Autor: xaqun

  • ¿Para qué la vista?

    Uno de los sociogenes negativos, que procura la SAD injertar, lo más rápido posible, en las crías humanas es el que podíamos llamar «de las anteojeras»… o el filtro de la vista selectiva. El que solo nos deja ver, lo que quiere que veas la SAD. Y al final nos acostumbramos tanto a él, que, si nos preguntan decimos que eso no nos interesa verlo. Que son cosas de típicos disidentes irracionales (antipatriotas…).

    Y ya deberíamos saber que ver es mucho más que mirar, pero conviene que resaltemos bien que, para ver no llega con tener un buen cerebro… también hay que tener las ganas de que funcione como es debido.

    Por ejemplo, para notar, si algo impide nuestra visión… incluso con algo tan burdo como unas simples anteojeras de caballo. O unas gafas, que filtran determinadas escenas de la realidad, para ser más tecnológicos. Así que, aprovechemos que el feto aún no ve, para hacer hincapié en que, la vista, no es el único sentido que tenemos.

    Hemos hablado antes del sentido del oído, algo que, ya de feto, conviene desarrollar como si no hubiera un mañana.

    La curiosidad y la necesidad de defenderse del medio, nos hacen notar todos los cambios que se producen en nuestro entorno, para ir madurando una red de circuitos neuronales, aunque sean muy simples por ahora. Pero todo producto tiene un inicio. Porque hay cosas que no pueden esperar. Y sobre todo dependiendo del tipo de madre biológica (o artificial) que nos tocó aguantar… y de esto, tan crucial, hablaremos más adelante.

  • ¿Y qué me tocará ser?

    Todos los fetos humanos pueden parecer iguales, incluso muy parecidos a un feto de cerdo. Pero son muy diferentes, ya no solo porque no hay un ADN igual a otro, sino porque la sociedad ha ido, poco a poco, instaurando una clasificación de los fetos (ya antes de nacer) en distintas categorías. Y como un libro de literatura ya lo hizo, podemos usar su división en fetos alfa, fetos beta y fetos gamma. Aunque en la mediocre realidad actual, parezca que la división se limita a alfa y a beta.

    Pero la realidad es muy dura y está claro, viendo el panorama mundial, que hay demasiados fetos de tipo gamma, como para que los podamos minimizar. La hambruna, con las guerras y el tráfico de crías humanas (sean completas o parcialmente), hacen que la cantidad de fetos reales, de tipo gamma, es cada vez más numerosa.

    Así que la pregunta, ¿qué hacemos por ellos (que aún no pueden preguntar ni quejarse)?, es muy pertinente : ¿Qué tipo de feto nos tocará ser? Y no hay que remitirse a la CF de Aldous Huxley (Un mundo feliz), ni a la teoría científica de Karl Marx sobre las clases sociales, para darse cuenta que en ambas narraciones, sean fantasiosas o científicas, hay mucho de verdad.

    ¿Acaso, todos los fetos, que pasan a bebé, nacen en las mismas circunstancias socioculturales, bajo la misma ideología familiar y, desde luego, las mismas perspectivas de futuro? Qué más da que no se señalen en la frente con la letra alfa o la beta, unos se irán para ejecutivos con poder y otros se irán para ser esclavizados en la cadena laboral… e incluso habrá otros, almacenados al tun tun, para que los beta aprendan, que ni siquiera pueden “gozar» de un trabajo remunerado constante. Porque siempre habrá un grupo de trabajadores en paro, como repuesto seguro. Estos últimos, llamados hasta hace poco lumpenproletariado, el futuro del cuál (su extrema importancia), fue el elemento teórico que se le escapó al bueno de Marx (Karl), en su análisis marxiano de la realidad socioeconómica.

    Pero la población gamma, que no toda nace como tal (hoy en día prevalecen los gamma sobrevenidos)… como son los palestinos de Gaza, está tan desesperada, que no tendrán inconveniente en forzar un rápido avance hacia el desastre planetario… ¿Por qué van a tener miedo a una extinción masiva, si ellos ya la tienen encima de sus cabezas?

  • Y lo dejarán ser, ¿o no?

    ¿Me dejarán ser o no me dejarán ser? Decíamos que esta es la pregunta real para nuestro feto, si pudiera hacerse preguntas… pero, por eso mismo, ya nos la hacemos nosotros por él.

    Porque no lo sabemos a ciencia cierta, pero puede que, ya antes de nacer, el feto tenga que ir formando pequeños circuitos neuronales, que no llegan a construir ideas, por lo tanto no puede hacerse preguntas, pero sí que pueda ir acomodando en ellos, algún tipo de simiente lingüística, que le permita alumbrar alguna idea, tan pronto como el cerebro esté maduro, para empezar a funcionar como tal : un instrumento que recibe información del exterior, para ir construyendo conglomerados informáticos… tal que si fueran bits , que una CPU recoge, para ir archivando, hasta cuando tenga el lector necesario.

    ¿Qué otra cosa puede hacer la naturaleza (sea lo que eso sea), que ir blindando en cierto modo los procesos de conocimiento, del feto, que le permitan interpretar las señales que vengan del exterior… empezando por las de su propia madre.

