Porque el demostrar que ya somos mayores o capaces de romper las normas sociales, suele llevar consigo un descalabro personal, tanto físico como psíquico.
Hubo un tiempo que llegaba con mantener un pitillo en la boca o un cubata en la mano… incluso soltar varias palabras de esas que se decían malsonantes, para sentirse un hombre… en concreto un macho, y bien machote. Incluso teniendo útero…
Porque la hembra con Síndrome de Estocolmo Machista Clandestino, copiaba los gestos del macho rebelde, dado que aún no había llegado ningún tipo de evangelio, para salvarles de la quema machista.
Un símbolo claro, fue nuestro apreciado James Dean, que vivió como quiso, es decir muy poco. Su confusión con los puntos cardinales fue ilustrativa. Tanto en el cine como en la vida.
Porque no hablamos del alpinista, que se la juega subiendo un ocho mil para sentir la ración diaria de dopamina extra.
Hablamos de jugar con la muerte usando las cartas de los pitillos, o de los ricos puros… incluso de la intelectual pipa. Nos acercamos al cáncer, con la sonrisa en la boca… pero luego nos asustamos cuando llaman a la puerta.
Aunque no sea mucho mejor jugar con las cartas , siempre marcadas, de las drogas, sean naturales o sintéticas… sean liberadoras (falsamente) o simplemente matadoras.
¿A qué nos gusta jugar (y mucho) con la muerte, para luego repudiarla cuando ya ha llamado a la puerta? Somos muy inconsistentes…
Como hace el caballero de Bergman en El séptimo sello, cuando trata de retrasar su muerte con toda la pachorra del mundo. A fin de cuentas, ¿que más da jugar una partida de ajedrez con la misma Muerte, y no con el típico colega del bar?
Y jugar con la muerte no es precisamente invitarla a que viva cerca de ti, esperando que falles en cualquiera de tus descabelladas aventuras cotidianas.
O sí… pero, entonces, tendrás que estar bien pertrechado, para que te lleve en cualquier momento en que te pones en peligro.
Nada más natural que morir… si algo está muy claro en la vida del ser humano, como todo ser vivo, es que será mucho más fácil que muera, a que llegue a ser bombero, astronauta o presidente de su país.
¿Por qué preparamos con tanta intensidad unas oposiciones a determinada profesión, pero despreciamos una mínima preparación para morir?
Que, además, no requiere nada de esfuerzo, solamente tener cuidado en no adquirir ideas malsanas, sobre que si debemos o no morirnos… y, sobre todo, cuándo nos pueden venir a buscar…
¿Tan difícil es asumir que el apelativo de vivo (en ser) lleva adjunto, implícito, el de muerto, aunque sea «en espera»?.
El ADN es la molécula que marca nuestro nacimiento, una vez que se juntan (por ahora) el masculino y el femenino. Pero en él también va escrita la fecha de caducidad de nuestras células. Especialmente de las cerebrales.
Como le pasa al protagonista de Barrio. O como le pasaría a Rusty James, en La ley de la calle, si no llega a inmolarse su hermano, El chico de la moto.
O como nos pasa a todos los seres humanos, por ahora, que nos cuesta algo salir del útero materno, pero es muy sencillo irse al otro barrio.
Lo que pasa es que somos especialistas en un tipo de masoquismo, y un parejo sadismo con los demás, haciendo que los pasos previos a la muerte se conviertan, como ya dijimos, en un purgatorio laico. A veces con bendiciones eclesiásticas o decisiones judiciales, de auténtica tortura.
De hecho el paso previo con enfermedades dolorosas, se hace un calvario, por provocar una innecesaria prolongación vital.
Por otro lado, como le pasa a Rai, nos empeñamos en conseguir que la Parca nos visite mucho antes de lo previsto. Incluyendo posibles agonías que no estaban previstas.
Hay que buscar un equilibrio (artificial) entre lo que traemos en nuestro ADN , de forma natural, y lo que nos quiere meter la SAD en forma de adn social. Sea positivo o negativo.
Esa es la verdadera lucha por la vida… lo de conseguir alimentos, por ejemplo, solo es un efecto colateral, para tener la energía necesaria en esa lucha.
Necesitamos nutrirnos, porque la producción de ideas gasta mucha energía. Montar los circuitos neuronales y mantenerlos en activo es un esfuerzo cotidiano, que necesita una reposición constante de energía. Aunque solo sea respirando, para quemar la grasa que ya tenemos en el cuerpo.
Porque esos circuitos son los que producen las ideas que nos servirán, ya en principio, para poder adaptarnos al ecosistema donde nos han depositado, como recién nacido. Y ya antes en el útero, aunque ahí dentro requiera un esfuerzo mínimo. Lo grave es que, una vez afuera, quedamos a merced de la influencia que la SAD tiene sobre nosotros, a través de su adn social.
Pero al salir del útero, o fabricamos ideas propias como panes, o nos arriesgamos a quedar incapacitados para adaptarnos al ambiente exterior, de forma natural y libre. Solo seremos piezas de la maquinaria que mueve el ecosistema social donde vivamos.
