema de los «planos de visión». Usando un cacho de realidad macroscópica, llamada playa de Benidorm.

    Un primer plano. Un plano medio, o más bien, varios. Y finalmente un plano de fondo.

    Si tenemos buena vista (ya hablaremos de «ver» con otros sentidos), toca esforzarse por observar lo que se pueda observar en cada uno de los planos. Tanto lo que sea real, como aquello que nos parece real, aunque pueda ser solo una engañosa apariencia. Algo así com acercarse a una persona, para intentar ver todas las capas (Shrek) que la forman.

  • Porque descifrar la realidad…

    … requiere conocimientos (y muchos).

    Además del simple esfuerzo, físico y mental, al observar la realidad, para descubrir sus secretos más ocultos, se necesitan conocimientos sobre ella. Y por eso hablamos tanto de pensar para existir, y de existir para ver. Cualquier ser vivo que quiera sobrevivir en su ecosistema tiene que pensar, o hacer algo parecido aunque sea un simple pensamiento instintivo. ya llegará el moemento de elaborar un pensamiento crítico. Porque ese ver/pensando es lo que significa adquirir conocimientos nuevos. Ir recogiendo datos (información) del ecosistema, que necesitamos almacenar y organizar. Conocimientos que se irán adquiriendo según pensamos en lo que vemos. Es decir, habrá que evitar el Síndrome del Alumno que Mira el Libro pero No lo Ve…

    Porque no llega con posar los ojos sobre el libro y ver una fila de hormigas (letras)formando un texto, incluso con fotos adjuntas… de nada valdrá si no fijamos lo que vemos en algun lugar de nuestra memeoria, donde almacenar la información. Pero mucho cuidado, es esencial hacerlo de forma organizada, es decir bien PENSADA.

    En la imagen nosotros vemos a Superman, por ejemplo, pero debemos de pensar que es un ser humano imaginario. Representado en el cómic por un dibujo, y en el cine por un actor. Tres niveles diferentes de existencia en la misma imagen. Pero ninguna de ellas REAL. Superman no se puede pensar a sí mismo, por mucho que nosotros pensemos en él.

    Y sí, es algo complicado, y todo lo que falta aún por descifrar en una simple imagen de «un hombre volador».

    Así que toca percibir la realidad y transformarla en una colección de datos (información), bien ordenados (lo mejor posible), para ser usados cuando le convenga al vidente.

  • Demasiados datos para…

    … tan poco cerebro.

    Incluso teniendo un cerebro estratosférico.

    Porque son muchos datos, bastantes incluso erróneos, pero es muy poca información fiable. Pocos datos operativos para meter en tu memoria ROM/MOR. Poco que valga la pena, o, como dicen popularmente, demasiado hueso para tan poca chicha.

    La información que recibe un gorila en su selva natural (cada vez más pequeña), o en el jodido zoo, no tiene parangón con la cantidad de ella que le llega a un ser humano, en su selva urbana (cada vez más grande). Sobre todo con la omnipresente internet.

    ¿Cómo quedará, entonces, aquel gran problema inicial de «mirar a qué y cómo»? No llega con superar la masa cerebral del gorila, o del chimpancé, se necesita una organización especial de esa masa, para rentabilizar la información (el exceso) que nos llega. Y ahí sí que juegan un papel importante los filtros mentales propios, de los que ya hablamos unas cuantas veces.

    Porque una simple influencer (o uno), por ejemplo, solo es el tentáculo que la SAD (sociedad adulta dominante) dirige hacia nosotros. No deja de ser ese Cortyceps (recuerda TLOU), que se quiere introducir en nuestro cerebro, para hacer un cambio radical en su proyecto de futuro genético, ese con el que nacemos todos. Es una parte de esa sociedad que se injerta en nuestro cerebro, en modo adn social negativo, del que también ya hemos hablado un poco. ¡Y mucho más que hablaremos!

