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  • Un feto, desde el punto biológico es…

    Todos hablamos del feto, sin tener idea de lo que es un feto. Hasta nos permitimos el lujo de llamar feto a uno que queremos insultar, sin percatarse que lo estamos llamando medio hombre… o incluso, menos que eso : un inicio de hombre. Pero luego nos olvidamos de eso y tratamos al feto como si fuera un hombre (ser humano) completo, o casi casi.

    Somos muy incongruentes, además de claramente mediocres.

    Así que podemos empezar por el principio : ¿Qué viene siendo un feto?… o también, » e ti, de onde ves sendo, meu filliño», como pregunta la típica viejita gallega. Ni es un adolescenete en pequeñito, ni siquiera un infante en pequeño… el feto es una futura cría humana, que aún se está haciendo, porque en esencia es un simple conglomerado celular, que tarda varias semanas en conformarse como si fuera eso : un ser humano en pequeño,… pero, repetimos : “como si fuera”, no decimos que lo sea. Porque le falta toda una fase de maduración para hacerse un bebé, algo realmente parecido a un adulto humano. Por lo de ahora no deja de ser un proyecto

    ¿Podemos vivir con eso?

    Pero, ser un proyecto, quiere decir que ya están diseñadas las partes básicas del edificio humano, solo hay que construirlo . Y para eso se necesita poner mucho, mucho, cuidado. No se puede echar café muy denso, sobre el plano con el proyecto, e intentar luego leerlo como si nada hubiera pasado… Y quien habla de café metafórico, emborronando partes importantes del proyecto, puede referirse a cualquier tipo de droga, alcohol por supuesto, en el proyecto de ser humano que se está gestando en un útero… natural o artificial. Porque, entre el proyecto y el bebé, aún puede haber diversos cambios… y algunos fatales. Y casi todos dependen de la madre biológica y de su entorno.

  • … una marcha, llenita de OBSTÁCULOS!!!

    Y no es que precisamente aparezcan piedras a lo largo del camino… lo que aparecen son cambios, a veces muy pequeños, fáciles de evitar, pero, otras, son cambios profundos… auténticas mutaciones en el proceso del ser vivo que debe nacer. Y esto ya empieza mucho antes de que ni siquiera seamos un feto!!!

    Y antes, también, de que la influencia externa al embrión vaya a provocando otra serie de cambios, que no son del todo genéticos (no vienen de los padres), pero sí supondrán un cambio en las características fenotípicas de ese embrión. Hay muchos factores externos, pero en este momento de la reflexión resaltamos dos, por lo habituales que son : el tabaco y el alcohol. El destroza cerebros y el destroza pulmones, ni más ni menos.

    Las madres fumando o bebiendo alcohol… y para el tabaco llega con ser fumadora colateral… son el primer ejemplo de que la sobrevalorada igualdad madre = cuidadora natural de sus hijos, no siempre se cumple. A veces la madre es la primera enemiga de su hijo… y, para colmo, lo puede ser autoengañándose , como si ella no pudiera evitarlo (que si el contexto, su depresión crónica…). Y estamos así en el meollo de la sociogenética : el comportamiento humano durante el embarazo, tanto el de la madre como el del hombre. Porque «no hacer» es también hacer.

    De la mórula, una vez alcanzada esa masa crítica de células “cigóticas”, se pasa al blastocisto, esa fase final de la proliferación celular, que podemos visualizar en la imagen. Primero se da un cambio gradual, muy gradual, solo cuantitativo y que dura pocos días… enseguida viene el cambio cualitativo que hace pasar de la mórula al blastocisto (blástula)… lo que ya podemos considerar el grupo de células específico, para formar el verdadero embrión, que viene a ser el preámbulo del feto.

    Pero esta preparación para formar un embrión que pueda derivar en un feto humano, no es tarea simple. Como nos explica el fenómeno de la gastrulación.

  • Cuando el gen social colabora… con el gen biológico

    El entusiasmo es muy bueno, ayuda mucho en una lucha (de todo tipo), pero hay que saberlo administrar. No todo lo que viene en pastilla, puede ser asociado a una buena ración de salud.

    Y no conviene confundirlo con la energía química que nos proporcionan una serie de sustancias, sean artificiales o naturales. Eso no es entusiasmo natural es un simple espejismo. Un engaño mental.

    También pasa con el fusil ametrallador que nos dejan en las manos. Da igual que sea un potente AK-47, porque antes de saber usarlo con precisión, lo más seguro es que ya se volvió contra nosotros.

    Y lo mismo pasa, si en vez de un fusil, nos metemos en el cuerpo la típica cosita redonda, más o menos aplanada, que nos da ese amigo «del alma» que tanto nos aprecia. La tan ansiada y amada droga. Sea la que sea.

    Porque es muy fácil despreciar a los niños que van a ser soldados en África, mientras nos convertimos en zombis de discoteca… o, incluso mucho peor, en funambulistas de azotea, mientras disfrutamos de nuestra apasionante vida urbana.