Autor: xaqun

  • Y no es cosa exclusiva del Rusty James…

    … mirarse en los otros, porque todos nos miramos…

    … allí, dónde ya no estamos… o, lo que es mucho peor, ya nunca podremos estar (otra vez). Como les pasa a estos dos niños, que piden ser mimados de nuevo, como cuando eran bebés. Uno por las tetas de una mamá, biológica o adoptiva. Y el otro por la caricia artificial de un jodido biberón. Porque es mejor eso, que la caricia inexistente.

    Venga de donde venga la caricia, lo más importante es sentirla. Y precisamente por ese motivo somos, de niños, tan fácilmente manipulables. Cualquier depredador, que se disfrace de cariñoso, ya nos tiene ganados en un primer paso. Sobre todo si nuestros padres nos niegan esas caricias.

    Ya le pasaba al Rusty James, abandonado por una madre y un padre, que necesita redimirse en el colo de su hermano : el gran líder!!!

    Y el que no tiene hermano mayor, ¿a quién recurre?

    Lógicamente, a la SAD (sociedad adulta dominante). Esa sociedad que le promete protección de todo mal, como dicen muchos padres, aunque luego realmente lo van a maltratar como si fuera un animal cazado en la selva.

  • Nunca, nunca, se está bien preparado…

    … para ver lo que tenemos delante.

    Porque puede ser algo que se «nos enfrenta». O incluso mejor dicho, «se nos viene encima» sin que podamos evitarlo. El protagonista de La ley de la calle (Coppola). Un joven descontento, al que apodan El chico de la moto y a quien le queda esa enorme losa encima del cuerpo, ya por vida. Su corta vida, porque la SAD no perdona al disidente, que no se quiere integrar en sus maquinaria social, tal como le manda el poder adulto establecido como dominante

    Y quien, como decíamos ayer, solo será el modelo que ayude a su hermano pequeño, para que se deslice por el abismo que tiene bien preparado, por esa misma SAD, que ya tiene condenado al chico de la moto. Aunque al final, ese hermano modelo, le hace escapar del camino que él (RJ) «escogiera» y que lo sepultaría (también) en el cementerio social.

    Porque, o eres pieza de la maquinaria social represora o eres pieza de la parte social que esa maquinaria debe reprimir. No existe un escondrijo dónde te puedas ocultar del poder establecido de la SAD. Hasta el mundo subterráneo del metro de NY, será barrido de cuando en vez, para alimentar las necesidades políticas de sus gobernantes. Por ejemplo, haciendo una limpieza política, para ganar votos de los biempensantes neoyorkinos.

    Entonces comprobarás perfectamente de qué lado te tocó (nunca se escoge libremente) estar, si como represor o como reprimido.

    Y repito : Aunque no lo parezca, tú escoges (escogiste)el lado en el que te encontrarás, en su apropiado momento.

  • Y es que el espejo puede ser…

    … tu hermano mayor!!!

    Ese hermano al que idolatras, como si fuera el dios de la tribu y que, para mayor inri, lo inflas de silicona como si fuera real todo lo que le metes dentro de su imagen. Haces de él el dios al que ya no quieres adorar.

    Y te marcas como tu meta vital, el seguir su puta estela.

    Para ti es el modelo de sociedad que se opone a la sociedad adulta que tanto desprecias.

    Sin darte cuenta que, precisamente, él es el producto más sofisticado posible de esa misma sociedad que desprecias. Lo han convertido en claro ejemplo de lo que esperan de ti : que sigas su camino, para alimentar la necesidad social de orden y castigo, que tiene esa SAD en la que estáis inmersos, lo queráis o no.

    Somos muy amigos de ayudar a reproducir el sistema al que combatimos, por querer usar sus mismas armas. Que ya están demasiado contaminadas de poder y violencia. Por eso toda pandilla es realmente un modelo de SAD en pequeñito. En ella aprendemos a escoger el papel que mejor se adapta a nuestra forma de ser (que no existe aún!). Es lo que podemos llamar ir derivando un adn social positivo en uno negativo.

  • Verse o no verse, que nos vean o no…

    … esa es la cuestión!!!

    Nos pueden hacer invisibles, para que no nos vean, incluso no nos veamos nosotros mismos, si nos miramos a un espejo (entonces seremos como fantasmas). Habrá que tomar MEDIDAS. Mejor dicho sería decir, que debemos tomar CONTRAmedidas.

    Pero antes que hablar de las medidas sociales a tomar, para hacernos visibles de nuevo, podemos reflexionar un poco sobre tomar las medidas necesarias, para comprobar lo que de real tiene ese cacho de realidad, que nos hace invisibles : medidas dimensionales, medidas para amplificar nuestra visión (y la de los otros), medidas para analizar correctamente el contenido de ese cacho de realidad, que se nos quiere negar (por ejemplo un filtro propio que nos ayude a ver)…

    Si nos situamos en la era colonial (aún no cerrada del todo), ¿qué motivos había para que fueran invisibles (casi) la mayoría de la humanidad? Con los ojos, coloniales e hipócritas , de Europa no existían prácticamente (como seres humanos)los habitantes del resto del planeta. Sólo valían para ser esclavos.