  • ¿Sobre todo cuando la realidad…

    … se nos muestra muy escondida?

    O, lo que es casi peor, totalmente disfrazada. Todo es materia. O energía, como veremos más adelante. Cómo podemos hacer para observarla, sobre todo «por dentro» (tras los sucesivos muros filtradores o planos de visión). Porque existe un mundo macroscópico, pero también uno microscópico. Y eso hasta nos hace dudar de la llamada realidad.

    Si es que existe.

    Si la queremos ver.

    Si estamos dispuestos a pensarla (para que exista) y a meter nuestra mente en su interior.

    Y a pensar para que puede valer, tamaño esfuerzo mental, por nuestra parte.

  • Además un primer plano siempre asombra,…

    … pero también quita mucha información.

    Porque el primer plano oscurece, en cierta medida, el fondo. O lo que hay arriba, abajo o a los lados. Nada se puede ver (en principio), que no sea esa cara, por ejemplo, que parece «tapar» todo. O dicho de otra forma, aparecen diversos muros filtro virtuales, que nos pueden difuminar la imagen que estamos mirando. Es decir, no podemos nunca quedarnos con lo primero que vemos. Siempre es necesaria una revisión. El primer plano nos descoloca visualmente e incita a ver solo las apariencias. No hay que ser fan de series de polis, para notar lo importante de una buena observación de la escena de un crimen. Hay detalles que se nos escaparán en dos o tres visionados previos. Siempre hay que volver a revisar lo mirado, por si no vimos algo en miradas anteriores. Nada que no se trabaje en otra parte de este blog.

    Y aquí aparece de nuevo el problema de la paja y el grano. A veces se tiene que mirar muy a fondo algo, para observar lo que no se ve a primera vista. No deja de ser un asunto de filtros. Que aumenten y ayuden a fijar la atención en lo que miramos. Recordemos incluso el uso de gafas especiales para luz UV, por ejemplo.

    Y por eso se tiene que profundizar, mirando cada vez más adentro de esa realidad a la que nos enfrentamos. Hay que separar mucha paja. Sobre todo si alguien quiso confundirnos, para que tomemos un camino de investigación equivocado.

    Entonces, ¿para qué puede valer tanto cine y tanta TV?

    Aprender, cada vez más, es lo que nos diferencia realmente de los otros animales. Su instinto no les deja aprender mucho más allá de lo que aprenden en su etapa juvenil. Luego ya es formar conocimientos superpuestos (mecánicos), sobre el material asimilado en su etapa de maduración. Pero su conocimiento no evoluciona, como sí lo hace el nuestro. En esto (evolucionamos mentalmente)nos seguimos diferenciando en mucho de los algoritmos llamados «inteligentes».

  • Empecemos porque no todo lo que necesitamos ver…

    … estará visible en un primer plano!!!

    No podremos verlo con facilidad. Para eso ya dijimos que era muy necesario el esfuerzo de pensar. No llega con estar animado y poner mucha atención a lo que se mira. Y ¿por qué tanto esfuerzo para pensar correctamente? Porque así llegamos al meollo de la cuestión mirar/ver (la diversidad): ¿acaso todos los aspectos que forman la realidad que miramos, están «a simple vista», son explícitos? Es decir, ¿serán tan tan «visibles», que en una primera mirada ya veremos todo lo que tenemos delante? Queramos verlo o no. Acordémonos de las flores. Lo mucho que podían ocultar en una primera visión. Se puede decir que, sin revisión, no veremos casi nada. Y sin pensar en lo que vemos, de nada vale el filtro que usemos para velo. Es un mero instrumeento que ayuad a ver, pero no construye lo que debemos ver. Necesitamos pensar en esa visión. Necesitamos, como no, usar la ROM/MOR. Y el sistema operativo de pensar, que no solo llega con operar la memoria, para recordar la información que está relacionado con lo que miramos. ¡Hay que trabajarla!

