
Vivimos en un planeta que ha decidido hacer de su vida un gran espectáculo… siguiendo la más pura tradición del desarreglado Imperio USA.
Y por desgracia, o más bien por la maestría del capitalismo burgués invasor, todo lo que ocurre en el planeta puede ser desarrollado como un espectáculo PARA DAR CUARTOS.
Hasta la muerte. Y si no observar los entierros en USA… incluido el de las llamadas (pomposamente) mascotas.
Cómo iba a ser diferente una fiesta tan entrañable, incluso para algunos pobres, como es el cumpleaños. Como pasa con el Halloween en el siglo XXI, se ha hecho un simple negocio.
Y como pasa con todo aquello que supone una relación entre padres e hijos, ahora ya se deja que funcione con empresas privadas. Esas que se dedican a ser sucedáneos paternos, dejando que los papás tengan menos peso sobre sus espaldas… y, al mismo tiempo, perderse momentos de juego de sus hijos, muy importantes para conocerlos relajados. Con sus problemas de relación social. Y luego se quejarán de que «sus muchachos» son como son y no como ellos creen que son.

