
No hay límites en el espacio, aunque sí parece haberlo en el tiempo. Bien sea por tener una fecha de caducidad (cualquier tipo de vida) o porque , de existir el viaje en el tiempo, ir hacia atrás sería ponerse en situación de tener ya un futuro diferente del que tomamos como punto de partida (hacia el pasado)… o sea, que nos borraríamos nuestro propio pasado.
Y sería igual hacerse un gato o un caballo, como dicen por Oriente, porque ya nada de lo anterior tendría sentido para nuestro(s) futuro(s) yo(s).
Diversas creencias aparte…
O sea que las fronteras no existen más que en las normas sociales de cualquier tipo de SAD. Los ecosistemas son ilimitados, aunque claramente marcados por la naturaleza, en cuanto nos puede ser beneficioso o perjudicial el traspasar determinados puntos, marcados como límites.
Nadie más que nosotros nos va a echar, del posible edén o infierno, donde estemos viviendo. Los límites, como en matemáticas, no tienen existencia propia, pero nos valen de referencia, para indicarnos hasta donde nos pueden garantizar la natural libertad. Más allá de ellos, los pequeños límites, será un problema para resolver artificialmente. Esos pequeños límites son como metas parciales. La meta absoluta no existe, aparte de la poco apetecible Muerte.