Autor: xaqun

  • E incluso llegas a ser protagonista…

    … de visiones paranormales.

    Ahora ya no es un problema de punto de vista, ni tampoco de filtros, por lo menos filtros tangibles. Porque hablamos de una capacidad oscura, indeterminable, por la que te notas capaz de establecer una conexión con seres que ya no existen realmente. Que ya ni tienen un cuerpo material, pero, algunos dicen, que sí les queda un espíritu, que vaga por el universo, en busca de otros seres vivos, con los que puedan platicar. Aunque no te quieran suplantar, para llevarte con ellos, como dicen que hace la Santa Compaña.

    Y poco nos interesa si puedes tener esa capacidad extrasensorial como algo genético o siquiera si existe ese tipo de espíritus. Importa poco si tienes ese tipo de filtro o es que desvarias mucho en tu «punto de vista». Aquí jugamos en otra liga y esperamos, que, como pasa con los alienígenas, se pongan en contacto con nosotros, para pensar que existen. A ser posible, contacten de una forma pacífica. Mientras tanto «nos la traen al pairo».

    Lo que sí nos interesa aquí, es que esa hipotética capacidad para ver, para percibir, para estar en contacto con seres del «más allá», no deja de ser algo muy relacionado con nuestro esfuerzo por denunciar esa miseria intelectual de confundir ver con mirar. Aunque , en principio, no lo parezca. Pero, muy en el fondo, sí es una especie de filtro que acomoda nuestros sentidos para recibir señales, desde algún lugar de un universo paralelo al nuestro.

    Porque se necesita algo más que la capacidad de mirar fijamente la pantalla de un televisor, por ejemplo, para llegar a ser capaces de establecer algún tipo de contacto tan íntimo, con esa mano que sale de la pantalla en Poltergeist.

    Para hacer lo que «dicen poder hacer» los llamados mediums, se necesita una capacidad de ver/sentir en profundidad aquello que estamos observando. Y de eso precisamente van estas reflexiones, a las que llamo atisbos. De profundizar mucho en tu mirada, hasta notar aspectos que no se pueden ver «a primera vista». Pero… siempre con una pregunta fundamental previa: ¿para qué queremos ver lo profundo, si no somos capaces de ver lo superficial? Vayamos, pues, paso a paso.

  • Y así puedes llegar a ver…

    … a la Santa Compaña emigrando para Cuba.

    Tal como le pasaba al Fendetestas y al Fiz de Cotobelo, en el libro y vídeo ayer indicados. Porque hay momentos en la vida que puedes alucinar, viendo lo que no existe, tan claramente como puedes ver lo que sí existe.

    Aunque seria mejor decir, que ves lo que te parece ver, como si estuvieras soñando. Si la gente confunde mirar con ver, como no va a confundir ver con alucinar. Si la imagen grabada en el cerebro puede ser tan intensa, que puede hacer que un alucine pase por ser algo totalmente real.

    Poco nos pasa a los humanos, cuando somos adictos a todo tipo de droga química artificial, o droga mental producida por el cerebro, que también las hay, capaces de hacernos vivir en un mundo irreal, prácticamente las 24 horas del día.

    Y si somos aficionados a la religión o a la política, entonces ya tenemos muchos boletos, para que nos toque la lotería de la alucinación diaria. Estar subiendo escaleras al cielo (falso) las 24 horas del día, sin llegar a ser la décima parte de un místico poeta como San Juan de la Cruz.

    ¿Y qué vienen a ser los políticos, más que una procesión de almas en pena que se quieren «forrar», practicando el viejo esclavismo español en Cuba? LLevándose ya de paso, a otras almas gallegas, para allí mismo esclavizarlas de por vida.

  • Y tanto se te escapa, la realidad, que puedes llegar a ver…

    …aquello que no existe.

    Porque si dejas que algo o alguien, sea lo que eso sea, te vaya comiendo el coco, haciendo que veas/grabes cosas que no viste realmente, entonces tienes un problema (grande!) con el entramado neuronal, que se forma en tu cerebro. Vas a tener una sucesión de circuitos/archivos, donde se refugian eses elementos irreales, que te van a provocar alucinaciones de vez en cuando. Incluso haciendo que acabes por vivir en un mundo imaginario.En principio por la noche, luego durante el día (despierto). Y todo sin ver un puñetero filtro material puesto delante de tus ojos.