    Ni la máxima délfica y socrática del «conócete a ti mismo» (y a los demás)… ni la tan famosa como manida frase del Descartes, «Cogito, ergo sum», fueron usadas por los europeos del siglo XIX. Ni con la Ilustración ni con la RF… la cosa era masacrar pueblos rebeldes, porque no se dejaban robar, y colonizarlos tal cual hacían los «civilizados» romanos. La llamada Ilustración Europea nunca salió de Europa.

    No avanzamos (humanamente) nada!!!

  • Porque es muy difícil, mucho, estar preparada…

    … para lo que nos diga.

    Porque si estamos en la infancia, necesitamos no tropezar con adultos que nos maltratan. Eso ya ayuda mucho.

    Si ya somos adolescentes, nos siguen manipulando los adultos, pero ahora debemos evitar caer en la inercia de despreciar el esfuerzo, que requiere buscar el conocimiento de la realidad. Ver más que mirar, y ver, como decimos aquí, con una serie importante de requisitos. Sobre todo, pensar en lo que queremos llegar a SER, viendo lo que estamos mirando.

    Porque, ese esfuerzo, nos permite llenar la mochila adolescente de las herramientas precisas para defenderse de los adultos manipuladores. Porque ellos seguirán en lo suyo, y nosotros necesitamos estar a lo nuestro. ¡Es la única forma de llegar a ser lo que queremos ser!

    Porque nuestro ADN nos da la capacidad para ser regeneradores del ecosistema social, de una sociedad adulta, cuando se ha desviado de su evolución natural y libre. Pero, sin las herramientas adecuadas, esa capacidad genética sigue siendo un embrión que puede no tener futuro.

    Y por eso las necesitamos, sobre todo cuando nos miramos al espejo. Especialmente si el espejo está formado por los cerebros de eses otros, que nos rodean en el ecosistema donde vivimos. Sin filtros propios nos podrán invadir sin que podamos defendernos.

  • Y no, no llega con…

    … parecer libre.

    La apariencias engañan. Y por más que lo repitamos, seguiremos creyendo que mirar y ver es lo mismo. O que no necesitamos poner atención, cuidar nuestras emociones y, sobre todo, pensar (mucho) en que parece ser lo que estamos viendo.

    Porque no hay que ser Segismundo (La vida es sueño), para confundir la realidad con la ficción, o con los propios sueños. Y mucho peor, si son los sueños de los demás. Especialmente de los opresores, no de los oprimidos.

    También lo decía otro genio (Goya), al denunciar que el sueño de la razón produce monstruos. Cuando la razón duerme, entonces los malos sueños se pueden apoderar de nosotros. Y la adicción actual por el tatuaje puede reproducir un mundo tan disfrazado, que resulta imposible dejar el carnaval veneciano, una vez iniciado.

    Y sí, despotrico contra el exceso de tatuajes corporales, porque en una civilización tribal tenían mucho más sentido que en una civilización neotribal, como la actual, pero que no quiere reconocer su profundo tribalismo.

    Como dijimos con los ácratas de salón (o de sótano barriobajero), no llega con decirse liberado, para ser un auténtico Espartaco. La liberación real cuesta tanto, que suele acabar antes con la vida del que lucha por ella. Como le pasó a él. También ahí se nota nuestra insana mediocridad, como seres humanos. Porque, antes de morir libres, preferimos vivir con un poquito de libertad. ¡Y eso no viene escrito en nuestro ADN!

  • Incluso hay normas (muy duras), para…

    … la gente «muy perdida» (socialmente).

    Pero nunca tan duras y crueles como las que rigen en un espacio tiempo doméstico, donde Hollywood nos colocó muy felices a las llamadas amas de casa. Aunque, las que las sufren, suelen decir que «no es para tanto». Incluso se consideran liberadas, por tener chachas y muchos regalos de sus adorados maridos.

    El poderío teórico que les concede su semiesclavitud de casadas, es solo la burbuja de jabón, que el patriarcado ha hinchado, para mantener más fácilmente el Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino. Algo que indicamos por aquí, como un pilar de la opresión de más de la mitad de los habitantes del planeta.

    No hay demasiada diferencia entre un burdel y una casa burguesa. Aunque parezca lo contrario.Con el agravante de que el burdel «profesional» viene a ser una vía de escape, que ayuda sobremanera en el mantenimiento del burdel doméstico unipersonal.

    Porque, hacer la calle es muy duro, pero hacer la cocina, el salón… y, sobre todo, la cama, y lo que ella conlleva, puede resultar algo mucho más duro. En cierto modo, viene a ser una variante de aquello contra lo que tanto luchó un tal Espartaco.

