Autor: xaqun

  • Porque, luego, uno ya se… ACOSTUMBRA

    Porque una vez injertado un gen social, sobre todo si es negativo, en la mente de una cría humana, luego ya las propias normas y costumbres sociales hacen el resto : disfrazan de natural algo que ha sido impuesto socialmeete.

    Como en el machismo (en la imagen Gerad Depardieu), cuando se dice que siempre fue así. Que esa cosa son naturales, vienen de siempre… e, incluso, pueden atreverse a decir que «viene en nuestro ADN»… en este caso el de los machos (o de hembras machistas). Como cuando las mujeres ya mayores (aún ahora, en el XXI) osan decir que las necesidades sexuales de los machos son diferentes. Y hasta justifican que el Depardieu le toque el culo a una mujer, porque «no es tan grave».

    ¿Qué más pruebas queremos, de que existe este tipo de genes, los que hacen considerar algo normal, incluso natural, ese hecho de acosar a la hembra… cuando no, creer que es algo que «en el fondo» le gusta a la mujer… y que son ideas que se van transmitiendo de generación en generación? Masculina y femenina!!!

    Algo a lo que le podamos llamar simplemente personalidad machista, ¿o necesitaremos buscar algo más profundo, para determinar lo que significa tener una mente machista?

    Porque a fin de cuentas, ese concepto de personalidad, no deja de ser algo que se lleve en el bolsillo, y se pueda guardar cuando uno está en un grupo donde no quieres aparecer como machista. Pero, ¿qué pasa, cuando la situación se pone a tono, y necesitas demostrar (a los demás y a ti) que eres uno más de la manada? Que, lo que llevas dentro (en la mente) es algo que se parece mucho al instinto de un lobo, cuando es requerido por su jefe. Eso es el adn social negativo.

  • El maltratador… APRENDE!!!

    Porque no es la escuela el lugar más eficaz para el aprendizaje humano… la familia y la calle son mucho más productivos.

    En esos lugares se facilita mucho más el injerto de genes sociales, sean positivos o negativos. Aunque los negativos siempre tienen un plus de facilidad, ya que cuentan con la influencia directa de la SAD… muy interesada en injertar un acatamiento de las norma sociales, como mínimo al estilo cuartel. Para ello se usa a los numerosos delegados del Poder Establecido, al nivel que sea. Esos que hacen de sacerdotes, policías, maestros… incluso peluqueros o taxistas, para ejecutar su cometido… haciendo si es preciso de auténticos carceleros.

    Y, a diferencia de cuando hablamos de la personalidad maltratadora de un determinado individuo, aquí se habla del gen social negativo que posee ese individuo, y que será transmitido, sin necesidad de intercambio sexual alguno, a los descendientes, directos o simplemente cercanos. Por ejemplo de un profesor a su alumno.

    Así que tenemos una transmisión en el espacio y en el tiempo, que, sin necesitar célula reproductora alguna, se va pasando de generación en generación.

    Son las típicas costumbres, mismo tradiciones, que navegan por la historia, como si fuera algo tan natural, como la vida misma. Aunque todo sea un constructo social, como puede ser el machismo y la consiguiente invisibilización de la mujer. Todo muy «natural»!!!

  • El abandono infantil NUNCA puede ser… una OPCIÓN!!!

    No existe justificación alguna para el abandono de las crías humanas, ni siquiera la de defender la propia vida del adulto, por estar desesperado, ya que, si un adulto no se responsabiliza de salvar a sus crías, ¿para qué se necesita su vida, sea la que sea (de un pordiosero mental o la del ser más inteligente del planeta)? Para la naturaleza es un ser inútil, un mero apéndice totalmente prescindible… no tiene que producirlas, pero sí cuidarlas.

    Es más, podemos decir que es mucho más útil una mujer que no pare, pero cuida a las crías que le toquen más o menos cerca (cuidarlas no quiere decir «tenerlas en casa»), que la típica mujer que queda inutilizada como madre, debido al famoso trauma postparto. Y desde luego, que la madre de familia numerosa, que no se preocupa directamente del cuidado de sus hijos.

