Autor: xaqun

  • Porque ser mujer y madre, tiene que ver…

    … con un modo de esclavitud…

    … aunque el patriarcado lo haya bendecido como algo natural e, incluso, grandioso.

    Ya lo era con la aristocracia, sobre todo para usar el matrimonio regio como reproducción de un sistema de producción social : nobles y siervos.

    Pero la burguesía, triunfante en la Revolución Francesa (eso sí muy ilustrada), fue capaz de crear un sistema de producción social, dónde la nobleza no tenía sentido, por ser improductiva básicamente. Ella pasaba a ocupar la cima de la pirámide social.

    Pero era fundamental que la mujer solo ocupara el segmento social de reproducir la descendencia de esa burguesía. Nada más (y nada menos!). De hecho estaría muy mal visto que las burguesas trataran de producir cualquier otra mercancía, aunque solo fuera cultural.

    Y por eso podemos decir que, como sucedió con los esclavos en USA, pasaron las mujeres, de ser esclavas en todas partes, a ser esclavas en las casas de los burgueses. O de los trabajadores a sueldo que tenían eses burgueses. El burgués era el amo del trabajador y el trabajador se tenía que conformar con ser el amo de su casa. ¡Qué, en general, ni «su» casa era!

  • Porque lo de la mujer es un tema de maltrato…

    … que viene de muy antiguo!!!

    Desde la prehistoria del ser humano. Y es para dar de comer aparte, por lo complejo y lo mal visto que está (hablar de ello), por parte de la sociedad adulta machista.

    Es decir, es para hacer reflexiones muy seguidas y muy muy profundas. Porque el machismo explícito solo es la punta del iceberg de un síndrome del machismo clandestino, que tiene comida la mente de muchos terrestres, sean machos o hembras.

    Y mostrar el resto del iceberg, es como sacar del centro de la Tierra una porción de su magma, para que nos despierte realmente el dolor de su quemadura.

    No están los machos por sufrir quemaduras de realidad. Como tampoco están muchas hembras, que padecen el SEMC y no quieren mirar para dónde, el problema del machismo, peor se manifiesta. Incluso cuando mata.

    ¿Cómo hacer para que quieran abrir los ojos?

  • Y había tebeos para lavar…

    … el cerebro femenino.

    Aunque ya sabemos que aquí es preferible hablar de adn social negativo, en vez de lavado de cerebro. Porque una cosa es echar algo de detergente al agua con que nos lava y, otra muy diferente, ir insertando en nuestra mente eso que llamamos genes sociales, que intentan cubrir los genes naturales de nuestro ADN.

    Este es otro nivel, mucho más sofisticado de lavado mental. No llegan a borrar lo que hay escrito, pero es una forma de reescribir sobre lo escrito, para que sea leído, en vez de la escritura original. Podía decirse que se trata de hacer una tachadura de lo que está escrito, pero de forma que sea legible lo que escribamos por encima.

    Y cuesta mucho, muchísimo, borrar lo reescrito. Además de que siempre quedará una lectura más confusa, de las capacidades genéticas que en el ADN estaban marcadas. De hecho, después de sufrir como rehén maltratado durante años, ya nunca volveremos a ser el mismo ser humano.

    De alguna forma es de lo que se habla en una página del blog, cuando usamos el caso de Dave en Mystic River.

  • Aunque se podía hacer una doble versión…

    … de nuestra Guerra Civil!!!

    Pero nos tenemos que preguntar si esa doble versión resultaba integradora, o más bien desintegradora, incluso dándose en el mismo país que sufrió tamaña ignonimía.

    Porque, ya desde el punto de partida, hay una falacia clara, cuando se pone al mismo nivel los que dieron el golpe de estado y los que lo sufrieron. Con el franquismo no valían (y no valen aún, en pleno XXI) las medias tintas!!!

    Como pasa con el nazismo, y ahora con el sionismo, no se puede banalizar en ninguna circunstancia la masacre que efectuó el franquismo, al dar un golpe de estado muy cruento y prolongar una guerra civil hasta límites inhumanos (si es posible superar la inhumanidad de una guerra, ya de por sí inhumana).

    Con esta doble versión de los defensores de la República y de los golpistas, en plena Dictadura franquista, solo podía valer para hacer más potente la dicotomía de salvadores de la patria, por muchas tropelías que cometieran, frente a unos «fanáticos» defensores de la democracia republicana, apoyados por un sanguinario Stalin, que pretendía sacarle las vacas y el sudor a todo español bien pensante. Mientras que Hitler solo quería salvarnos.

