
… tenemos DELANTE?
Manu no quiere ver, no quiere mirar dentro del túnel, aunque al final no puede evitar la tentación… la curiosidad (su exceso)lo va a matar. En este caso si que va a hacer de gato ignorante, poco precavido. Pero los humanos somos así. En nuestro caso queremos arriesgar y, a veces, el choque con una faceta cruel de la realidad, nos puede hacer más humanos. O destrozarnos por dentro.
El Pablo del Saura, tampoco quiere acabar como acaba. Él iba para ser un joven normal, con su curro, su coche y su novia… y puede que hasta con un par de crías.
Y es, en estes contextos, cuando vemos a una adolescente que nos mantiene la mirada, que tampoco queremos verla. No queremos indagar en el túnel de su mirada, porque tememos ver lo que no queremos. Porque podríamos vernos a nosotros mismos, en precario.
Esto le pasa a muchos profes, cuando se niegan a mirar a los ojos de su alumnado. Les temen, por lo que pueden mostrar de sus insuficiencia como profesionales de la educación.
Nada más apabullante, que la mirada de una adolescente, cuando se siente seguro de su capacidad regeneradora. Aunque no sea consciente de ella. Y aunque no haya aprendido (no le enseñaron) a recibirla y dirigirla adecuadamente. Por ejemplo, enseñándole a proteger mejor sus pulmones, porque la tarea regeneradora requiere tiempo y buena salud. Pero es que no son, no pueden ser, los putos adultos fumadores, quienes para darle consejos de que no fume.