    Un bebé que no mama información en casa no puede ser buen aprendiz en la escuela. ¿Por qué no podemos decir lo mismo de un feto, que llega a bebé sin hacer sus deberes uterinos?

    ¿Le dejará su madre biológica prepararse, para lo que viene, o lo martirizará a ruidos, a golpes desenfrenados, cuando no a la ingestión de diversas drogas, que actúen sobre el cerebro del feto (tan inmaduro aún). Qué acabarán mutilándolo.

  • ¿Soy o no soy?

    O, ¿me dejan ser? Podía ser la pregunta correcta. Así tendríamos el famosos monólogo de Hamlet, trasmutado en un inicio más operativo, como este : «¿Me dejan ser o no me dejan? That is the question». O, en modo Kundera, decirnos ¿Cuánto peso me dejarán tener?

    ¿Qué nos puede querer decir un feto, cuando aún no es un ser humano completo/maduro? Cuando aún no es ni siquiera un bebé. Al menos, mientras no cambien las normas científicas, que determinan este tipo de denominaciones. El feto quiere ser un humano, está ahí, porque da pataditas… y hasta aparece en una ecografía (aunque hoy en día)… pero ¿están realmente fuera los adultos que deben recibirlo?

    Porque, al final, en una sociedad tan llena de prohibiciones, lo básico no es ser o estar (en algún sitio)… lo más fundamental es saber si te dejarán ser o estar. Porque siempre habrá una autoridad que querrá que le pidas permiso para hacer todo.

    O sea, que tu labor esencial será oponerte al Poder y buscar alguna parcela de libertad. Así de simple. ¿O no?

    Y no son precisamente los abortistas su enemigo principal… como suele pasar en los asesinatos dentro de una familia, el asesino suele formar parte de esa misma familia. Así que no es nada fácil buscar a los enemigos del feto. Habrá que estudiar la conducta típica de sus familiares (y después de la sociedad en general), empezando por el de su propia madre biológica. ¿Cuántas madres biológicas podrían tirar la primera piedra, si nos ponemos a hablar del desistimiento de un embrión pasado a feto? Y de las madres «asistenciales» y del estado “protector” podremos hablar más adelante.

  • La tremenda ventaja de ser curioso…

    ¿Y que era lo qué decíamos ayer, sobre la falta de curiosidad? No del feto, ya que él tiene que ser curiosos por obligación biológica, para adaptarse al ambiente… Hablamos de la falta de curiosidad de los padres, de la familia… y de todo ser humano adulto ,que vaya a tener comunicación con el feto… médicos incluidos, claro.

    Y tampoco hablamos ahora del posible e importante paso de escuchar música… hablamos de evitar ruidos excesivos que opacan y, a cambio, sonidos estimulantes. Tanto el feto como el bebé estarán más a gusto si notan que su mamá habla con tranquilidad con su pareja… incluso con un punto de afecto, aunque no requiera articulación de palabras.

    Es evidente que un feto tranquilo, relajado, puede dedicar más tiempo a ir madurando diversas capacidades, que necesitará una vez nacido : un lenguaje (aunque sea de sonidos), un vínculo emocional con la madre, y hasta, por qué no, ir mejorando su sistema inmunitario, aprovechando los aportes nutritivos de la madre.

    Desde luego ya está bien de considerar a la curiosidad como un vicio de ciertos sabios, en vez de tener en cuenta que es una pieza esencial (un biogén), para la adaptación positiva del ser humano.

    ¿Realmente queremos mejorar la vida del feto? Y, ya puestos, ¿qué es eso de llamarle bebé a un feto? Podíamos empezar por ser algo más científicos… ¡o hacernos todos paracientíficos!

  • Algo que no queremos saber de esta etapa tan fundamental…

    Antes de meternos con el guía molecular, sea natural (ADN,) o artificial (adn social), para hacernos un bebé, podemos ver algunas curiosidades sobre la vida en un útero, sean del tipo que sea. Ya que se suele despreciar mucho lo del dicho popular, que no sabemos si es muy popular, de que «el inicio de un proceso es fundamental». Siempre pensamos en el final, sin proteger bien los inicios.

    El feto no ve, total para qué? Pero sí puede oír… al menos a partir de la semana 16. De primero ya escucha el TIC TOC del ccrazón materno.

    Y luego puede empezar ya a sentir ruidos que provengan de fuera del cuerpo materno, a partir de la semana 28… Quedándole aún tiempo ,para aprender a discernir algún tipo de sonido, que le pueda alterar su tranquilidad, o, por el contrario, darle ánimos para sentirse tranquilo.

    Tanto un caso como el otro, le ayudarán para adaptarse mejor, una vez que salga fuera del útero.

    ¿O acaso nos creemos que un feto ya tiene injertadas las ideas típicas de un infante o un adolescente humano, diciéndose eso de que «total para qué (lo voy a aprender)»?.Ya serán bebés, para empezar a vaguear, por ahora no están aún contaminados por el sociogén de la pereza vital. Ese llega cuando mamá no deja que el bebé mueva el culete, ni para posicionarse de otra forma en la cuna. ¿Para qué hacerlo, si lo hace mamá?

