
… y observar atentamente.
La cría humana es más gato que vaca, por lo que debe aprender a desconfiar. Especialmente, una vez que sus pasos son auténticos avances sobre el suelo donde se apoya.
Pero, en principio, para salir de su cueva familiar, necesita mucha más preparación que el más astuto de los gatos. Es necesario que combine cierta dosis de curiosidad, con cierta dosis de precaución. Por mucha confianza + curiosidad que tenga, no puede ser curioso «de más».
Por ese motivo debe prestar atención a lo que hace y aprender a sacar consecuencias de todo lo que observe en sus primeros pasos. El acierto en los segundos, va a depender claramente de lo que aprenda con los primeros.
Se avanza por ensayo y error, así que no debe evitar experimentar, pero sí evitar tropezar en la misma piedra.
Porque repito, la curiosidada no mata al gato, lo mata su ignorancia. Es decir, no saber por donde anda o repetir los errores con demasiada frecuencia. Eso que tanto le gusta hacer a los humanos.