Autor: xaqun

  • Y parcelar la realidad, te hace… PERDER…

    … la ESENCIA de esa misma realidad!!!

    Porque si el joven seductor/seducido puede pecar de exceso de confianza, cuando realmente es el menos experimentado en este match, qué decir del hijo de la mujer seductora/seducida? ¿Qué imagen tiene de su madre… y qué imagen sacará del joven que puede ser seducido o ser seductor? ¿Amigo o enemigo?

    Porque, es fundamental la experiencia al ver la realidad que miras y el tipo de parcelación que hagas al observar esa realidad… de los planos con que te quedes de ella… es como la escena de una peli. ¿Qué podemos esperar del hijo, un niño de pocos años, que, para colmo, ve muy poco a su madre (por el trabajo de ella) y por lo tanto su visión filial es más bien escasa.

    ¿Cómo puedes estar seguro de lo que ves, si solo miras una parte de la realidad y tienes poca experiencia observadora?

    Al encuadrar la realidad, siempre te quedará parte de ella fuera de tu vista… y eso sucederá más, cuando, al mirar a tu madre no sepas encuadrarla correctamente en la nueva situación, ya que será rompedora con imágenes pasadas (y futuras)… y, para colmo, haces una observación muy mediatizada por el fuerte lazo afectivo que aún os une. Por lo que , la ruptura, como pasa con los adultos puede ser mucho más violenta de lo que sería lógico (más natural, menos social).

  • O, cuando miras, ¿sólo ves… PARCIALMENTE?

    Porque la realidad es global, como dijimos ayer… y si la tomas parcialmente, lo que es inevitable, puede que cojas la parte de ella, que resultará menos positiva para tu futuro. Puede que, al escoger esa parte, hagas como la cámara : encuadras la parte de realidad que te apetece. Pero te queda afuera algo que será vital en el desarrollo posterior de tu comportamiento vital.

    Porque el mismo problema de la protagonista, lo tiene la mente del joven seductor/seducido… tiene que elegir un papel u otro en la obra que se va a representar, donde será el protagonista que desea, o más bien le toque hacer lo que un misterioso guión le tiene escrito.

    Él se puede ver (ah, la importancia del ver, cuando «nos miramos» a nosotros mismos!!!)… pero la parte de él que se autové, puede no ser la más real, a la hora de batallar con una mujer, que es seductora de por sí, y mucho más si no pretende serlo.

    Quién dará el primer paso , en esa cancha de la realidad parcelada, que lo puede dejar en inferioridad de condiciones para dar el siguiente paso.

    Por qué confiar en nuestro posible comportamiento, cuando interviene el otro, si nada nos asegura que sepamos dar los sucesivos pasos. Es como en el ajedrez. ¿Desde cuándo tienes asegurada la jugada, si el contrincante tiene una inteligencia como la tuya, o superior, que sea más eficiente leyendo el contexto de la partida.

  • Porque seamos serios… ¿Tú te VES?

    Y, sobre todo, ¿puedes VER al otro?

    La imagen que tiene de sí misma, la protagonista de Disclaimer… que seguro coincide con la que tienen los demás de ella, es de una mujer joven, felizmente casada (y con cuartos), con un hijo pequeño… poco más se le puede pedir a la vida… salvo cierta batalla interior con su otro yo : ese que es más juguetón y le repite, cual pepito grillo (o amigo imaginario adolescente), que la vida hay que vivirla… y que puede estar perdiendo buenas oportunidades para llevar a cabo ese tipo de experiencias, que hacen la vida más excitante.

    El yo principal, el más serio, que trata de mantenerla convencida de que, haciendo la vida que hace, es la mejor forma de vivir la parte de sa vida global, que todo ser humano desea completar.

    Sin darse cuenta que esa vida global, presenta aristas y entradas de la realidad, que son incompatibles por definición.

    Y el comportamiento humano entra en conflicto muy intenso, cuando trata de sortear esas aristas, poniendo pequeños y temporales parches, que derivarán en un cambio de rumbo, en relación con la marcha que se estaba llevando. Un cambio, en la mayor parte de los casos totalmente descontrolado.

  • ¿Nos vemos cómo somos, o cómo nos ven… los OTROS?

    Puede que ahora se empiece uno a dar cuenta, como lector del blog, de por qué el coñazo de diferenciar claramente el mirar del ver… ¿o no? Porque la inteligencia es resolver el dilema que la realidad te plantea : ser uno u otro, en función de las elecciones que vayas tomando a partir de ahora. Pero tal proceso de elección exige saber ver bien esa realidad, que tanto te preocupa descifrar.

    Y tienes que elegir, tanto para ti, como para el otro que te observa. Vas a interactuar con un ser humano, que es una incógnita, como lo eres tú para él. La función de tu inteligencia es resolver esa duda.

    Pero cuidado, la inteligencia no es infalible, necesita mucha ayuda… mucha información antes de tomar ese tipo de decisiones.

