
La familia real (analógica) no puede ser tan feliz como nos la venden, por los motivos que dijimos ayer. Pero sí podemos hacer que se acerque lo más posible a una familia, que ayude a sus componentes, en vez de martirizarlos.
Porque el núcleo familiar, en esencia, no deja de ser una sociedad en pequeño, por lo que debe cumplir las normas sociales de la sociedad, donde está inmersa.
En un ecosistema autoritario, solo cabe una familia autoritaria. Lo que hace de ella una continua lucha contra los adultos que te rodean. Sean o no poderosos…
Porque el adn social negativo está para algo. Su cometido es evitar que se injerte un adn social positivo, el que favorece la maduración natural y libre del ADN. O sea, al contrario, debe favorecer al conjunto de genes sociales negativos, que deben oscurecer parcial o totalmete los genes biológicos que aporta el ADN.
Y el padre autoritario es, simplemente, la perfecta muestra de un ser humano al que han injertado los genes sociales negativos necesarios, aquellos que favorecen la no empatía, y la insolidaridad, y el egoísmo, así como el desprecio por la humanidad del otro. Empezando por tus propios hijos. Es la esencia del Poder Social en tu propia casa.