    Y sí, llamadme exagerado, que, por suerte, nací macho y ya me enrolaron en las legiones romanas, para luchar desde el lado de los amos. Y en este aspecto, curiosamente, todos mis yos estamos de acuerdo.

  • Pero… es que normas sociales las tiene…

    …hasta la gente que no es «de bien».

    Todo ser humano, en versión media o mejorada de homo sapiens, tiene sus normas. Incluso si cree que no las tiene. Porque, ¿acaso no es una norma (y muy dura) el hecho preciso de «no tenerlas»?

    Porque desde el momento que uno se ha pensado a si mismo, para existir, lo hiciera consciente o inconscientemente (que también se puede), ya ha establecido una norma : él dirige su proceso de existencia. Aunque al llegar a la infancia, o a su adolescencia, decida (o le obliguen) a seguir las normas sociales de una SAD determinada.

    Y, es más, podemos decir que, cuanto menos normativo parece un individuo o un colectivo, es cuanto más normalizado está. Basta con observar a los punks o a los góticos. Nada como un individualismo feroz, para ser implacable con la libertad del resto de los individuos. Nada como el típico ácrata, para imponer un modo de ser y pensar que no admite réplica alguna. Y por mucho, sobre todo el segundo caso, que disimule su intenso normativismo con ínfulas de ir por libre al máximo. Es el jodido libertario de boquilla.

    ¿Qué peor estado que la obsesión por evitar cualquier tipo de estado, aunque no se haya visto sus características positivas? Si las tiene. ¿Como calificar lo que no se ha dejado existir, por el simple hecho de haber comprobado el fallo de lo existente?

    No hay peor prostituido que el ser humano convencido (fanático) de que está libre de culpa. Los fariseos del Evangelio cristiano son el mejor ejemplo de tal tipo de espécimen humano. Y sus sucesores evangelistas fanáticos, que invadieron Norteamérica son otra prueba de que segundas partes siempre son peores.

  • Porque la gente «de bien» necesita normas sociales claras…

    … que la diferencie de la gente «mediocre».

    Y esto admite menos discusión que la existencia de un dios (o de múltiples).

    Cuando hablamos del inconsciente colectivo, que decía el JUNG, pocos ejemplos más presentes (y demostrables) que la presión social de los otros habitantes humanos de tu ecosistema. Ellos vienen a ser el espejo donde tú te miras, desde que bajaste de la cuna y empezaste a mirar eso que se llama «mundo exterior». Es tu salida de la cueva, la que tienen los animales irracionales. Solo que aquí empieza mucho antes, ya que tu interacción con ese mundo exterior empieza mucho antes, mismo con la entrada de una cuidadora mientras eres un bebé.

    Por ejemplo, todas las buenas amas de casa de los 50 USA, sintetizan la esencia de dos cosas : como Hollywood les vendió la lavadora de lo que significa ser «buena ama de casa», ya desde muy pequeñas, y como la SAD usa este tipo de lavado de cerebro, para mantener unas capas sociales que hagan de colchón contra el ansia renovadora de los adolescentes. La serie de TV, Mad Men, le da un buen repaso a este tipo de modalidad de comportamiento doméstico. Y además es muy interesante verlo en su contexto del mundo de la publicidad. Porque así podemos ver como se alimentan mutuamente : publicidad-amadecasa y amadecasa-publicidad.

    ¿Qué mejor zoo, que una casa típica del Medio Oeste USA, para reducir como auténticos monitos a los adolescentes nacidos en USA? El colmo de los colmos, si tenemos en cuenta que se trata de la tierra donde reinaba el espíritu aventuro del colono usamericano. Y es muy irónico, mucho, que se instale como modelo un tipo de adolescente tremendamente estático y más rancio incluso que sus propios abuelos ex-aventureros.

    ¿Desde cuándo somos realmente libres, para escoger nuestro futuro?

  • Y por eso es muy importante…

    … mirarse bien al espejo.

    Por lo menos, de vez en cuando. Y a ser posible… ¡en un espejo sin filtros ajenos!

    Porque los filtros están donde menos se esperan. Y no será necesario volver a la metaliberación anarquista, que se funda en fomentar la creación de un estado antiestado. La SAD siempre intentará que veamos la realidad que ella quiere que veamos. Seamos del sistema o nos creamos ser antisistema. Incluso manipulando el espejo que más libre de manipulación parezca.

    No hay que ser la madrastra de Blancanieves, para sentirse controlado, aunque no lo quieras reconocer, por lo que dice tu espejo. Hoy en día las pantallas de cualquier móvil, con Instagram o Tik Tok, son peores que mil espejos de la madrastra.

    Porque ellas nos devuelven una imagen de nosotros que no concuerda con nuestra imagen real… solo se acerca a algo que queremos ser o que quieren los demás que seamos.

    Pero es lo que hay. ¡Y es gracias a nosotros ! No es «por culpa» de la tecnología…