Etiqueta: amistad

  • … al que pierde!!!

    Y pareceremos pesados, pero es que la cuestión es demasiado importante. Maraca un antes y un después, entre la inocencia del juego entre amigos y el juego entre enemigos .

    Y eso de adultos es más fácil … el injerto de los sociogenes negativos correspondientes , pero en una mente infantil , pasara de lo que dictamina el ADN (empatía , solidaridad…), a todo lo contrario, es un proceso de derribo de lo construido y construcción de lo contrario… pero de este tipo entrenamientos se sale tarado mentalmente.

    Porque una cosa es jugar contra otro equipo, hecho de crías como nosotros, pero que forma una determinada entidad deportiva, y otra, muy diferente, es jugar contra los que lo componen… es decir, jugar a ganarle a sus jugadores, como individuos que son, unos simples humanos, que están jugando en otro equipo.

    Jugar contra el equipo, es competir con inteligencia humana, racional y emocional, para ganarle a ese equipo como conjunto, independientemente de quien forme el equipo.

    En cambio, jugar contra los individuos que lo componen, es puro instinto animal… de no saber diferenciar entre estar en el otro equipo o en el tuyo (actual). Que es temporalmente, ya que puedes estar tú otro día, en el otro equipo y querer alegrarte por su victoria. No puedes decirles a los componentes del equipo perdedor, que son unos inútiles. ¿Cómo se puede ir a tomar un refresco juntos, después del partido?

  • Y ELLOS te van cambiando la vida!!!

    Sí, esos adultos, que no visten de negro ni son grises, porque ya dijimos que los adultos que te amargan la vida se disfrazan.. y de muchas formas : familiares, amigos, profesores, curas, policías, médicos, taxistas, deportistas… hasta se pueden vestir de payasos.

    Toda esa variedad de adultos tienen un único fin : eliminar tu capacidad regeneradora y hacer que te conviertas en una pieza básica (o quizás prescindible) de la maquinaria social.

    Así de simple.

    Aunque los métodos para conseguirlo pueden ser muy complejos. De alguna forma hacerse altamente sofisticados. Desde luego, mucho más que vestirse un traje.

    Y los peores, siempre, son los adultos que se hacen pasar por amigos. Porque hay adultos que te ayudan a madurar, pero hay que desconfiar, y mucho, del adulto que quiere presumir de ser tu amigo de confianza.