    Y el problema es que no vivirás un mundo imaginario infantil, como pasaba con el amigo imaginario, que tanta compañía te hacía. Aquel podías controlarlo. Ahora tendrás un imaginario adulto, viendo elementos que no existen, sean árboles que hablan o fantasmas que andan buscando almas que le hagan compañía. Como sucede con la Santa Compaña, que, dicen, camina por los bosques gallegos en busca de cristianos, que le ayuden a soportar su «mala» muerte.

    El bosque animado del «bueno» del Wenceslao Fernández Flórez, es un ejemplo de ese mundo no real al que nos podemos ver abocados, cuando rematamos por ver cosas que solo existen en nuestra mente.

    Entonces es cuando el mirar y el ver se han fusionado de tal forma que, como pasa con la personalidad múltiple, ya no podemos saber quien somos : si el que mira o el que ve, si el que piensa o el pensado. Un bonito dilema, ese de si eres tú o eres otro, del que hablaremos más adelante.

  • Porque, a veces, la realidad se te escapa…

    … aunque la quieras tocar.

    Por mucho que la quieras agarrar (la realidad) te resulta imposible. Y cuanto más ganas le echas, más lejos parece que se va. Al final de poco vale que estés muy cerca de ella si la tienen opacada (oculta) para ti. Ahí juega su papel el FILTRO : seleccionando una parte de la realidad que miras. Y cuando ese filtro se vuelve totalmente opaco, entonces tendremos un MURO (que no deja VER). Esa es la diferencia entre un filtro que deje pasar algo, que deje pasar muy poco o, incluso, que sea opaco del todo. Como dijimos ayer (y anteayer), ¡alguien te la quiere colar!

    Y por eso era tan importante diferenciar bien entre mirar y ver. Porque mucha gente confunde el mirar la realidad, con ver esa realidad (realmente). Cuando, lo que está mirando no coincide con lo que ve, porque se deja grabar con más intensidad, el discurso icónico que alguien hace para suplantarla. Mediante un oportuno filtro social (no propio).

    Eso pasa mucho en política, donde la gente suele comprar el relato (la «laavdora») que le hace un político sobre determinado contexto, en vez de hacerse con una visión más real y propia de ese mismo contexto.

    Repetimos, mirar y ver no es lo mismo. Poner los ojos sobre una realidad determinada y grabar esa realidad en el cerebro son cosas totalmente independientes, aunque suela ir una detrás de la otra. Pero cuidado si alguien te cambia la cinta grabada en el paso de mirar a ver. O simplemente te regala un filtro que no deja pasar toda la realidad.

    Viene a ser el problema del bebé al que quieren convencer de que su madre es la nueva, una que pasó a suplantar a la verdadera. Por ejemplo, imaginemos que los cazadores de la madre del Bambi, le quieren convencer de que debe amar a una mamá suplente.

  • De hecho, un buen filtro, puede ser…

    … un puto disfraz!!!

    Porque sí, seamos sinceros. Nada puede hacer que la realidad sea de otra forma, salvo que uses tus capacidades genéticas (y las de muchos) para modificarla. De nada valdrá taparla, parcial o totalmente. Ni tampoco disimularla con filtros que la hagan parecer otra cosa.

    ¡No seamos tan mediocres versiones de homo sapiens! Creyéndonos esas mentiras adultas.

    Cuando un camaleón se camufla para poder defenderse o cazar, lo hace por una necesidad natural. Paara poder sobrevivir en el ecosistema donde le «tocó» vivir.

    Es ser humano es el único animal capaz de disfrazarse para engañarse a si mismo, haciendo ver que la realidad (del ecosistema) no es la que realmente es. Además es capaz de engañar brutalmente a los otros seres humanos, si con ello saca algún beneficio para sí.

    Y da igual que diga amarlo u odiarlo (al otro). Los filtros serán usados según le convenga, para ascender en la escala social del poder. Para ligar, engañar o para matar. Sea un hijo o un padre, un hermano o la amante de turno. Porque los peores filtros son los que se usan para camuflar el mundo tal como es y vendérselo a los hijos como otra cosa diferente. ¡Esas son las peores mentiras de los adultos! Pero cuidado, porque esas mentiras también necesitan ser filtradas por nuestra mente.