    Hay que educar en una reproducción sana, como se educa (o se debiera) sobre una nutrición sana.

    Los nueve meses en el útero materno ya puede dar señales claras de abandono del feto, aunque se presuma de ser buena madre (y buen padre).

    Así que sí, abandonar a un niño, no es solo lo que se hace en algún cuento típico, de los llamados «infantiles». Como dijimos ayer, hay muchos tipos de abandonos.. y alguno ya se ejecuta en el mismo momento de la concepción. Tal como hizo la famosa paloma, en la inmaculada concepción de la llamada Virgen María. O el típico abandono del que se decía en Galicia, «Ise, cando a empreñe, vaise para Suiza». Porque abandonar es eludir la responsabilidad biológica del cuidado de las crías humanas.

  • El adulto tiene que CUIDAR… de sus crías!!!

    Y de las del vecino también!!!

    No es un invento tribal, que todos los adultos de la tribu deben tener como tarea prioritaria, más incluso que conseguir alimentos (o, precisamente por eso, deben conseguirlos), ser tutores de todas las crías humanas de la tribu, empezando desde luego por las propias.

    Pero sin que suponga que cuidar de las propias vaya en detrimento de un mínimo cuidado de las ajenas. Nuetro ADN nos marca que debemos colaborar en el mantenimiento reproductccivo de la especie, incluso no siendo reproductores directos.

    El ser humano tiene la potestad de elegir si quiere reproducirse o no… pero no puede eludir el cuidado de todas (todas!!!) las crías del ecosistema en concreto dónde viva… así como participar en la reproducción, si fuese necesaria para la supervivencia de la especie humana en ese ecosistema.

    La adaptación social puede ser negativa, muy negativa, pero eso no quita que exista la adaptación social positiva… la que ayuda en el proceso evolutivo de la especie humana, por estar más acorde con lo escrito en el ADN. Y, repetimos, las crías son demasiado fundamentales en esa evolución global.

  • Y hay muchos, MUCHOS, tipos… de maltrato

    Y muchos tipos de maltratadores… empezando por los peores, los padres, que debían ser tutores de sus crías. Pero, por cercanos, suelen formar la manada más típica en el maltrato infantil. Muy agravado por ee hecho de estar sumidos en una etapa de frustración y malsana vivencia.

    El maltrato puede estar basado en golpes físicos, o mucho peor, en golpes psíquicos… y puede ser inclusso aprendidod en laa etpa ainfaantil, ene al que ele malataraatdaor susfrio, a su vez, el maltrato paterno.

    De hecho, en este terreno, podemos ser unos aprendices estupendos.

    Y por eso se necesita una educación en la pérdida lo menos traumática posible… una necesidad imperiosa, de que emigrar, por ejemplo, no significa abandono y que será, aún mintiendo (?), lo más temporal posible.

    Porque se puede dar un tipo de maltrato, que no lo parece, pero que deja secuelas igualmente. De hecho el abandono típico del preadolescente, por ejemplo, es el comienzo de un maltrato instalado socialmente que, para colmo, tiene un consiguiente castigo del adulto, por responsabilizar al adolescente de cosas de las que nunca pudo ser responsable Y más, estando abandonado habitualmente.

  • Pero maltratar NO está… en nuestro ADN!!!

    Y por mucho que se repita el adulto, como un jodido mantra laico, que la violencia viene en nuestro ADN, como animales que somos. Porque no somos violentos, por naturaleza, porque esa misma señora (sea lo que ella sea) nos concedió la oportunidad de desarrollar una inteligencia muy superior, tanto racional como emocional, para que pudiéramos neutralizar el ansia instintiva que los animales llevan consigo.

