Etiqueta: ceguera

  • ¿Por qué cuesta tanto, ver lo que…

    … tenemos DELANTE?

    Manu no quiere ver, no quiere mirar dentro del túnel, aunque al final no puede evitar la tentación… la curiosidad (su exceso)lo va a matar. En este caso si que va a hacer de gato ignorante, poco precavido. Pero los humanos somos así. En nuestro caso queremos arriesgar y, a veces, el choque con una faceta cruel de la realidad, nos puede hacer más humanos. O destrozarnos por dentro.

    El Pablo del Saura, tampoco quiere acabar como acaba. Él iba para ser un joven normal, con su curro, su coche y su novia… y puede que hasta con un par de crías.

    Y es, en estes contextos, cuando vemos a una adolescente que nos mantiene la mirada, que tampoco queremos verla. No queremos indagar en el túnel de su mirada, porque tememos ver lo que no queremos. Porque podríamos vernos a nosotros mismos, en precario.

    Esto le pasa a muchos profes, cuando se niegan a mirar a los ojos de su alumnado. Les temen, por lo que pueden mostrar de sus insuficiencia como profesionales de la educación.

    Nada más apabullante, que la mirada de una adolescente, cuando se siente seguro de su capacidad regeneradora. Aunque no sea consciente de ella. Y aunque no haya aprendido (no le enseñaron) a recibirla y dirigirla adecuadamente. Por ejemplo, enseñándole a proteger mejor sus pulmones, porque la tarea regeneradora requiere tiempo y buena salud. Pero es que no son, no pueden ser, los putos adultos fumadores, quienes para darle consejos de que no fume.

  • Porque siempre habrá miradas…

    … que lo dicen todo.

    Y ¿cómo nos mira Pablo, el protagonista de Deprisa, deprisa (Carlos Saura)? O cómo lo estamos mirando nosotros? Si puede que hasta lo miremos sin ganas de verlo. No lo veremos como el adolescente que es, sino como el adolescente que la policía y los medios de incomunicación nos lo pintan.

    Porque el título de la peli nos habla de la prisa que se dan estas pandillas de jóvenes en consumir su vida (y la de otros), pero también nos habla (si atendemos)de la tremenda prisa, que se dan los adultos dominantes , en marcarlos como crías humanas perdidas. Y justo en el momento crucial en que tenían que rematar su maduración básica.

    Pero es que la sociedad adulta dominante, solo ha hecho su trabajo social pertinente. Es decir, confirmar lo que se habia planteado como «su futuro» (del Pablo), ya casi en su nacimiento : Que «debía ser carne de cañón».

    Y ahí también la sociedad ha actuado con mucha mucha rapidez. Cuanto antes se pierda la cría por el camino, antes tiene esa sociedad suficientes chivos expiatorios. Esos chivos que necesita para expiar sus continuas trapisondas legales , paralegales o, ya de forma clara, totalmente ilegales (pero permitidas por el poder establecido).

    Porque , no lo olvidemos, detrás de todo esto, se halla eso que llamamos poder (r)establecido… o gobierno de la burguesía dominante, se vista de capitalista o de soviética.