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  • Y nos gusta mucho la aventura de… lo PROHIBIDO

    Cuando somos crías humanas, en las etapas de maduración intensa, nos llenan la cabeza de normas sociales, y a montones, para hacernos funcionar mejor como piezas en la maquinaria social.

    Pero, al mismo tiempo, los adultos juegan con esas crías, para meterle en esa cabeza la idea de que se puede jugar a romperlas. Eso sí, cuando te haces mayor.

    Porque la mayoría de las religiones comercian con el perdón a los pecados. Aunque estén constantemente hablando de ellos, para que las crías humanas se sientan atrapadas por ese miedo a pecar. El miedo a pecar funciona como un localizador de almas. Con él los sacerdotes saben muy bien por dónde navegan las almas de sus ovejas. Y, en una guerra civil como la española, y su dictadura posterior, vale para que los párrocos sepan lo que hacen sus feligreses. Y lo que les cuentan aunque no sea cierto.

    Así que la SAD se mueve entre la represión y el exceso de libertad, falsa libertad ya que siempre debe evitar que ponga en un brete la estructura social establecida. No se puede admitir juegos libertarios, que revolucionen el cotarro más allá de lo previsto. Es como el porcentaje de pérdidas en unos grandes almacenes.

    Y así podemos jugar a cortejar a la madre del amigo (American Pie), o que la madre del amigo nos seduzca a nosotros (gran peli El graduado, no?). Romper algunos tabues se vuelve un juego típico de la burguesía.

  • Y de frustraciones traumáticas… AFECTIVAS

    Y sí, como no, aquí topamos de nuevo tal que quijotes del XXI, con otros gigantes que nos quieren hacer la vida imposible… y no son tampoco molinos de viento, no… son auténticas estructuras sociales encadenantes, en especial para atrapar mentes humanas… son las religiones.

    Todas las religiones, pero en esencia las que viven de vender el pecado. O más bien de la redención de eses pecados.

    Estamos hablando de los edificios descomunales que esas religiones han ido construyendo a lo largo del tiempo y del planeta, las llamadas iglesias…y de ellas las tres fundamentales y más fundamentalistas : las abrahámicas.

    Ellas instauraron el negocio del pecado, que viene a ser una forma de simbolizar lo que aquí llamamos gen social negativo, por excelencia. La fe. El más antiguo y mortífero, mentalmente, de los genes sociales negativos posibles. Hasta puede infectar, como fe en la ciencia, a mentes que se consideran científicas.

    Y sí, aunque parezcamos algo lost, observando la imagen que nos acompaña… estamos hablando del instrumento perfecto para ser delincuente sin saberlo. Y además, con el valor añadido de que suele acompañarlo la posibilidad de hacerlo perdonar rápidamente (bulas). Está ideado para pecar creyendo precisamente, que si no hacemos algo tan grave como matar al prójimo (por mandato divino), es cuando estamos pecando. Hasta matar deja de ser pecado si matamos a otro ser humano, al que consideramos el pecador «de verdad». Porque en este asunto todo el problema está en eso : ¿quién tiene la VERDAD?

  • Generando situaciones amorosas… de PECADO

    Aunque la censura, no solo en el cine, no ayuda a mejorar precisamente la comunicación entre los seres humanos. Porque una cosa es el cine y otra, muy diferente la realidad. Y en ella todo este tipo de intervención censora, usando los genes sociales negativos, como venimos repitiendo desde hace días, solo favorece la mutilación mental del ser humano que la sufre.

    En esta peli(Shane) podemos ver este tipo de acción negativa, pero en su doble vertiente : enamorarse del chico de la película, pero sin tener claro si es afecto verdadero o un deslumbre por su evidente carisma…

    ¿Quién no se va a enamorar de un Alan Ladd que, además, va de pistolero arrepentido… y muestra una predilección especial para interactuar con una cría humana… en el medio y medio del Far West? Hasta con el careto de un Clint Eastwood…

    Pero ¿no será producto, ese enamoriscamiento, de una adolescencia inacabada, por parte de la protagonista de Shane? ¿Hasta qué punto no se deja arrastrar por la fijación en una imagen algo irreal, no adulta, de lo que significa Shane en ese contexto? ¿Cómo no va a seducirnos, y mucho, un tipo que es todo lo contrario de un marido huraño, que no puede enfrentarse al sicario del mal?

    Podemos entender un poco el funcionamiento de este tipo de genes sociales (negativos) en la suplantación de los genes sociales positivos. Porque el amor real de la protagonista, siempre requerirá más esfuerzo mental, que el amor ideal por un Shane cualquiera. Y eso que, por lo menos, este Shane bien merece la pena (dada su honestidad), porque hay muchos más que solo son fachada. Aunque el Jinete Pálido no se queda atrás con su adolescente enamorada platónicamente.