  • Y, aún peor… ¿Veremos las diferencias?

    Porque sí…¡Qué pesados somos! Se trata de ver. Y de ver más allá de lo que, en principio, estamos mirando. Porque la adaptación al ambiente no viene completada por el ADN, hay que trabajarla con las herramientas, que, esas sí, vienen en el ADN.

    Pero no llega con ir a la ferretería para tener el campo arado.

    ¿Qué puede ser un útero y cómo hacerlo funcionar con eficacia?Para que el embrión pase a feto y luego a bebé recién nacido, con el menor sufrimiento posible, tanto para la gestante como para lo gestado…

    Y podemos hacer una pausa, para comentar que el ser humano es gestante, Ninguno de mis Yos desean usar humana gestante (y mucho menos gestadora o» «gestanta»), porque la palabra ser es neutra… y ya dijimos, además, que en este blog no admitimos cambios lingüísticos , que no vengan apoyados científicamente.

    Así que centrémonos en ver las diferencias, abismales, entre un útero natural y un útero artificial. Vendrán restos de peli después.

  • Pero…¿vemos lo que hay adentro?

    Y no solo hablamos de ver el feto… aunque sea en una ecografía. ¿Sabremos leer toda la información que ese cuerpecito trae consigo?

    Una vez formado el núcleo de su cerebro, ¿qué es lo primero que siente, antes incluso de poder formar un conato de pensamiento?

    Qué tipo de sensaciones hacen surcos en su mente, generando circuitos neuronales, donde almacenar esos datos que le vienen del corazón materno? Prevalece el susto a lo nuevo, sobre la curiosidad que ya su ADN le debe estar indicando, dada la necesidad de adaptarse al ambiente… intentar establecer, por ejemplo, una mínima comunicación con las señales que emite lo que él aún no sabe es su madre.

    No sabe lo que es, pero está muy claro que la naturaleza no gastó millones de años experimentando con el ADN de un ser vivo, para que no le obligue, lo más rápido posible, a descifrar si es algo positivo o negativo, en este caso, ese ruido que le está llegando de su propia madre… y desde muy cerca, aunque no tenga noción de distancia. por ahora… le toca precisamente hacer lo posible por que su cerebro vaya haciéndose operativo… en ello le va su vida futura.

    Así que, simplificando la situación, tenemos un ser vivo que busca desesperadamente entender lo que significan las señales que vienen a través del líquido amniótico… ¿Estará haciendo lo mismo su madre?¿O ella estará abrumada por su situación de preñada?… incluso demasiado abrumada… ¿Quién se puede fiar de un adulto (aunque sea mujer)?

  • Cuando solo vemos la apariencia…

    Como bien decía el Cifra de Matrix, puedes quedarte con la simple apariencia de las cosas… en vez de buscar la compleja realidad de esas mismas cosas. Pero eso no te asegura que sea lo positivo.. vivir autoengañado es una forma muy precaria de vivir. Ahí se equivoca rotundamente… las apariencias son la fuente del engaño permanente. Son una forma de automutilarte, haciendo de tu esencia humana una caricatura, prácticamente virtual.

    Solo la casualidad hace que una apariencia pueda coincidir con la realidad. Pero la SAD es experta, en hacer, de las apariencias, el reino de las mentiras en todas las direcciones y sentidos.

    Nada sabemos lo que sucede en el útero materno, aparte de aproximaciones más o menos medibles. La ecografía no habla de como se siente el feto dentro del útero… y, lo que siente la madre con su feto dentro, es tan invisible, como lo es la mujer en sentido global, dentro de esta sociedad machista.

    A fin de cuentas, la propia sociedad no deja de ser un útero enorme, donde permanecen las mujeres encerradas, sin que puedan nacer en algún momento histórico.

    Y si esperan que las visibilice el macho van muy jodidas… lo cuál no quiere decir, que sea bueno no contar con la ayuda del sector menos machista de la sociedad actual (y futura).

  • ¿Dónde te quieres mirar?

    Porque sí, todos podemos ser un terminator… O todos podemos ser la madrastra de Blancanieves y tener un espejo que nos diga las mentiras que deseamos oír.

    Ese es el caso de “los cifras”. Otra variante peliculera. Se trata de un personaje que todos podemos ser. Sí, todos!!!

    ¿O acaso no podemos ser el típico ser humano, que prefiere vivir en Matrix, para creer que te comes buenos filetes de ternera, y así no vivir la realidad fuera de Matrix, alimentándose con lo que parece ser una comida vomitada?

    Y no solo comer porquería, sino vivir escapando de un lado a otro, para que los agentes de Matrix no te encuentren… en vez de vivir plácidamente una vida de ensueño, en una especie de Paraíso.

    ¿Sabéis? Es más fácil de lo que parece vivir autoengañado. Lo más difícil es verte, cuando te miras en un espejo. Y no hay que estar en ninguna Matrix para ello. Basta con estar en este planeta que estamos llevando a la mierda.