  • Porque, seamos sinceros, los peores/mejores filtros no tienen…

    … precisamente, forma de colador!!!

    Un buen filtro, sea bueno o malo (según quien lo implante)para contaminarnos a tope, puede tener forma de libro. Y hasta ser llamado La Sagrada Biblia. O puede ir vestido de cura, y tratar de decirnos que la salvación eterna (de la terrestre ya no habla mucho)no está en ser naturales y libres, sino en obedientes y auténticas ovejitas. Y bien dispuestas a ir en silencio al matadero. Incluso a matar a otras ovejas, si nos ponen un arma en la mano, después de lavarnos el cerebro.

    Y claro que también pueden ir vestidos de políticos. Eses que que nos venden una lavadora averiada, o con obsolescencia programada, diciendo que la necesitamos para lavar la ropa. Esa ropa que nos venden ellos y nos hacen cambiar tan a menudo. Llegando al colmo, de que nos la hagan cambiar antes de lavarla varias veces. Y es entonces cuando nos damos cuenta (si podemos) : ¿para qué la lavadora?

    Dicen que es para mantener la economía a salvo. Es decir, las cuentas corrientes de los adultos dominantes, que producen lavadoras y ropa. Y se inventan lo de la moda. Nada para hacer que las crías humanas estén realmente protegidas, ante los cambios negativos que pueda tener el ecosistema. Provocados siempre por esos mismos adultos, tan productores y vendedores como políticos.

    De hecho son eses mismos adultos que «te venden la lavadora», los causantes de que el ecosistema, que vayas a recibir como herencia, esté tan deteriorado, que acabarás más cerca de los dinosaurios que de un ser humano realmente evolucionado. Y sí, nunca lo olvides. Para colmo,TODO lo hacen por tu puto bien.

    Así que ellos te dirán lo que debes ver. Y si es posible (tienen poder), incluso lo que debes mirar. Como Yhavé a Eva.

  • Pero los filtros pueden ser…

    … no más un puto adorno.

    Y, como no, un adorno que encarece el producto. Porque, ¿que proporción de nicotina se queda en el filtro y cuánta se va a los pulmones del fumador (y a su cerebro)? Es como el ingenuo fumados «sin tragar el humo», que piensa que lo hace bien. O, incluso, el que fuma pegado a un fumador, sin querer reconocer que está tomando parte de su humo..

    Eses son los filtros que podemos llamar de pacotila, o de mierda. Es decir, filtros de «todo a 100», que no sirven para seleccionar una mierda de la mierda que te estás tomando. Sea por la boca, por la nariz o directamente al cerebro, cuando la gente se empiece a implantar chips varios. Y ya hablaremos también de las drogas artificiales, porque es una de las fuentes de entrada de la mayor cantidad de mierda ideológica, que una sociedad adulta dominante (SAD) puede producir, para contaminarte como ser humano natural y libre. Hacer de ti todo lo contrario, un adicto a la opresión consentida.

    Así pasa cuando siendo una cría humana te ponen a fumar, no solo tabaco, sino también las ideas que te hacen perder todas tus capacidades regeneradoras, hacia ti y hacia el ecosistema donde vives.

    Ese es el cometido de tantos filtros que te venden durante, sobre todo, tu preadolescencia y tu adolescencia. Filtros que impiden asumir ideas de libertad, para hacerte adicto a las idea de vivir oprimido, como si fuera algo natural y tratando de ser la mejor pieza posible de la maquinaria social dominante.

    Porque la nicotina del poder es mucho más terrible que la nicotina de los pitillos. Una mancha los pulmones, la otra te mancha esa mente, que debe estar abierta a madurar con la idea de vivir libremente.

  • Y hacer el filtro preciso supone…

    … un trabajo muy serio.

    Un buen filtro mental propio (liberador) requiere mucho esfuerzo, mucha constancia y una enorme cantidad de imaginación. Para hacerlo con un tejido tan fino, y, al mismos tiempo, tan flexible, que nos permita separar la paja del grano hasta limites de infinitésimos. Y sea del tipo que sea , tanto la paja como el grano.