Cuando uno se hace la pregunta del millón, ya automáticamente autorrespondida : ¿Por qué los adultos SÍ y nosotros NO?
Tenemos delante al adulto que obliga seguir determinadas normas sociales, pero él las elude sistemáticamente y sin problemas de conciencia… o si su conciencia se siente algo mala, bien que trata de que no se note. Estamos ante el puto adulto!!!
Y es normal que sea Manu (Barrio), el más maduro del grupo, quien se haga ese tipo de preguntas. Rai se rebela instintivamente, pero sin reflexionar sobre las causas de su rebeldía… y así le irá. Se hunde en el barro de la sociedad adulta dominante, en vez de regenerarla.
Y Javi aún está en ese umbral de quien entró en la adolescencia, como puede entrar en el Purgatorio de los católicos. Con los ojos semicerrados y escuchando las campanas de la Santa Madre Iglesia, que no le dejan escuchar el sonido ambiental. Y con la mochila adolescente aún demasiado vacía.
Cómo llevamos diciendo unos días , tenemos que empezar a vivir de nuevo… pero, de otra forma. Y no tanto por nosotros (los mayores), que ya lo tenemos muy difícil, como por todas esa gente que viene detrás.
O, ya puestos, ¿qué hacen esos adolescentes? Porque los adolescentes también aprenden, bien o mal, de los adultos, pero ya son algo mayores para dejarse manipular sin un atisbo de rebeldía. No son responsables de lo que hacen, pero sí empiezan a ser responsables de hacer lo que le enseñan los adultos irresponsables (como seres humanos). Como pasa en los primeros día de una clase de ciencias, no pueden saber casi nada de lo que se explica, salvo que traigan de casa alguna información. Pero sí son responsables. siendo ya preadolescentes, de empezar a aprender, porque se necesita una dosis de atención y un poco de esfuerzo para adquirir cualquier conocimiento. Y si se dejan ir por el barranco de la molicie, ya empiezan a ser futuros responsables de esa dejadez. No de lo que hagan, pero sí de lo que dejan de hacer.
Las crías del puma, en su primera fase de maduración, ya se esfuerzan por aprender alguna cosa que necesitan en su siguiente fase madurativa. No esperan, para ver si se la introducen de forma más o menos automática.
Las crías de animales irracionales no se pueden permitir el lujo de retrasar lo que aprenden, ya que les va la supervivencia en ello. No pueden relajarse, como sí hacen las crías humanas… mejor dicho, lo hacen sus progenitores.
Y no hablamos, por ahora, de padres maltratadores. Solo de padres que no cumpleen con su función biológica de ser tutores de sus hijos… y como comentamos hace poco, en cierto modo, son también tutores de los hijos del vecino.
Pero es que los adolescentes aprenden de los adultos a entrar por la senda del maltrato, de una forma social (artificial) que remata por ser totalmente «natural». Lo acaban aprendiendo sin esfuerzo. Y el chaval de la imagen (La lengua de las mariposas) es , precisamente, un caso típico de subsumisión en el fascismo ambiental. Más grave aún, porque era una cría humana de natural buenazo.
Porque la vida a cuidar, aunque sea en una fase fetal (no completamente humana) ya empieza dentro del útero.
No se puede pensar en ese feto , en su inicio, como una vida humana, un ser humano completo… no está ni iniciado, cuando por ejemplo es un cúmulo de células casi indefinidas, como si fuese una nebulosa paridora de estrellas.
Y por eso están tan errados los antiabortistas. Porque ser una nebulosa no es ser una estrella.
Pero el problema, cara el futuro de esa aglomeración de células casi idénticas, es que todas tienen, en su ADN, el bosquejo del tipo de célula que van a dar al cabo de pocas semanas… unas darán un tipo de órgano, mientras otras son simples escamas que reforzarán la piel del feto, para cuando salga del útero.
Repitámoslo, las veces que sean precisas, el cuidado de ese conjunto de células indefinidas, ya debe ser tenido en cuenta desde que se juntaron una célula masculina y una femenina. Al menos por ahora, ya que, en un futuro no muy lejano , la sexualidad puede quedar al margen del proceso reproductivo en los animales (clonación?)
Dejando de lado si es un problema de personalidad (psicología), tanto oculta como manifiesta o un asunto más serio, de comportamiento humano (sociogenética), con sus genes correspondientes genotípicos y fenotípicos,,, ¿qué tal si decidimos empezar de nuevo?
Y a ser posible, escapamos de diversas creencias que tenemos todos metidos en la mente, e intentamos desvelar la realidad, partiendo solo de los hechos claros que esta realidad presenta. Porque las creencias que tenemos, aunque estén hibernando siguen guardaditas en algún lugar de nuestra mente. No fueron borradas y permanecen allá abajo, como los ficheros de ordenador permanecen retornables, en algún sitio de la memoria ROM/MOR.
Y nada de virtuosismos con realidades paralelas o virtuales.. la simple (y muy compleja) realidad, que nos hizo repetir, y repetir, al principio del blog : se necesita VER en vez de solo MIRAR!!!
Como pasaba en un tiempo con los documentos informáticos de texto, cuando avisaban que eran de «solo lectura»… que no se podían editar.