    Nosotros podemos controlar nuestra furia animal, para llevar a cabo los cambios necesarios en el planeta, sin necesidad de romper sus diferentes equilibrios naturales. Para introducir los cambios artificiales de una forma armoniosa… lo que ahora se llama acorde con ese equilibrio natural que nos hemos encontrado , una vez aparecidos sobre la superficie del planeta.

    Otra cosa es que queramos hacerlo!!!

    Porque la violencia en nuestra mente, se introduce mediante el injerto del correspondiente gen social negativo… y no es simplemente un elemento educativo, que parece adherirse a nuestra piel, como si fuera pintura de guerra, pero que es fácilmente lavable con una simple ducha (o dos o tres).

    Como defendemos aquí, se trata de algo mucho más intenso y profundo. Que forma sus propios circuitos neuronales, para hacer que fabriquen ideas, que correspondan a las ya predominantes socialmente. En especial cuando se trata de pensamientos salidos de la inteligencia emocional, por ser más influenciables por el ambiente. Pensamientos que son además heredables, tanto por la educación directa, como por la domesticación informal que se padece en el seno familiar, al tratar de respetar las llamadas tradiciones de esa familia. Realmente para eso, y no para otra cosa, está instaurada la familia tradicional… y, como no, algunas de las posibles variantes actuales. Como pasó con la llamada comuna hipi… o actualmente con las familias de la diversidad (social).

  • Porque REBELARSE va escrito … en nuestro ADN!!!

    Ese dicho de la juventud rebelde, como si fuera un defecto del hecho de ser joven, solo lo pueden decir adultos, que ya han fracasado en su intento de renovar la sociedad anquilosada, y mudarla por una más justa. O puede que ya ni lo intentasen.

    La juventud, incluida la infancia, no es rebelde, en su concepción social, simplemente es regeneradora socialmente. Tiene en su ADN la capacidad (y la obligación biológica) de renovar los aspectos obsoletos de la sociedad adulta dominante, que es su ecosistema naturoartificial donde le tocó vivir (y adaptarse, adaptándolo a su vez). Todo aquello que fue quedando algo oxidado, debido a la gran inercia que provoca el Poder establecido en los que ya son adultos, con o sin poder.

    Los delegados del Poder suelen ir derivando en una dejadez social muy clara, incluso de forma involuntaria. La comodidad de seguir la tradición milenaria también tiene mucho que decir en esta tendencia a la no renovación de la sociedad, tal como ha llegado a establecerse el ecosistema global… la historia del Imperio Romano, y todos los imperios en general, es una lección excelente para ilustrar este tipo de decadencia social.

    Porque, si naturalmente el ecosistema es cambiante, por estructura, ¿por qué el ecosistema social debe ser inmutable (o solo mudable para mal)? El adulto anquilosado es incapaz de promover cambio sociales POSITIVOS… esa es una función principal del adolescente… no solo descubrir su sexualidad!!!

    Porque una cría humana no muerde si no se le provoca… y como los demás animales morderán si se sienten amenazados. Se llama instinto de supervivencia y es un claro gen biológico, que la SAD puede aminorar o reforzar.

  • Arrodillarse… NO es una OPCIÓN!!!

    Siempre hablamos del carácter regenerador de la cría humana, sobre todo en su adolescencia, pero lo cierto es que el adulto suele derivar hacia el acatamiento total al Poder Establecido. Como, por ejemplo, hizo el Milei argentino, ante el presidente chino popular… y debía ser porque le parecía el colmo de su populismo barato. Hacerle una buena mamada al Poder Amarillo del siglo XXI.

    Y menos se debe arrodillar uno cuando es adolescente, ni siquiera un imberbe preadolescente. Y lo puede hacer, o al menos intentarlo, porque lleva en su ADN la disidencia como opción por defecto.

    O sea que, si ese aprendizaje para dejarse oprimir, no puede entrar en la mochila de la adolescencia biológicamente, viene a ser una de las primeras y más graves mutilaciones sociales, para llevarse a la etapa de adulto.

