Etiqueta: abandono

  • Nos acompañan “igualmente”…

    Pero no solo es mimar al bebé, hay que protegerlo. Hay que acompañarlo en sus primeros pasos.

    La cría humana es por definición una cría animal, que debe ser cuidada por sus padres durante mucho más tiempo que cualquier otro tipo de animal.

    Ya vimos que esa premisa tan amada por la naturaleza (sea lo que eso sea) ya fue despreciada en la gestación… De un proceso que dura 9 meses en humanos , dura solo un día completo en el útero artificial, según la peli «I am Mother». En un día no se puede hacer un trabajo tan complejo, por muy vitaminado que lo ponga mamá robot.

    ¿Qué se puede esperar entonces, de lo que tramará la mamá robot, para esta fase de maduración? Un tranquilo, pero muy largo, paso de bebé a preadolescente? Tranquilo, si no sufre malostratos.

    ¿Qué podemos decir aquí de la teórica compañía (tutoría), que debe tener todo recién nacido? Y de la responsabilidad del adulto, que no cumple con esa obligación natural…

  • El abandono infantil NUNCA puede ser… una OPCIÓN!!!

    No existe justificación alguna para el abandono de las crías humanas, ni siquiera la de defender la propia vida del adulto, por estar desesperado, ya que, si un adulto no se responsabiliza de salvar a sus crías, ¿para qué se necesita su vida, sea la que sea (de un pordiosero mental o la del ser más inteligente del planeta)? Para la naturaleza es un ser inútil, un mero apéndice totalmente prescindible… no tiene que producirlas, pero sí cuidarlas.

    Es más, podemos decir que es mucho más útil una mujer que no pare, pero cuida a las crías que le toquen más o menos cerca (cuidarlas no quiere decir «tenerlas en casa»), que la típica mujer que queda inutilizada como madre, debido al famoso trauma postparto. Y desde luego, que la madre de familia numerosa, que no se preocupa directamente del cuidado de sus hijos.

    Hay que educar en una reproducción sana, como se educa (o se debiera) sobre una nutrición sana.

    Los nueve meses en el útero materno ya puede dar señales claras de abandono del feto, aunque se presuma de ser buena madre (y buen padre).

    Así que sí, abandonar a un niño, no es solo lo que se hace en algún cuento típico, de los llamados «infantiles». Como dijimos ayer, hay muchos tipos de abandonos.. y alguno ya se ejecuta en el mismo momento de la concepción. Tal como hizo la famosa paloma, en la inmaculada concepción de la llamada Virgen María. O el típico abandono del que se decía en Galicia, «Ise, cando a empreñe, vaise para Suiza». Porque abandonar es eludir la responsabilidad biológica del cuidado de las crías humanas.

  • El adulto tiene que CUIDAR… de sus crías!!!

    Y de las del vecino también!!!

    No es un invento tribal, que todos los adultos de la tribu deben tener como tarea prioritaria, más incluso que conseguir alimentos (o, precisamente por eso, deben conseguirlos), ser tutores de todas las crías humanas de la tribu, empezando desde luego por las propias.

    Pero sin que suponga que cuidar de las propias vaya en detrimento de un mínimo cuidado de las ajenas. Nuetro ADN nos marca que debemos colaborar en el mantenimiento reproductccivo de la especie, incluso no siendo reproductores directos.

    El ser humano tiene la potestad de elegir si quiere reproducirse o no… pero no puede eludir el cuidado de todas (todas!!!) las crías del ecosistema en concreto dónde viva… así como participar en la reproducción, si fuese necesaria para la supervivencia de la especie humana en ese ecosistema.

    La adaptación social puede ser negativa, muy negativa, pero eso no quita que exista la adaptación social positiva… la que ayuda en el proceso evolutivo de la especie humana, por estar más acorde con lo escrito en el ADN. Y, repetimos, las crías son demasiado fundamentales en esa evolución global.

  • Y hay muchos, MUCHOS, tipos… de maltrato

    Y muchos tipos de maltratadores… empezando por los peores, los padres, que debían ser tutores de sus crías. Pero, por cercanos, suelen formar la manada más típica en el maltrato infantil. Muy agravado por ee hecho de estar sumidos en una etapa de frustración y malsana vivencia.

    El maltrato puede estar basado en golpes físicos, o mucho peor, en golpes psíquicos… y puede ser inclusso aprendidod en laa etpa ainfaantil, ene al que ele malataraatdaor susfrio, a su vez, el maltrato paterno.

    De hecho, en este terreno, podemos ser unos aprendices estupendos.

    Y por eso se necesita una educación en la pérdida lo menos traumática posible… una necesidad imperiosa, de que emigrar, por ejemplo, no significa abandono y que será, aún mintiendo (?), lo más temporal posible.

    Porque se puede dar un tipo de maltrato, que no lo parece, pero que deja secuelas igualmente. De hecho el abandono típico del preadolescente, por ejemplo, es el comienzo de un maltrato instalado socialmente que, para colmo, tiene un consiguiente castigo del adulto, por responsabilizar al adolescente de cosas de las que nunca pudo ser responsable Y más, estando abandonado habitualmente.