    Jugar con el estereotipo dominante en una sociedad falta de libertad, no suele ser la mejor manera de reintroducir el respeto a las reglas de la democracia, que quería hacer desaparecer el franquismo, aunque afirmara en principio que él solo quería restablecer una república más digna. Y hacerlo en modo neutral, cuando se recuperara la democracia en España es, precisamente, lo que pretendían los restos del franquismo, que han hecho, de la democracia española del siglo XXI, una parodia de una España realmente liberada.

  • Pero… ¿Tan fácil es….

    … «comernos el coco»?

    Los malísimos alemanes (y eran bastante cabrones, desde luego) nos perseguían por el campo de batalla… y así dormíamos con la pesadilla de que éramos un soldado aliado a punto de ser masacrado.

    Pero nunca aparecían los generales, de uno y otro bando, que decidían las guerras y vivían tranquilos en sus despachos. Como mucho tenían la foto de algún tanque (propio), colgada en la pared.

    Y nunca aparecía el pueblo alemán, sufriendo la guerra, porque se suponía que todo él había cogido un arma para defender a su nefasto Führer.

    No había colores en Alemania, todo era negro, o blanco cuando sus soldados pisaban la nieve. Nunca se explicitaban los matices existentes, humanos, como los que se dan realmente en un campo de batalla. Era parte del relato que nos querían contar.

    Y eso que el franquismo seguía siendo admirador confeso, luego clandestino, de poder nazi. Pero seguro que la CIA ya andaba algo metida en el mundo editorial del tebeo español. ¿O no?

  • Pero… ¿Cómo llegamos a ver lo que…

    … quieren que veamos?

    Y que, amablemente (en principio), «los otros» se empeñan en que veamos!!!

    Poniendo además todos los filtros (suyos) posibles, para que solo veamos lo que quieren que veamos.

    ¿Qué papel juegan, por ejemplo, los tebeos, también llamados cómics a nivel internacional?

    ¿Por qué usan nuestra etapa como crías humanas, sobre todo la infantil, tan proclive a buscar amigos imaginarios, para comernos el coco con un montón de normas sociales? Normas disfrazadas, que nos las hacen tragar, como inofensivas aventuras de los grandes héroes clásicos. Y si no valen los clásicos, se fabrican héroes modernos «ad hoc».

    ¿Por qué el cristiano (falso) guerrero del antifaz, podía siempre con todos los musulmanes/árabes que se cruzaban en su santo camino, y que, además, siempre hacían de malos? Sería una buena pregunta que, entonces, nunca nos hacíamos los que devorábamos tebeos.

  • Pongamos un ejemplo muy sencillo :

    … el clásico juego «de las casitas».

    En este juego no hay violencia explícita. Si obviamos la relación de poder que se establece entre los que van a comer y los que van a servir , que, seguro, comen mucho mucho peor (como mínimo). Pero es un ejemplo clásico de injertar un adn social sin que nos demos cuenta.

    Porque sí, ese tipo de mensajes implícitos, también los podemos ver en la imagen. Siempre que seamos capaces de superponer información sacada de nuestra ROM/MOR, en el momento de observar la mesa «tan bien puesta». Aunque quizás nos cueste algo ver esa cantidad de normas sociales que están incluidas en esta colocación determinada (socialmente) de una mesa de mucha categoría. Porque las mesas de los pobres no tienen tantas reglas de educación/domesticación social, como sí tiene este tipo de mesa aristocrática. Y si no, que se lo digan a madame Pompadour, cuando no entendía el motivo tan razonable de sus súbditos, al iniciar la Revolución Francesa. Pero, ¿qué les hemos hecho decía, camino de la guillotina?

    Y es que nos debemos preguntar viendo la mesa, ¿qué gen social tienen «las del servicio» (o los, les), para que sepan perfectamente como colocar la mesa? ¿Qué normas tuvieron que aprender (y cómo), para ser un servicio admirado por «sus» señores, aunque despreciado y oprimido como seres humanos?

    Todo el colectivo que forma el llamado «servicio para esa mesa», tiene en su cerebro un adn social negativo, que se le fue metiendo poco a poco en el cerebro (injertos sucesivos), mientras se preparaban para ser la clase obrera de los aristócratas o burgueses, que se van a sentar precisamente a esa mesa. Ni más ni menos.

    En vez de ayudarles a mejorar la capacidades naturales de su ADN, se le fueron quitando (cubriendo, mejor dicho), para injertar las nuevas capacidades artificiales. Las que están ligadas, bien soldadas, a esas normas sociales, que forman la «buena educación para un banquete real (o simples burgueses, ansiosos de ser tratados aristocráticamente). En otro lugar le llamamos buenos modales, para ser un adolescente «educado».

  • También están los magos, y los chamanes…

    … e incluso el amigote del bar.

