
Ni princesa ni criada, ni mujer fatal o cebo para adultos que perdieron su adolescencia… solo ser alguien que piensa, por tener un cerebro, y que lo sea/use independientemente de la largura del cromosoma diferenciador.
Y que, si bien no le dejan probar fácilmente su capacidad humana, es capaz de preservar en esencia sus identidad y sus visibilidad. Hacerse alguien al que necesiten, para que funcionen las cosas de la vida (trabajo doméstico o de oficina), de forma que llegue a ser incluso imprescindible.
Esa es lo contrario de la mujer florero, aunque su estética pueda ser también potente.
Es la mujer que no se puede invisibilizar, porque su trabajo no existe si falta ella (casa, oficina, banda callejera…).
Es alguien donde concuerda su genética natural con el adn social positivo, que fue adquiriendo libremente (no injertado inconscientemente), para acabar siendo un adulto completo, natural y libre. O si se prefiere (hasta aquí llegamos), una adulta completa y libre.




