
Y es que la historia del pueblo ruso, ahora con Putin, es muy ilustrativa de como el adn social negativo, puede sobreponerse incluso a grandes revoluciones. Las cuales, desde luego, manejan su propio adn social negativo. Esos adns sociales, que se van produciendo a lo largo del proceso revolucionario. Recordemos al camarada Strelnikov del Dr. Zhivago.
El periodo de Iván el Terrible no se suele considerar una revolución, porque la llamada izquierda marxista se hizo con ese vocablo y ya no lo ha querido prestar ni de broma. Pero la creación, casi del barro del pueblo ruso, que hizo Iván es un procesos revolucionario global y profundo… creó un pueblo, donde solo había un conglomerado de conciencias más o menos tribales. Y eso venciendo a los señores feudales que, bien ayudados pro la iglesia (otro poder feudal), convivían con un sentido casi prehistórico para gobernar un territorio inmenso. A los señores feudales (boyardos) los sometió… y a la iglesia ortodoxa la puso a comer de su mano.
Pero también Iván, como Stalin, tuvo un problema… Porque el concepto de límite (matemático) nos obliga a pensar en la imposibilidad de ser alcanzado. Por mucho que nos acerquemos, siempre quedará (aunque sea un infinitésimo)para llegar hasta él. Y por ese motivo el poder absoluto siempre tendrá un límite, aunque sus poseedores y fanáticos seguidores piensen/crean lo contrario. Lo que nunca será fácil de delimitar es precisamente ese final, antes del límite. Viene a ser como el horizonte, inalcanzable aunque sea visible. ¡O lo parezca!
Porque el problema esencial del poder absoluto, de cualquier dictadura, es que lleva dentro el germen de su final. Puede ser que en principio suponga la toma del poder por otro dictador… pero, de una forma u otra, irá aparecindo el germen de una oposición, que tratará de limitar es poder «ilimitado»… y, en el caso de que no se deje limitar, entonces habrá un derrocamiento.
Porque el poder absoluto funciona como la podredumbre en la fruta… antes o después, se va propagando el mal por todo el aparato de estado. Aunque no siempre sea para bien… de los oprimidos por esa dictadura. Porque el poder absoluto lleva, como dijimos, la capacidad de tumorizarse durante un tiempo, que parecerá eterno (para los mortales), por dictaduras que engendran otras dictaduras.