    Dicho de otra forma, la flor no existe hasta que nosotros la pensamos. Como no existirá todo lo que ella esconde, si no somos capaces de pensar en ello, una vez que lo visualizamos. Eso es precisamente PERCIBIR lo que miramos. Es decir, hacemos en ese preciso momento que, eso que vemos, EXISTA. Y, por eso, para ver, no solo llega con tener curiosidad, es precisa una buena observación (gran dosis de atención), para que nos permita desentrañar la maraña icónica de eso que estamos «viendo».

    Y ahí vuelve el pensar, en nosotros y en la flor, por ejemplo, para que la observación dé como resultado una serie de datos que podemos fijar en un circuito neuronal. El archivo dentro de la ROM/MOR. Donde organizaremos esa información, para que sea usada de forma eficiente, en una nueva extracción.

    Y no olvidemos nunca, que necesitamos pensar en otro ser humano, y que él nos piense a nosotros. Para que así, realmente podamos hablar de nuestra posible existencia. De modo que al final, esto de ver lo que miramos tiene mucha más miga de lo que podíamos pensar en un principio (cuando se mira poco, se ve peor y, casi nunca, se piensa en lo que se ve).

    También lo «vimos» con la rosa humana iraní, siempre hay más de lo que vemos «a primera» vista»… porque ella muestra la belleza(sea lo que eso sea) robada por el poder religioso, entre otras cosas. Y, como no, con el muro argentino de una entrada anterior.¿ Cuánto nos puede quedar sin ver, si no observamos con profunda atención lo que estamos viendo?… siempre más allá del primero, e, incluso, del segundo plano… La pregunta correcta siempre será : ¿Qué hay más allá?

  • Y el pensar no es fácil, porque…

    … supone un gran esfuerzo.

    Y llevamos mucho tiempo hablando de muros filtro que no dejan ver. O que solo dejan ver lo que quieren. Hablando del esfuerzo necesario para traspasarlos con la vista. Y de como necesitamos filtros positivos (propios) que se opongan a los filtros negativos (impuestos), que pueden aportar dichos muros. Y algún día hablaremos de traspasarlos con los otros sentidos del ser humano, aparte de la vista. También hablamos de lo difícil que resulta ver más allá de la imagen de flor que tenemos en primer plano. Ahora toca hablar un poco de eses muros virtuales, en forma de planos, o de figuras tridimensionales (como si fueran hologramas en modo Joi), que se nos ponen frente a los ojos. Y de como se necesita pensar mucho, para indagar los pasos que nos ayuden a percibir eso que tanto nos cuesta. Diferenciar lo que es real y lo que solo se presenta como real, por muy bien hecha que esté la figura tridimensional.

    Porque es condición el pensar, dijo un tal Descartes, para existir. Si no piensas no existes. Pero, cuidado, si otro no te piensa a ti, también puede ser que no existas. Se llama invisibilización social. Un padecimiento muy típico de las mujeres, cuando los hombres hacen todo lo posible para no pensar en ellas. Y cuando las piensan, las hacen visibles, solo es para estar en la cocina o en la cama.

    Y luego vierrne otro problema. Como dice la imagen, puede ser que alguna gente que exista no piense, por lo menos mucho, dado el trabajo que representa . Aunque esos sí que están considerados por Descartes . Decimos que «no piensan» porque consideramos que «piensan mal», pero sí que piensan. Sobre todo como joderte, si no les caes bien.

    Así que, si quieres existir, y combatir a quien te quiere invisibilizar, mejor que te esfuerces por conseguir las herramientas precisas para esa batalla social. Una «guerra» que va a ser cotidiana, con altibajos y momentos muy jodidos, pero que también te hará disfrutar cuando te veas capaz de sacar tu barco del puerto, contra viento y marea.

    Es decir, cuando compruebes que estás pensando y, por lo tanto ,también existiendo.