Etiqueta: política

  • Lo que demuestra que la vida es mucho más que tu madre!!!

    Y con eso llega la gran mentira, es decir, descubres por ti misma. esa mentira que llevas creyendo toda tu vida. Aunque sea gracias a un simple ratón. Y todo porque confiabas plenamente en tu madre. En el fondo, es la esencia de la política. Afirman cosas sin comprobarlo.

    Todo lo que te contó tu mamá sobre la realidad es falso… incluso si tiene alguna parte de verdad. Porque siempre te ocultaron todo aquello, que podía hacerte realmente libre.

    Porque la base de una familia clásica es que no te pueden soltar, hasta que estés preparada para hacer de pieza básica (o de dirigente) en la maquinaria social establecida. Eso que, a veces, llamamos SAD (sociedad adulta dominante).

    Y eso es debido a que la familia, en general (hay excepciones), es como una secta. Y en las sectas domina una ley indiscutible : «Fuera de mí está la muerte». En la peli es una infección (falsa), que mata a todo ser vivo que ande por el exterior. Eso es lo que cuenta la mamá robot.

    Pero la ley natural dice todo lo contrario : Aquí empiezas a vivir, fuera está el resto de tu vida.


  • Pero, ¿hay clases sociales?

    ¿Puede ser cierto lo que dice la teoría marxista, sobre la existencia de las clases sociales?

    La aristocracia tenía claro que debía haber esclavos, era algo natural… se nacía para ello. No lo podía negar. Pero la burguesía siempre fue más hipócrita, porque siempre quiso mantener en la oscuridad el hecho claro de que había dos clases sociales : los poseedores y los desposeídos… por lo que, socialmente, tenían que ser dos colectivos sociales totalmente dispares y opuestos.

    No era solo que estuvieran separados, es que, además, estaban enfrentados. La propia palabra de desposeído, marca la enorme diferencia ellos : le tenían que haber robado sus posesiones. ¿Y quién, si no los poseedores, serían los ladrones?

    Ya, desde la noche de los tiempos, hubo una inmensa mayoría de la población que no tenía propiedades. Y ya hablamos de eso, por activa y por pasiva. Así que. normal, no natural, que exista un colectivo social ,que tiene que vivir sin ser propietario, salvo de su cuerpo (y de su mente).

    Y por ese motivo, que no razón, el no propietario tiene que vender o alquilar su cuerpo. Cuando no su alma, o, como decimos aquí SU MENTE. Y, como bien dice la imagen, esa clase inferior (el carbón de los desposeídos) no se puede mezclar ni con el agua (burguesía) ni con el aceite (aristocracia). Aunque alguna experiencia reciente demuestra que, bajo una gran presión, el aceite se rompe en moléculas minúsculas, capaces de intercalarse entre las moléculas de agua. De hecho muy parecido cuando agitamos el vaso con cierta violencia. No cuesta mucho comparar una gran presión física con la presión que provoca una revolución social, cuando, en su final, se quiere callar la boca de la plebe que tanto colaboró en ganar ese proceso.

  • Porque la sociedad te ETIQUETA y… ya no te suelta

    Que se lo pregunten si no, a nuestra amiga Scarlett. Ya que debe ser uno de los arquetipos más usados recientemente en el cielo actoral hollywoodense. Convertida en un simple cuerpo, para provocar la pasión instintiva de hombres y mujeres, que se sientan atraídos por una actriz excelente.

    ¡Y cómo ella, muchas más!

    Y hay demasiadas etiquetas. Unas incluso son algo positivas, pero la mayoría son denigrantes e, incluso, destructivas.

    Porque el etiquetado social se hace por interés, casi siempre, de personas o organizaciones que buscan destruir a la persona etiquetada. Y resultan mucho más difíciles de quitar, que las que tienen las prendas en las tiendas de ropa.

    Y en el caso de ser un ataque feroz, suelen estar involucradas esas máquinas de destruir, no solo la fama de personas, que pueden ser totalmente inocentes. Y no hablamos de la prensa, analógica o digital, que también, hablamos de los partidos políticos y de su ataque sistemático contra lo que ellos consideran puede ser su enemigo. Y no tienen, desde luego, que ser necesariamente partidos comunistas. En la derecha política aún se perdona menos la disidencia.