Aquí si que ya no hay comparación posible, si un biberón está a días luz de la teta materna, ya no digamos si el biberón te lo da un robot… por muy meloso que se ponga.
Comer no solo es un acto nutritivo, al contrario que sucede con la respiración, que suele ser algo más neutro, el mundo de los sabores y olores, es un contenido vital para una buena madurez corporal y mental.
Realmente el acto de comer tiene más de emocional que de racional, o sea, que las emociones , las sensaciones, que lo acompañan determinará nuestro futuro comportamiento. Si nos gusta la comida, seremos mejores personas.
O, ¿acaso lo dudáis?
Y desde luego no veo a mamá robot, por muy bien programada que esté, devanándose los «sesos», para inventar un método que ayude a que su «hija» se tome la sopa con cierto agrado. ¿Verdad Mafalda?
En principio solo somos un apéndice materno… y si en la etapa de feto puede haber sus más y sus menos, sobre el sentido filosófico de ese concepto, “apéndice materno”, por ahora está muy claro que no somos más que una prolongación (muy importante) del cuerpo materno… tomando poco a poco conciencia (aún falta mucho para que la notemos) de que podemos acabar siendo independientes. No lo podemos sentir con nuestra mente, pero ya está ahí bien escrito, en nuestro ADN : ser libres.
Y digan lo que digan los creyentes, sobre aportación de un alma imposible … o que el embrión ya puede estar imbuido de la gracia divina… todo eso son solo elucubraciones acientíficas sobre el misterio (sí, mucho misterio) de la vida… Porque el hecho de que de un ADN surja una vida, vegetal o animal, sigue siendo un gigantesco misterio.
Lo que ya no es tanto misterio es el mecanismo biológico, por el cual el embrión (sus células) debe seguir nutriéndose… y, por otra parte, el hecho también claro de que ese mismo embrión empieza a sufrir, para bien y para mal, los efectos de estar unido tan intimamente a su madre, a través del cordón umbilical.
Porque lo bueno y lo malo va a viajar sin tregua alguna, por dentro de ese tubo al que llamamos “cordón”.
Él nos agarra a la pared uterina, si no hemos quedado adheridos en alguna otra parte del cuerpo materno, pero también suministra todo tipo de nutriente, con oxígeno para respirar. Para que así pueda seguir creciendo nuestro cuerpo, y ya de paso, se vayan formando cierto tipo de células que formarán nuestro cerebro. Algo tan vital. Pero…
Los genes naturales o biológicos solo tienen un tipo de incidencia, ya que el hecho de ser positiva o negativa no es algo que podamos decidir. Aunque a veces lo parezca, la naturaleza no está predeterminada, es profundamente aleatoria.
Así que te puede tocar el número normal de cromosomas o tocar el tener uno más… y, como eso, otras variantes de lo que podemos llamar genes biológicos negativos… para eso la naturaleza inventó la diversidad sexual. De forma que se podía remendar el roto, del gen traído por mamá, con un gen fenotípico positivo, traído por papá, de forma que «se tapara» el gen negativo. Lo que no evita que le pueda llegar a otro descendiente posterior, debido a que el gen genotípico sigue estando en el ADN del hijo… La ruleta sigue funcionando… pero, el que quiera una seguridad al 100%, que use una pistola bien cargada.
En el ejemplo de la imagen tenemos la posibilidad de que la madre no quiera dar de mamar, por la influencia social, lo cual no es muy negativo, ya que se inventó el biberón para eso.
Pero…
¿Qué sucede si la madre lo hace por pereza, para no estar sujeta al acto de amamantar, cuando se sabe que la leche materna es mucho mejor que la artificial? ¿Cómo valorar a esa madre, que no lo hace por necesidad (no tener leche por ejemplo)? Porque si lo hace por necesidad, la variante del biberón es una versión positiva del acto maternal de amamantar. Pero, si lo hace por pereza, podemos decir que es una variante negativa para ese mismo acto… Y, en este caso , es cuando estamos ante un gen social negativo. Siendo el primer caso una variante positiva, si se refuerza el mamar como acto de mejorar la maduración, física y mental, de tu hijo. Ya que no solo es una actividad nutricional, sino que lo es también afectiva… y de las primeras, no lo olvidemos, que va a recibir la cría humana recién nacida. Sobre todo después del golpe en el culo (que aún no está prohibido).