    Ese es el filtro que necesitamos, al observar la realidad, para ser realmente libres. No vale un filtro comprado en el típico bazar de «todo a 100», que no servirá más que para dejarnos sentir aquello que el poder establecido nos quiere dejar percibir.

    Y tiene que ser un filtro tremendamente inteligente, no es un simple colador, ya que tiene que «saber» cambiar en la selección de las partículas/ideas elementales que debe dejar pasar : unas veces serán las pequeñas, pero otras serán las grandes. A veces muy grandes y «pesadas».

    Lo dicho, un filtro inteligente. Con una gran capacidad de memoria, paar no tener que hacer el trabajo de selección con partículas que ya están prefijadas como «no pasables». Aquí importa poco el tamaño, lo importante es su grado de toxicidad.

    Por ejemplo, en simples y putas noticias. Y conviene que sea inteligente, muy inteligente si puede ser, para que te avise cuando te desvías del patrón de noticias a seleccionar. Si nota que empiezas a dejar pasar ideas que antes eran tóxicas, debe dar un pitido de aviso. Algo empieza a ir mal, si no haces un análisis profundo de ese tipo de cambio.

  • La operación de filtrado es muy fácil…

    … pero requiere algo de pericia.

    Y el pueblo suele tener pericia, para hacer su trabajo lo mejor posible. Son muchos muchos años de experiencia. Pero nunca le sobró la pericia necesaria, para poder combatir al poder establecido. Sobre todo con la eficiencia para acabar con él. Entre otras cosas porque ese poder establecido (gobiernos, empresas, partidos políticos…)ha ido fabricando mecanismos varios, para poder reproducirse. Es decir, con el paso del tiempo va creando todos los mecanismos que mantienen la opresión sobre ese pueblo. E incluso los va haciendo cada vez más sofisticados.

    Y ahí están los diversos filtros que nos impone ese poder establecido. Un poder socieconómico y político, incluso ideológico, que aquí lo determinamos como SAD (sociedad adulta dominante).

    También el pueblo puede tener sus propios filtros mentales. Por ejemplo mediante mecanismos como la TRADICIÓN. Pero necesita no olvidarse de una cuestión principal : mantener la capacidad regeneradora de las crías humanas.Tiene que evitar que la SAD consiga implantar su adn social negativo en las mentes de las crías humanas, mientras están en su periodo de maduración. E incluso en su cuerpo físico, como por ejemplo la ablación. Entonces se puede hablar de la losa de la tradición.

    Se tendría que favorecer un proceso de maduración natural y libre, que vaya implantando un adn social positivo, en vez de un proceso de maduración domesticador, para así implantar ese adn social negativo, que intentará superponerse al ADN y evitar la lectura regeneradora que él tiene escrita.

    El filtrado es una buena combinación de energía y pericia. Tanto si nosotros lo queremos en sentido positivo, como si la SAD lo quiere en sentido negativo.

  • Y cuándo hablamos de FILTROS. ¿de qué…

    … estamos hablando?

    Como uno está acostumbrado a trabajar con un alumnado que necesitaba una aclaración (o dos o tres!!!), cada vez que entrabamos a estudiar alguna parte nueva de la materia (CN), aquí seguimos con cierta placidez ese tipo de método expositivo. Nada como reflexionar con un poco de método.

    Hablamos ya del PUNTO DE VISTA, un pilar en ese proceso de «mirar-poner atención-ver-observar-gravar lo observado». Hasta ahora el tema inicial de nuestra reflexión bloguera.

    Porque no todos miramos igual, aún menos vemos lo mismo y, desde luego, no hacemos el mismo esfuerzo para fijar lo observado. Y si no, que le pregunten a mi alumnado preadolescente (ex).

    ¿Como nos filtraron a todos, por ejemplo, la historia del sector femenino español?

    Lo que en la II República aún eran señoritas, ¿qué pasaron a ser durante la dictadura franquista? Más que filtros, se usaron con ellas mucha tijeras y muchas balas. Todo para coser la boca de las mujeres republicanas, fueran burguesas, proletarias o campesinas. Convirtiéndolas en simples objetos de adorno y consumo sexual (no demasiado), llamados «amas de casa».