    Porque puedes empezar un camino como un seductor, para rematarlo como un seducido. En el fondo será más fácil, si juegas las cartas con mucho mimo, ya que resultará ser una combinación de varias posibilidades. Lo que está claro, como pasa en la adolescencia cuando tienes que elegir, es que ni tu ADN (biológico), ni tu adn social anterior, serán determinantes en lo que te espera. No existe el llamado libre albedrío, pero sí hay una capacidad natural, que puede estar reforzada o anulada por lo social, para elegir el paso que vas a dar. Por muy dificultado que esté.

    Algo cuántico hay en nuestro comportamiento. Y por eso no está totalmente determinado. Interviene mucho el azar, aunque podamos combatir contra él, siempre que nos hayamos preparado!!!

  • Porque… ¿hasta qué punto SOMOS?

    ¿Hasta qué punto nos dejan ser lo que queremos? ¿Hasta qué punto somos lo que otros quieren que seamos? Lo llevamos diciendo desde hace días… Y también llevamos tiempo dando la paliza con el mirar distinto de ver, de observar la realidad con atención… y, últimamente, que la inteligencia, incluso en animales irracionales, es la capacidad de elegir entre dos alternativas (o más). Aunque, en el caso de los irracionales es más una capacidad instintiva que muestra de verdadera inteligencia, como sí lo es en los humanos.

    Y elegir puede ser fácil o difícil. Muy fácil si queremos salir de casa vestidos con traje o de informal. Pero mucho peor si se trata de escoger una carrera para estudiar… o, simplemente, decidir si dejamos lo estudios, que nos están agobiando, o no. Y ya no digamos, si nos queremos apuntar voluntariamente en las FF.AA., mucho peor en tiempo de guerra

    Pero en toda ocasión, que haya una elección por el medio, por ejemplo las elecciones políticas, es la inteligencia lo que nos permite saber que tipo de opción escoger. Salvo los que consultan algún tipo de bola de cristal (o a la mafia que las tiene controladas). Por ese motivo decía el digno Sócrates, que la democracia era imperfecta, mientras los electores no tuvieran un nivel cultural apropiado, para saber elegir. Luego, el mismo, metió la pata, «haciéndose» matar porque una panda de trescientos jurados decidieron que era culpable. Cómo si supieran lo que estaban juzgando!!!

    Porque, en ese proceso de elegir, está precisamente el meollo de esta cuestión de “quién somos”. ¿Acaso los que juzgaron a Sócrates, sabían de verdad quien era él? Acaso era el corruptor de niños, que decían los acusadores… ¿o era un simple pensador, que trataba de hacer(se) preguntas, para saber cosas sobre la realidad que le rodeaba?

    Dejamos un enlace dónde se reflexiona sobre el doble comportamiento (real y ficticio) que muestra la serie de la imagen. Allí están todos los personajes que participan en la liada comportamental.

  • O solo somos lo que… SEREMOS!!!

    El futuro nos espera. Y a la vuelta de la esquina, pero… ¿el futuro es realmente nuestro? ¿Qué es lo que nos hace ser lo que somos? O, aún mejor dicho : lo que parecemos.

    Realmente ¿seremos lo que queremos ser, o más bien seremos lo que nos dejen ser?

    L a imagen que vamos a dar en el futuro, ¿será trabajada totalmente por nosotros… con la posible ayuda de verdaderos amigos? O, más bien, ¿será un engendro creado por la SAD, que puede ser antagónico a lo que esperábamos de nosotros?

    Porque, vestidos de Drag Queen, podemos vernos como lo que queremos ser… pero eso no implica que los observadores nos vean así, tal «como nos vemos», sino de forma totalmente contraria : un ser libre, manifestando su forma de ser, o, al revés, un ser condenado, controlado por las normas sociales que parecen romper moldes, cuando de verdad están fabricando otros.

    Nada es lo que parece, y menos cuando nos ponemos a observar con atención el comportamiento humano.

  • Realmente, ¿somos lo que SOMOS?

    Aún no tenemos claro si existe la evolución y, sobre todo, cómo va influyendo en el tipo de comportamiento que va aflorando en el ser humano, a lo largo del tiempo. Pero toca seguir estudiando algunos comportamientos, que vienen ya de eejos… como el disfrazarse para aparentar «otra ser cosa». No olvidemos la vital importancia del camuflaje en el mundo animal. Y lo que nos dice la teoría del transformismo.

    Ante esta realidad, podemos concretar algunas preguntas del millón… el hombre que se disfraza de mujer , ¿tiene algo de gay o de «otra cosa»?… el hombre que se viste de Drag Queen, ¿lo hace solo por disfrazarse?… ¿por qué no son famosas mujeres vestidos de Drag King?

    Y dejemos la corbata, y el maquillaje, y el pitillo en la boca o morreárse con un cubata… ¿somos nosotros o más bien somos una versión de nosotros (mismos o fotocopiados de otros)? Es la SAD la que no da la ropa que vestimos, mismo la piel que nos tatuamos… ¿o no?

    La imagen que damos al exterior no la fabricamos nosotros, al menos desde que salimos de la cuna y ya hemos asumido una serie de normas (el gen social negativo que nos han injertado). Como cuando la abuelita nos dice : Oh, qué chiquita más linda!!!

