
Hablemos sobre límites. Los límites pueden ser muchos, pero nada de quedar en conceptos abstractos. Veamos algunos casos de esos límites que nos ponen, o nos ponemos… sean necesarios o no… sean en nuestro beneficio o que vayan a perjudicarnos.
Porque de todo hay en la viña del señor… la naturaleza siempre fue una adicta a la diversidad. Y, lo repetimos a menudo, esa diversidad es precisamente el motor de la evolución. Sin ella solo puede darse una regresión, natural o artificial.
Por ejemplo , se puede tener el número necesario y justo de cromosomas, para un desarrollo normal, ese que marca nuestro ADN. Pero el azar puede que haya intervenido en la replicación del ADN y nos proporciona un cromosoma de más. Es un muy triste ejemplo, aunque el reparto de suerte puede todavía acompañarnos algo, haciendo que nos toque un porcentaje bajo de Síndrome de Down.
Entonces pasamos a ser un humano con límites. Solo eso!!! Alguien que no puede desarrollar todas las capacidades que le marcaría un ADN «normal». Entendiendo normal en sentido puramente matemático, una media en la población terrestre. Pero vayamos ya adelantando, que no debemos caer en el injertado social negativo, de considerar esa criatura un humano deficiente, porque solo es un humano diverso (diferente). Una vez nacido ya es un ser humano, capaz de defenderse en la vida, aunque sea con limitaciones.
Pero, como hemos dicho, no hay quien nos libre de las limitaciones, entre ellas la de despreciar al nacido con Down. Porque TODOS estamos limitados : antes o después, sean físicas o mentales, naturales o sociales… simplemente son limitaciones que marcan unas fronteras, pero , de tal manera, que debemos, con ayuda, traspasar. Solo hay que aprender a pedirla… y a darla!!!