    Porque no hay solo espejos, para mirarse como somos, para tratar de vernos lo más real posible. Hay muchos mecanismos, dispuestos a lo largo y ancho del ecosistema, para que nos podamos ver «mejor». Lo que no quiere decir que nos veamos como somos en realidad. Porque todo espejo social va a devolvernos una imagen desfigurada, en un sentido u otro, de nosotros mismos.

    Ya, al hablar de los «influencers», debiera quedar claro que , cuando metemos en un enorme colectivo a sacerdotes, chamanes y adivinos, amigos del bar y, desde luego, políticos, es decir, todo tipo de charlatanes de feria o parlamento, es porque todos son lo que, en algún momento hemos llamado «vendedores de lavadoras». Un tipo de humanos que no se necesitan para sobrevivir en este infierno, al que llamamos ecosistema terrestre, tal como lo hemos puesto los seres humanos. Al revés, son tremendamente perjudiciales para sobrevivir como especie. Incluso lo tienen peliagudo otras muchas especies de seres vivos.

    ¡Pero llamadme pesimista!

    Nunca me llaméis apocalíptico… eso queda para los religiosos, sobre todo si son fanáticos. Si nos extinguimos como los dinosaurios no hay nada de apocalíptico en ello, solo es la evolución natural. Eso sí, con ciertas regresiones imprevistas. Dudo que la naturaleza tuviera en sus planes nuestra temprana extinción. Tanto trabajo de diseño, ¿para qué?

    Porque no será un Sauron cualquiera quien nos haga desaparecer, seremos nosotros mismos, esta mediocre versión de homo sapiens, los que nos llevaremos a esa extinción no planificada. Si no hay un cambio de rumbo social, realmente potente. Y además aquí no tendremos ni un Gandalf ni elfos, que nos saquen las castañas del fuego.

  • Puede ser que VEAS el mundo, como…

    … los demás quieren que veas!!!

    Es decir, que todo lo que tú percibas, o la mayoría de tus visiones, sean las que decide por ti, algún delegado del poder establecido. Y lo mejor de todo, sin que seas consciente de ello. De esto toca ir hablando ahora. Quienes son esos OTROS que nos obligan a tener tantos y tan buenos filtros elementales (propios), cuando salimos a mirar la realidad, esa que hay fuera de la cueva familiar. E incluso dentro de la familia humana, una vez nacido.

    ¡Y llámame conspiranoico!

    La iglesia católica, por ejemplo, considera que al cumplir siete años, ya estás en condiciones para que te vuelvan a marcar, como en sus momento lo hicieron recién nacido, con el sacramento del Bautismo, pero ahora con la Comunión. Y, ¿si te traigo el símil de los vaqueros que marcan a sus vacas, a qué te parezco muy exagerado?

    Desde ese momento ya perteneces al ganado bovino que la iglesia católica decidió pastorear : para ser buenos cristianos, buenos ciudadanos, buenos esposos, buenos profesionales y… como no (y sobre todo), muy buenos soldados, obedientes y carniceros, cuando toque defender a «tu» patria. O, sobre todo, a «tu» iglesia, religión, secta, partido político o como narices le quieran llamar al colectivo que te manipula. Y, para más inri, lo haces inconscientemente.

    ¡Y sigue llamándome «conspiracionista»!

  • Porque, ¿cómo podemos saber lo que quieren los OTROS…

    .. para quererlo también nosOTROS?

    Sin gafas de realidad virtual, ni tampoco un móvil, o ni siquiera una simple pantalla de TV… ¿cómo llegan los otros a nuestro cerebro?

    Y tampoco hablamos de prensa o de radio, ni siquiera de las viejas cotillas del barrio… hay un mecanismo de persuasión, realmente dos (2), pero el primero es el primero, ya que empezó en la noche de los tiempos. Cuando el primer rey usurpador necesitó juntar un ejército y fundó una religión, que le sirviera de apoyo. Porque no llega dominar con las armas materiales. Se necesita un dios que protegiera al usurpador y le diera justificación, ante su pueblo oprimido y los demás pueblos del contorno a conquistar. Y para ayudarle en esa tarea divina » créo» a los sacerdotes.

    Ahí empezo la manipualción mental del ser humano. Crías y adultos debían arrodillarse en sumisión ante ese dios que legitimaba al rey. Por lo que el rey también merecía que los súbditos aprendieran a arrodillarse ante él. Era, además, una forma muy cómoda para cortarle la cabeza a los disidentes.

    Ah, ¿pero los sacerdotes manipulan las mentes?

    Pero si están para bendecirnos y hacer que seamos buenos, dice la gente… pero, ¿buenos para quién?