    Porque introducir el gen social que nos permite tener la capacidad de arrodillarnos ante el Poder, es como anular el gen biológico, que nos permite ser empáticos y solidarios, el que nos hace luchadores naturales por la justicia. Para hacernos así, unos míseros sicarios del Poder, sumos amantes de esparcir la injusticia por doquier. Y eso es, precisamente, lo que llamamos neutralizar tu carácter genético de renovador social.

    Y por eso hablamos de mutilaciones… sobre todo en el área emocional de nuestra inteligencia. Aprendemos a soportar el dolor de la injusticia, como si fuera un simple dolor de muelas… que, además , va remitiendo con el tiempo. Y lo mismo pasa con la sexualidad inmadura, aprendemos rápido a ser animales mutilados en la vivencia futura de su sexualidad.

  • ¿De niño a adulto… o VICEVERSA?

    Y no decimos nada raro en el título de la entrada, pues por aquí está clara una cosa : nacemos y maduramos como infantes/adolescentes, luego somos adultos… pero en la etapa adulta podemos señalar dos nuevas fases de maduración, o más bien de lenta regresión, que son la de la segunda adolescencia y la de la segunda infancia, para acabar muriendo como auténticos bebés…

    Esto lógicamente, si no perdemos parte de nuestra primera adolescencia, ya que, en ese caso, nos costara mucho tener una adultez completa. y, en ese caso, no podremos disfrutar de una segunda adolescencia y una segunda infancia…

    Porque una cosa es que podamos mantener, cosa no fácil, una plenitud en el uso de la inteligencia, pero la función vital de relación con el ecosistema ya nunca será la misma.

    A partir de los 70, se puede decir que entramos en una larga fase de mantenimiento y posibles pérdidas, incluso la total pérdida de la conciencia/consciencia. Aunque parece ser que , últimamente, se ha descubierto que no sucede igual en el macho que en la hembra (dicho deterioro), debido a tener un cromosoma X en vez de uno Y.

    Pero independiente del sexo, es el hecho de que el haber completado una buena mochila adolescente marcará el viaje de los 60 hasta los 80, incluso los 90, haciendo que pueda ser un paseo por ese medio desierto que será nuestra mente. Porque de ella, con las incorporaciones pertinentes en la primera fase de la adultez, dependerá la profusión de oasis ,que aún podamos visitar. Siempre claro, que los tengamos «en mente», ya que antes hubo que fabricarlos.. porque en la realidad no existe el maná!!!

  • ¿La PREGUNTA… del millón?

    Vaya papelón le espera a Marco, cuando le dicen que tiene que empezar de nuevo, porque su madre ha emigrado… y el no quiere vivir sin su madre.

    De nuevo a buscar el útero materno…

    Y de nuevo a reiniciarse , como hacen los ordenadores, a buscar la forma de hacer como si diéramos los primeros pasos en la vida, aunque realmente en nuestra memoria tenemos almacenado todo lo que hicimos hasta hoy. Y, como solemos repetir, lo que hicieron nuestros antepasados. Todo aquello, que responde a mutaciones importantes, que dejaron su presencia en el ADN que portamos.

    Y todo eso es lo que supone «volver a empezar», da igual que sea el inicio original (salida del útero) o sea la enésima vez que chocamos contra un muro social, ese que nos quiere impedir el avance y que nos obliga a replantearnos nuestra vida de nuevo.

    Empezando desde cero o, a ser posible, usando el material mochilar que aún nos pueda servir de apaño. Sobre todo ciertas armas defensivas, que aún no fuimos capaces de usar o que le sfalaatba aalgún elemeento clave, apars ere operataivas. No podemos desfallecer, porque si no está nuestra madre apoyada en los Andes, intentaremos no hacer el viaje en vano. Como Ulises, debemos aprender al máximo en esa búsqueda, iniciada en la tierra de los clásicos romanos. Algo habremos aprendido de ellos, para este viaje!!!