    ¿Qué tiene el Drag Queen, por ejemplo, de propio y que tiene de impostado? ¿Puede llamársele liberación a vestirse con un disfraz, que supone un esfuerzo mucho mayor hacerlo, que sacarse el graduado escolar?

  • Pero… ¿HUBO una evolución?

    En los lobos, todos los machos tienen un gen con una característica que llamamos alfa, que les hace competir por ser los que mandan en la manada. Solo vence uno , pero todos tienen que poseer ese gen en su ADN. Es lo natural. Además es una forma de selección natural, ya que el ganador debe tener sus características genéticas muy bien dotadas.

    Las lobas no tienen ese gen, porque no lo necesitan. De hecho se supone, que tiene más agudizada la característica genética de organizar el medio y la búsqueda de la supervivencia, pero no tanto para el ataque directo al depredador. El macho alfa defiende a toda la manada, la loba debe centrarse en buscar la forma de proteger la descendencia. Y ese tipo de protección por parte de la hembra ,se hace más con la solidaridad que con la competencia.

    En los humanos, con ese gen muy apagado, debido a darle supremacía a la inteligencia, la necesidad natural de competir para ganar es muy baja.

    Así que ese carácter alfa queda casi inactivo (apantallado), frente a la necesidad de liderar, que sigue teniendo el ser humano, pero ahora usando los instrumentos que la inteligencia te ayudará a conseguir. Tanto en armamento como en formas estratégicas de ganar al enemigo. Inteligencia racional y emocional, a fin de cuentas. Es decir, la no necesidad de «matar x matar» estará muy reforzada en el ser humano (o debería).

    Pero la SAD puede ver interesante, evitar ese apagado natural e, incluso, reforzar esa capacidada para competir, de forma totalmente artificial, es decir irracional. Se trataría de hacer al humano un lobo, para los demás seres humanos. De darle el atributo social que no tienen los animales irracionales : disfrutar matando.

  • Algo sobre… APANTALLAMIENTO genético

    Antes de seguir con este análisis del comportamiento humano, que se puede dar en el ecosistema terrestre, especialmente allí donde la sociedad humana está muy desarrollada, conviene repasar algo sobre todo tipo de influencia social que se da en la maduración de los genes biológicos. Bastante lenta ella. Y retomando cosas que ya dijimos al hablar del apantallamiento genético. Porque, ese apantallamiento no deja de ser un límite/frontera/muro, que nos puede ocultar muchos puntos de referencia naturoartificiales, para avanzar hacia nuestro futuro.

    Y, sobre todo, del carácter más o menos científico de las intervenciones sociales que se hacen para cambiar ese comportamiento. Algo que vale tanto para las reconversiones clásicas, de diversas locuras (o falsas locuras) y de la reciente «plaga» (sic) de transexualismo, que tiene bastante (otro sic) de acientífico.

    Incluso siendo claramente conscientes, de que nada hay escrito sobre el futuro de la sexualidad humana.

    Y, al mismo tiempo, estando claro que el discurrir científico, hace por definición imposible la inmutabilidad de cualquier idea cartesiana que se haya puesto en boga. Es decir, todas las ideas pueden ser erróneas. Porque, si algo tenemos aquí muy claro es que, solo navegamos por los mares de la ciencia. Para el mundo de las creencias y sus muchas y variadas derivaciones paracientíficas, estamos totalmente inadaptados.

    Por ejemplo, tenemos como evidencia, que el gen biológico que marca al macho alfa en un lobo, está muy reducido, aunque no totalmente inactivo, en un ser humano con la versión homo sapiens.

  • El límite no existe, solo es … una REFERENCIA!!!

    No hay límites en el espacio, aunque sí parece haberlo en el tiempo. Bien sea por tener una fecha de caducidad (cualquier tipo de vida) o porque , de existir el viaje en el tiempo, ir hacia atrás sería ponerse en situación de tener ya un futuro diferente del que tomamos como punto de partida (hacia el pasado)… o sea, que nos borraríamos nuestro propio pasado.

    Y sería igual hacerse un gato o un caballo, como dicen por Oriente, porque ya nada de lo anterior tendría sentido para nuestro(s) futuro(s) yo(s).

    Diversas creencias aparte…

    O sea que las fronteras no existen más que en las normas sociales de cualquier tipo de SAD. Los ecosistemas son ilimitados, aunque claramente marcados por la naturaleza, en cuanto nos puede ser beneficioso o perjudicial el traspasar determinados puntos, marcados como límites.

    Nadie más que nosotros nos va a echar, del posible edén o infierno, donde estemos viviendo. Los límites, como en matemáticas, no tienen existencia propia, pero nos valen de referencia, para indicarnos hasta donde nos pueden garantizar la natural libertad. Más allá de ellos, los pequeños límites, será un problema para resolver artificialmente. Esos pequeños límites son como metas parciales. La meta absoluta no existe, aparte de la poco apetecible Muerte.