Etiqueta: caminos

  • Nos enseñan “igualmente”…

    Imaginémonos sentados en un banco de la universidad… no se notará mucho que el profesor sea un ser humano o un robot… realmente dada la mediocridad humana del profesorado medio universitario, puede que fuera mucho mejor (con robots bien programados, eso sí). La interacción profe-alumnado es muy compleja, por muy simplón que sea el profesor o profesora.

    Pero estamos sentados, con dos o tres añitos, o 5 o 6, y delante tenemos a un humano o un robot. Aquí no estamos a días luz de diferencia, como en la fase anterior, aquí son ya meses, o incluso años.

    El abismo entre ser educado por un humano, incluso si es mediocre, a ser educado por un robot es inmenso. Simplemente porque el humano nos puede enseñar malamente los saberes que nos quiere trasmitir. Pero lo que aprendemos al interactuar con un humano mediocre, es una enseñanza que nos vendrá de perlas, cuando tengamos que interactuar con otros adultos similares. Permitirá aprender a valorar cuando los adultos sean algo mejores, y así poder avanzar en el aprendizaje.

    Los buenos profes enseñan los caminos que se nos van abriendo y podemos seguir. Los malos profes nos enseñan aquellos malos caminos por dónde no debemos ir. Y dado el mal estado del ecosistema dónde vivimos, no es nada malo saber, con qué piedras nos encontraremos a lo largo de nuestro camino futuro.

    Y una mamá robot solo puede mostrar caminos de perfección (teórica), por los que un humano se ha de perder claramente. Porque, si remata ese camino (robótico), será lo más parecido a un robot, que se pueda conseguir en ese momento histórico.

  • Pero la EXPERIENCIA también vale…

    … Y mucho.

    Como bien dice la Montessori, el probelma es la gente (adulta) que dice educar para hacer adultos más maduros, pero al fomentar la competencia y la insolaridad, no solo los hace menos maduros, sino que los hace más inhumanos… realmente serán incapaces hasta de criar a sus futuros hijos de forma natural y libre.

    Si la empatía y la solidaridad, las fuentes de la cooperación vienen en el ADN, pero son neutralizados por la SAD, mediante su adn social negativo… ¿a qué le llamamos educación?

    Si no hacemos caso de los viejos que hablan de paz, pero sí, a los que hablan de guerra… ¿a qué le llamamos educación?

    Si no llevamos a los hijos (y a los nietos) por un camino de amor solidario… ¿a qué le llamamos educación?

    Si el adulto no guía en positivo a las crías, quién puede guiarlas?

  • Y cosas que vienen PIDIENDO!!!

    Aunque no sepan hablar y parezca que ni piensan…

    Y por eso resaltamos tanto la importancia de lo que se trae ya en la mochila, o en la cabeza, o en la mente, todo eso que se está conformando en el cerebro del bebé.

    Cada uno que lo exprese como quiera… lo importante, para bien o para mal, es que viene.

    Porque se empieza a madurar desde que somos un feto, así que nada más salir del útero ya tenemos que coger (intentar) las riendas de nuestra vida… y caminar con mucho esfuerzo por la senda , llenita de adultos, que (en general) van a querer frenarnos la maduración. Desviarla hacia cauces prefijados por ellos… en fin, que van a intentar jodernos el futuro.

    Cuando alguien reclama su identidad (su YO), no sabe que tiene un ADN que le va a marcar el camino de construcción. Pero sabe aún menos, que le están injertando un adn social, que puede reforzar ese proceso de maduración (natural y libre) o derivarlo por completo, haciéndolo artificial y coercitivo.

  • Siempre que viajamos… APRENDEMOS algo

    Aunque parezca que NO.

    Y no hay que volver a Ítaca para aprende por el camino, como hizo Odiseo/Ulises.

    Si bien es cierto, que suele aprovecharse mejor el camino de vuelta que el de ida. Por mucho que el gran Antonio Machado se empeñara en lo contrario.

    Pero también el camino novedoso nos deja aprender algo, si lo hacemos con todos los sentidos bien abiertos. Y organizando adecuadamente los datos recogidos mientras caminamos.

    Hasta el camino más raro de nuestra vida, nos proporcionará sensaciones, que bien digeridas, como si fuera comida, nos dará una información precisa para cuando la necesitemos usar, a la hora de fabricar nuestras ideas cartesianas. De alguna forma favorecerá que usemos nuestro lenguaje y tomemos contacto con otros lenguajes posibles.